Incendio de Troya
de Fernando de Herrera


 El bravo fuego sobre el alto muro   
 del soberbio Ilión crecía airado,   
 y todo por mil partes derramado,   
 se envolvía confuso en humo oscuro.   
 

 Caía traspasado por el duro 
 hierro, y ardía en llamas abrasado,   
 y se rendía al ímpetu del hado   
 del Frige osado al corazón seguro.   
 

 Solo el rey de Asia, muerto en la ribera,   
 grande tronco ¡ay cruel dolor! yacía, 
 y su cuerpo bañaba el ponto ciego.   
 

 ¡Oh fuerza oculta de la suerte fiera!   
 Que cuando Troya en fuego perecía,   
 falte a Priamo tierra y falte fuego.