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Estancias XIX de Medardo Ángel Silva
Poema número XIX de El árbol del bien y del mal'

    Bendigo el sufrimiento que viene de tu mano
y el vértigo radiante en que tu voz me sume.
Mi amor es para ti como un jardín lejano,
que a una alcoba de reina envuelve en su perfume.

    Y eternamente oirás en tus noches sin calma
mi sombría plegaria que, rugiendo, te invoca:
al precio de mi sangre y al precio de mi alma,
¡véndeme la limosna de un beso de tu boca!


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