La gran sultana: 02

Jornada I
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La gran sultana Jornada I Miguel de Cervantes


Sale SALEC, turco, y ROBERTO, vestido a lo griego, y,
detrás dellos, un ALÁRABE, vestido de un alquicel;
trai en una lanza muchas estopas, y en una varilla de membrillo,
en la punta, un papel como billete,
y una velilla de cera encendida en la mano;
este tal ALÁRABE se pone al lado del teatro,
sin hablar palabra, y luego dice ROBERTO:
  
ROBERTO

La pompa y majestad deste tirano,
sin duda alguna, sube y se engrandece
sobre las fuerzas del poder humano.
    Mas, ¿qué fantasma es esta que se ofrece,
coronada de estopas media lanza? 5
Alárabe en el traje me parece.


SALEC

Tienen aquí los pobres esta usanza
cuando alguno a pedir justicia viene
(que sólo el interés es quien la alcanza):
    de una caña y de estopas se previene, 10
y cuando el Turco pasa enciende fuego,
a cuyo resplandor él se detiene;
    pide justicia a voces, dale luego
lugar la guarda, y el pobre, como jara,
arremete turbado y sin sosiego, 15
    y en la punta y remate de una vara
al Gran Señor su memorial presenta,
que para aquel efecto el paso para.
    Luego, a un bello garzón, que tiene cuenta
con estos memoriales, se le entrega, 20
que, en relación, después, dellos da cuenta;
    pero jamás el término se llega
del buen despacho destos miserables,
que el interés le turba y se le niega.


ROBERTO

Cosas he visto aquí que de admirables 25
pueden al más gallardo entendimiento
suspender.


SALEC

Verás otras más notables.
Ya está a pie el Gran Señor;
puedes atento verle a tu gusto,
que el cristiano puede mirarle
rostro a rostro a su contento. 30
A ningún moro o turco se concede
que levante los ojos a miralle,
y en esto a toda majestad excede.


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