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La bienaventurada Madre Santa Teresa de Jesús: 100

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La bienaventurada Madre Santa Teresa de Jesús Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


DON DIEGO:

Mi furia crece.
pero el brazo se entorpece;
no puedo mandar la espada.
  ¿Fuése mi enemigo? ¡Rabio!
Quiero, y no puedo matalle;
pero bien podré alcanzalle
con las alas de mi agravio.
  ¿Fuése al fin? ¿Qué es esto, cielos?
Mas podré en esta ocasión
abrasarle el corazón
con los rayos de mis celos.
  En vano el alma se esfuerza.

PETRONA:

Señor don Diego, escuchad:
negocios de voluntad,
no los queráis de por fuerza.
  La naranja y la mujer,
lo que ellas quisieren dar,
porque en llegando a apretar,
amargo el fruto ha de ser.