Nota: Se respeta la ortografía original de la época

I


La jeneracion de 1810.


Si se hubiera dicho a principios de este siglo a uno de aquellos avanzados políticos i filósofos que ya meditaban en la revolucion:—«Es necesario que deis a vuestras hijas una educacion esmerada, ellas pueden llegar a ser tan útiles a la familia i a la sociedad como vuestros hijos varones»... es seguro que aquel hombre tan ilustrado os hubiera oido sin comprenderos i os hubiera mirado fijamente, compadecido de vuestra demencia.

Se ha creido siempre que la mujer chilena nació esclusivamente para el encanto i el cariño del hogar, para la administracion doméstica, para el cuidado de los hijos, cuando ha sido ella la que ha trasmitido de jeneracion en jeneracion las nobles virtudes que constituyen los distintivos esenciales de nuestro carácter: el amor a la patria que principia en la familia, el valor personal hijo de las convicciones heróicas, la moralidad pública i privada, fruto de los buenos ejemplos.

Por mas amigas del lujo i de la ostentacion que sean nuestras mujeres, son siempre económicas i arregladas. Hai órden en su derroche: entre nosotros no se ven maridos arruinados por sus esposas, ni padres arruinados por sus hijas; pero se ven frecuentemente mujeres arruinadas por sus esposos i padres arruinados por sus hijos. Entre nosotros la mujer es siempre lo que el hombre quiere que sea.

Pero las mas nobles cualidades del carácter de la mujer chilena permanecieron desconocidas hasta la grandiosa época de la revolución. Fué solo entónces cuando se presentó en todo su relieve el alma de la mujer chilena. De en medio de la atmósfera conventual en que habia vivido, de entre el misticismo de la edad colonial, nacieron ¡fenómeno estraño! esas mujeres varoniles, heroinas tan grandes como los jenerales de la revolucion, i a quienes los hombres todavia no han levantado estatuas, como si la abnegacion i el heroísmo de las mujeres no fueran dignos del bronce i del respeto de los pueblos.

Talvez esas virtudes solo se recompensan en los hombres, porque son mas escasas entre ellos!

Muchas veces hemos querido esplicarnos el hecho sorprendente de cómo nació de aquellas mujeres creadas bajo el réjimen colonial la gloriosa i fecunda jeneracion de 1810 que derramó su sangre por la libertad de la patria, i que hasta ahora nos asombra por su fuerza singular, la exhuberancia de vida que en ella dominaba, su valor heroico i los elevados pensamientos que la engrandecieron. Ah! era que nuestras mujeres ya habían principiado a educarse, como lo manifiestan las muchas mujeres instruidas que figuraron en la revolución; era tambien que la grandes ideas de los filósofos del siglo XVIII llegaron hasta ellas, i fué tanto mas poderosa la impresión que recibieron cuanto mas hondo era el abismo de ignominia i de esclavitud en que vivian. Del contraste de esas dos situaciones brotó sin duda un gran pensamiento, una aspiracion sublime por crear una patria independiente i libre, i fué talvez en ese momento supremo en que, engrandecidas por una idea divina, nació la jigantesca jeneracion de 1810.

Hoi... hoi se asegura que la vida moral languidece, que el lujo ha llegado a corromper a nuestras mujeres haciéndolas amar la fortuna mas que la gloria, las comodidades materiales mas que la virtud i la abnegacion.

Si eso fuera verdad, seriamos un pais en ruina: cuando se corrompe el corazon de la mujer, se llega al embrutecimiento jeneral de la sociedad, se pierde el entusiasmo i la fé, viene la decadencia de las opiniones de la literatura, i del arte, la ruina en todo! ¿Cómo soportariamos las desgracias que nos sobrevinieran en una lucha como la de 1810? Aquellas mujeres aceptaron todos los sacrificios; éstas ¿los aceptarian? ¿Los aceptarian hoi que el culto del dinero ha llegado a ser no solo la relijion de los hombres sino tambien la relijion de las mujeres? Hoi que tanta importancia se da a la vida suntuosa i en que tan dificil se hace desprenderse de lo superfluo?

Por eso hemos querido recordar en estas pájinas algunos de los sacrificios heróicos que realizaron las mujeres de la independencia, aquellas mujeres que amaban el deber mas que sus comodidades, la patria mas que la familia, la gloria mas que la seda i los encajes. I si es verdad que es útil recordar las grandes acciones por que ellas retemplan los espiritus i alimentan el fuego sagrado del entusiasmo, estas pájinas pueden ser útiles.