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ESCENA XIIEditar

FELIPE y MÓNICA

FELIPE. -(Después de un relativo silencio.) ¿Y vos qué opinás de todo esto?... Decime: ¿le conocías algún otro novio a la muchacha?... Porque eso de irse en un coche me da mucho que pensar... Hablá, pues... Dejate de estar lloriqueando... Perdé cuidado... No se ha de haber muerto....

MÓNICA. -¿Y sí se tratara de una desgracia?

FELIPE. -¿Desgracia?... Vamos; no pensés en esas cosas... (Impresionado.) Sería muy triste... ¿Desgracia de qué género?... ¿Qué querés decir?...

MÓNICA. -Si la pobre hija hubiese tenido el mal momento de cometer un disparate...

FELIPE. -¿Cuál disparate?...

MÓNICA. -(Sollozando.) ¡El de suicidarse!...

FELIPE. -(Espantado.) ¿Suicidarse?... ¿Y por qué?... ¿y por qué?...

MÓNICA. -¡Quién sabe!... Hemos sido malos con ella...

FELIPE. -La pobrecita... Y nosotros tendríamos la culpa... ¡Por Dios, no digas esas cosas!... Salvo que ahora un poco borracho como estaba, se me hubiesen escapado algunas malas palabras... Sin embargo, te juro que las decía sin intención de ofenderla... Además, la había perdonado... (Se enjuga una lágrima.) ¡No!... Dios no ha de haber querido mandarnos esa desgracia. ¿Verdad, vieja?... No es tan malo Dios... a pesar de todo...