Diferencia entre revisiones de «Ars moriendi»

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{{encabezado2|Ars moriendi|Manuel Machado|Fuente: [http://www.bn.gov.ar/abanico/seleccion-de-poemas-8 Biblioteca Nacional Mariano Moreno de la República Argentina]}}
{{destruir|Las obras de Manuel Machado entran en Dominio Público en 2027}}
<poem>
 
'''ARS MORIENDI'''
I<br />
'''1922'''
Morir es... Una flor hay, en el sueño <br />
-que, al despertar, no está ya en nuestras manos-, <br />
de aromas y colores imposibles... <br />
Y un día sin aurora la cortamos. <br />
 
II <br />
Dichoso es el que olvida <br />
el porqué del viaje <br />
y, en la estrella, en la flor, en el celaje, <br />
deja su alma prendida. <br />
 
I
III <br />
Y yo había dicho: «¡Vive!» <br />
Es decir: ama y besa, <br />
escucha, mira, toca, <br />
embriágate y sueña... <br />
Y ahora suspiro: «¡Muérete!» <br />
Es decir: calla, ciega, <br />
abstente, para, olvida, <br />
resígnate... y espera. <br />
 
Morir es… Una flor hay, en el sueño
IV <br />
—que, al despertar, no está ya en nuestras manos—,
Era un agua que se secó, <br />
de aromas y colores imposibles…
un aroma que se esfumó, <br />
Y un día sin aurora la cortamos.
una lumbre que se apagó... <br />
Y ya es sólo la aridez, <br />
la insipidez, <br />
la hez... <br />
 
V <br />
La Vida se aparece como un sueño <br />
en nuestra infancia... Luego despertamos <br />
a verla, y caminamos <br />
el encanto buscándole risueño <br />
que primero soñamos; <br />
... y, como no lo hallamos, <br />
buscándolo seguimos, <br />
hasta que para siempre nos dormimos. <br />
 
II
VI <br />
¡Y Ella viene siempre! Desde que nacemos, <br />
su paso, lejano o próximo, huella <br />
el mismo sendero por donde corremos <br />
hasta dar con Ella. <br />
 
Dichoso es el que olvida
VII <br />
el porqué del viaje
Lleno estoy de sospechas de verdades <br />
quey, noen mela sirvenestrella, ya paraen la vidaflor, <bren />el celaje,
deja su alma prendida.
pero que me preparan dulcemente <br />
a bien morir... <br />
 
VIII <br />
III
Mi pensamiento, como un sol ardiente, <br />
ha cegado mi espíritu y secado <br />
mi corazón ... <br />
 
Y yo había dicho: “¡Vive!”
IX <br />
Es decir: ama y besa,
El cuerpo joven, pero el alma helada, <br />
escucha, mira, toca,
sé que voy a morir, porque no amo <br />
embriágate y sueña…
ya nada.<br />
 
Y ahora suspiro: “¡Muere!”
 
Es decir: calla, ciega,
abstente, para, olvida,
resígnate… y espera.
 
IV
 
Era un agua que se secó,
un aroma que se esfumó,
una lumbre que se apagó…
 
Y ya es sólo la aridez,
la insipidez,
la hez…
 
 
V
 
La vida se aparece como un sueño
en nuestra infancia… Luego despertamos
a verla, y caminamos
el encanto buscándole risueño
que primero soñamos;
…y, como no lo hallamos,
buscándolo seguimos,
hasta que para siempre nos dormimos.
 
 
VI
 
¡Y Ella viene siempre! Desde que nacemos,
su paso, lejano o próximo, huella
el mismo sendero por donde corremos
hasta dar con Ella.
 
 
VII
 
Lleno estoy de sospechas de verdades
que no me sirven ya para la vida,
pero que me preparan dulcemente
a bien morir…
 
VIII
 
Mi pensamiento, como un sol ardiente,
ha cegado mi espíritu y secado
mi corazón…
 
 
IX
 
El cuerpo joven, pero el alma helada,
 
Sé que voy a morir, porque no amo
ya nada.
</poem>
 
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