Guzmán el Bravo: 30

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Guzmán el Bravo Félix Lope de Vega y Carpio



Encendido Hamete en ira, quitó un bastón a un moro que pasaba al campo y dio un palo a David con que cayó en el suelo. Pareciole a don Felis que aquel era su amo y que, en fin, por buena o mala posesión comía su pan, demás de no haberle jamás maltratado de obra ni de palabra; y desviándole el palo al moro con que le iba a dar de segunda ira lo que faltaba para matarle, le dio una puñada en los pechos de las que él solía, con que le dejó por dos horas sin habla. Aquí acudieron multitud de moros, como a la mayor causa de atrevimiento que jamás habían visto; pero don Felis, sin querer tomar armas de piedras o palos con que le embistieron, a solas puñadas y mojicones hizo mayor defensa que pudieran con armas dieciséis hombres; al que cogía del cuello arrojaba de sí por largo trecho, y adonde caía se estrellaba; al que daba mojicón bañaba en sangre y le quitaba la vista de los ojos.
Pero antes que pase de aquí, le quiero preguntar a vuestra merced, si acaso sabe, pues es persona que conoce a Cicerón, a Ovidio y a otros sabios, y se puede hablar con vuestra merced en materia de definiciones y etimologías, ¿por qué dijo el castellano mojicón? Que a mí me ha costado algún estudio, como a hombre que no se ha despreciado de su lengua; que bien sé yo que un culto le llamará «afirmación de puño clauso en faz opósita con irascible superbia». Pues sepa vuestra merced que no está dicho sin propiedad notable, y es la causa que antiguamente los que querían dar una puñada rociaban y mojaban primero la mano abierta escupiéndola y luego le sacudían, de donde vino llamarse mojicón, que quiere decir «con mojado puño». Esto no lo ha topado vuestra merced en el Tesoro de la lengua castellana; para que vea que es razón estimarla en su pureza, pues hasta cosas tan viles no las tiene sin causa.


Guzmán el Bravo de Lope de Vega

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