La hija del poeta
de Pedro Antonio de Alarcón


 Como, en verano, inútil el rocío
 truécase en nube que disipa el viento;
 así del noble vate el sentimiento
 espiraba sin eco en el vacío.
 

 Y cual la nube en lluvia y ésta en río
 trueca de abril el generoso aliento,
 tal, realizado en celestial portento,
 miró el cantor su vago desvarío.
 

 Tú, gentil Isabel, tierna y piadosa,
 tú del paterno amor, tú de su alma,
 de sus dolores tú fuiste nacida:
 

 y eres amor en que su fe reposa,
 dulce tristeza que las suyas calma,
 numen del arte, ensueño de su vida.