Diferencia entre revisiones de «Una modesta proposición»

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Pero en cuanto a mí, cansado de tantos años de ofrecer vanos, ociosos, visionarios pensamientos, y por fin perdida completamente la esperanza de tener éxito, por fortuna caí en esta proposición, que, así como es completamente nueva, ofrece algo sólido y real, que no requiere pocas molestias y ningún gasto, totalmente dentro de nuestro poder, y con la que no corremos el riesgo de incomodar a Inglaterra. Pues este tipo de producto no se prestará a la exportación, ya que la carne es de consistencia tan tierna que no admite una larga preservación en sal, aunque quizá pueda nombrar a un país que gustosamente se comería completa a nuestra nación sin ella.
 
Después de todo, no estoy tan violentamente seguro de mi propia opinión como para rechazar cualquier oferta, propuesta por hombres sabios, que deberá ser en igual medida inocente, barata, fácil y efectiva. Pero antes de que algo así sea propuesto en contradicción a mi esquema y ofreciendo uno mejor, deseo que el autor o autores se sirvan con madurez considerar dos puntos. Primero, a como están las cosas, cómo podrán encontrar alimento y vestido para cien mil bocas y espaldas inútiles. Y segundo, habiendo alrededor de un millón de creaturascriaturas de forma humana en este reino, cuyo completo sustento colocado en conjunto los dejaría con una deuda de dos millones de libras esterlinas, añadiendo a los que son pordioseros de profesión, a la masa de granjeros, renteros y jornaleros, con esposas e hijos, que son pordioseros de hecho; deseo que aquellos políticos a quienes desagrade mi propuesta, y que quizá tengan el atrevimiento de intentar una respuesta, que primero pregunten a los padres de estos mortales si no pensarían hoy que hubiera sido una gran felicidad ser vendidos como alimento al año de edad, del modo que describo, y así haber evitado la perpetua sucesión de desgracias que han vivido desde entonces por la opresión de los terratenientes, la imposibilidad de pagar renta sin tener dinero ni oficio, la falta de sustento básico, sin casa ni ropas que los cubran de las inclemencias del tiempo, y el inevitable prospecto de condenar a las mismas o peores miserias a sus descendientes para siempre.
 
Profeso, en la sinceridad de mi corazón, que no tengo el más mínimo interés personal en promover este necesario trabajo, no teniendo otro motivo que el bien público de mi país, al promover nuestro comercio, dando sustento a los infantes, aliviando a los pobres y proporcionando algún placer a los ricos. No tengo niños por los que pudiera planear ganar un sólo centavo; el menor de ellos contando con nueve años de edad, y mi esposa habiendo ya superado la edad de concebir.
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