La araña negra



LA ARAÑA NEGRA



¡Oh la araña negra, la mala suerte!
La fosca anunciadora de la muerte.
Las que crian las Parcas en su pelo,
Las que escuchan al tiempo arrastrarse por el suelo.
Ahí está quieta en la pared clavada
Como una pelusa de plumero.
Parece que en mí fija su mirada,
Parece que medita. Luego anda lijero
I luego corre mas.
Mueve veloz las patas cual remos sin compas,
Luego se para,
Contorsiona sus patas alámbricas i raras
I yo siento como si el alma me arañara.
Después se queda allí medio estirada
cual si estuviera en el papel bordada.
Dime, araña, ¿que tienes?
¿Para qué junto a mí vienes?
¿Qué me quieres anunciar?

¿Qué tiene la araña que me hace temblar
Cual fuese la tejedora
Del hilo de la vida i me viniera a espiar?
Está escuchando al tiempo i siente cada hora
que resbala retratando un momento
Como un cuadro que se cae i se rompe.
Me parece que siento
Hasta su mas pequeño movimiento
Repercutir en mí. Vuelve a andar lijero
(Me atraviesa los huesos un lento escalofrío).
Alargando las patas se mete a un agujero
I yo creo sentir que se lleva algo mio.

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¡Bah! son meras alucinaciones
Del ajenjo, son torpes obsesiones.

Ella sabe los secretos
De las rendijas,
De las calaveras i los esqueletos;
Sabe los secretos de la flor i el nido
I sus telas prolijas son como el olvido;
Han cubierto ataúdes,
Maldades i virtudes.
Sus telas han enlazado el bien i el mal,
La escoria i el rosal,
Lo pequeño i lo ideal.