La gran sultana: 25

Jornada II
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La gran sultana Jornada II Miguel de Cervantes


Traen dos moros atado a MADRIGAL,
las manos atrás, y sale con ellos el GRAN CADÍ,
que es el juez obispo de los turcos.

  
MORO 1

Como te habemos contado,
por aviso que tuvimos,
en fragante le cogimos
cometiendo el gran pecado.
    La alárabe queda presa, 5
y, como se vee con culpa
que carece de disculpa,
toda su maldad confiesa.


CADÍ

Dad con ellos en la mar,
de pies y manos atados, 10
y de peso acomodados,
que no los dejen nadar;
    pero si moro se vuelve,
casaldos, y libres queden.


MADRIGAL

Hermanos, atarme pueden. 15


CADÍ

¿En qué el perro se resuelve:
    en casarse, o en morir?


MADRIGAL

Todo es muerte, y todo es pena;
ninguna cosa hallo buena
en casarme ni en vivir. 20
    Como la ley no dejara
en la cual pienso salvarme,
la vida, con el casarme,
aunque es muerte, dilatara;
    pero casarme y ser moro 25
son dos muertes, de tal suerte,
que atado corro a la muerte
y suelto mi ley adoro.
    Mas yo sé que desta vez
no he de morir, señor bueno.


La gran sultana de Miguel de Cervantes

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