Abrir menú principal


Cuando la noche negra amenaza la Tierra
el buho abre los ojos, la paloma los cierra;

así suena mi júbilo su caracol sonoro
con la fragante risa de la mañana de oro;

y, en las anubarradas noches de duelo y llanto,
como una alondra tímida, enmudece mi canto.


Regresar a El árbol del bien y del mal
◄  Anterior
Siguiente  ►