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La balada del agua del mar
de Federico García Lorca


1920

A Emilio Prados (cazador de nubes)


El mar
sonríe a lo lejos.
Dientes de espuma,
labios de cielo.

-¿Qué vendes, oh joven turbia,
con los senos al aire?

-Vendo, señor, el agua
de los mares.

-¿Qué llevas, oh negro joven,
mezclado con tu sangre?

-Llevo, señor, el agua
de los mares.

-Esas lágrimas salobres
¿de dónde vienen, madre?

-Lloro, señor, el agua
de los mares.

-Corazón, y esta amargura
seria, ¿de dónde nace?

-¡Amarga mucho el agua
de los mares!

El mar
sonríe a lo lejos.
Dientes de espuma,
labios de cielo.