La elección por la virtud: 134

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La elección por la virtud Acto III Tirso de Molina


RICARDO:

               Su prudencia lo merece;
               porque no es soberbio sabio,
               ni pobre presuntuoso.

JULIANO:

               Decís la verdad, Ricardo.

RICARDO:

               Oíd, que según las voces
               del vulgo y pueblo voltario
               entran ya.

JULIANO:

               ¡Notable día!

RICARDO:

               ¡Oh, venturosos serranos!

Por una puerta salga el príncipe FABRIANO Colona,
el EMBAJADOR Dr España, ASCANIO, de cardenal,
SIXTO, de cardenal también. Y por otra, al mismo tiempo,
salgan MARCO Antonio, CÉSARO, FABIO, SABINA, CAMILA y
CHAMOSO. Y arriba se descubre un corredor donde está EL
PAPA Pío QuiNTo. Y en un caballo que lleve del diestro un
lacayo, entre PERETO, de pastor; toque la MÚSICA; y en
llegando, SIXTO le tiene el estribo a su padre para que se apee

SIXTO:

               Yo, padre, os tendré el estribo.

PERETO:

               Hijo, aguarda que ya abajo.
               ¿Un cardenal ha de hacer
               tal cosa?

SIXTO:

               Si por honraros
               me honra el cielo de este modo,
               no es mucho, mi padre caro,
               que teniéndoos el estribo
               estribe en él mi descanso.
De rodillas
               Aquesa mano me dad.