Diferencia entre revisiones de «El rey que rabió»

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(edicion)
 
Plaza de un pueblo. A la derecha, en primer término, la Casa Consistorial. A la izquierda, un
mesón, a cuya puerta de entrada hay una mesa y dos taburetes. Es la caída de la tarde.
 
 
''Escena I''
 
 
Coro de ALDEANOS y ALDEANAS que se
agrupan tumultuosamente a la puerta del mesón.
Después EL ALCALDE y JEREMÍAS.)
 
 
'''Música (N.º 5) Coro'''
 
 
Coro
 
Señor Alcalde,
 
señor Alcalde,
 
salga al momento
 
señor Alcalde,
 
por caridad,
 
necesitamos,
 
señor Alcalde,
 
que nos proteja
 
su autoridad.
 
Señor Alcalde,
 
si no remedia,
 
señor Alcalde,
 
nuestra ansiedad,
 
señor Alcalde,
 
señor Alcalde,
 
hacemos una
 
barbaridad.
 
 
El Alcalde
 
Por Dios, vecinos,
 
tened paciencia;
 
por Dios, vecinos,
 
dejadme en paz
 
Si las cosechas
 
están perdidas,
 
no es responsable
 
la autoridad.
 
Por Dios, vecinos, no ser pesados;
 
por Dios, vecinos,
 
por Dios, callad.
 
Por Dios, vecinos,
 
por Dios, vecinos,
 
no hagáis ninguna
 
barbaridad.
 
 
'''Hablado'''
 
 
Aldeano 1.º
 
Basta, basta; que hable uno sólo y que diga
al señor Alcalde lo que queremos.
 
 
El Alcalde
 
Sí, que hable uno sólo, porque si gritáis
tóos a la vez no vamos a entendernos.
 
 
Aldeano 1.º
 
Pues bien, señor Alcalde, el pueblo no
pué seguir así. Los impuestos están cada
vez más crecíos, los campos están baldíos,
los dineros están escondíos y los pobres
estamos aburríos.
 
 
El Alcalde
 
De eso estamos convencíos.
 
 
Aldeano 2.º
 
Los tributos son muy elevaos; los campos
están arrasaos; los trabajadores paraos y
tóos estamos fastidiaos.
 
 
El Alcalde
 
Bueno, pues quedamos enteraos.
 
 
Aldeano 1.º
 
Y hay que tomar una risolución.
 
 
Aldeano 2.º
 
Porque la culpa de tóo la tié el gobierno.
 
 
Todos
 
¡Abajo el gobierno!
 
 
El Alcalde
 
¡Silencio! Con gritos no se consigue náa.
Claro que el gobierno tié la culpa, pero
¿qué le vamos a hacer? Yo estoy tan quejoso como vosotros, y eso que soy Alcalde,
pero además de Alcalde, soy posadero y
el negocio está echao a perder: aquí no
se vende náa, se pasan los meses enteros
sin despachar ni una azumbre de vino y
el que consume no paga, y yo soy el que
se consume.
 
 
Aldeano 1.º
 
Pues a ver lo que hacemos.
 
 
El Alcalde
 
Yo creo que lo mejor es irnos ahora mismo
a la Casa Ayuntamiento y echar una
solicitud al gobierno pidiéndole que nos
perdone los tributos que van vencíos, y
expresarle lo malamente que lo pasamos.
 
 
Todos
 
¡Eso es! ¡Eso es!
 
 
Aldeano 1.º
 
No está mal, pues a escribirla.
 
 
El Alcalde
 
Justo, y que la firmen tóos.
 
 
Aldeano 1.º
 
¿Y el que no sepa, como yo?
 
 
Aldeano 2.º
 
Pon una cruz y santas pascuas.
 
 
Aldeano 1.º
 
Bueno, la cruz si la pondré, pero lo de
santas pascuas tendrá que escribírmelo
otro.
 
 
El Alcalde
 
Id pa el Ayuntamiento, que allá voy yo y
veréis cómo escribo una solicitud a gusto
de tóos.
 
 
Todos
 
¡Viva el señor Alcalde! ¡Viva!
 
 
Aldeano 1.º
 
¡Nosotros al Ayuntamiento y vosotros a
vuestros quehaceres!
 
 
''Escena II''
 
 
EL ALCALDE y JEREMÍAS.
 
 
El Alcalde
 
¡Jeremías! Dame un trago de vino, a ver
si así cobro ánimos y tengo fuerzas para
decirle al gobierno tóo lo que merece.
 
 
Jeremías
 
(Dándole el jarro.)
Ahí tenéis. ¡Por vida de los demonios!
 
 
El Alcalde
 
¡Hombre, que siempre has de estar gimiendo
y llorando! ¡No en balde te pusieron
el apodo de Jeremías!
 
 
Jeremías
 
¡Pero, tío!
 
 
El Alcalde
 
¡No hay tío que valga! El hombre ha de
ser hombre y el que tengas que marcharte
a servir al Rey, no es pa que te aflijas de
esa manera.
 
 
Jeremías
 
¡No es sólo por eso!
 
 
El Alcalde
 
Sí, será por lo otro, es decir, por la otra.
¡Valiente par de sobrinos me ha dao Dios!
Rosa te tiene atontao.
 
 
Jeremías
 
Porque estoy mal correspondío. ¡Maldita
sea mi!..
 
 
El Alcalde
 
¿Y eso qué importa? Ella ya conoce mi voluntad:
que quiera, que no quiera, cuando
vuelvas del servicio, te casarás con tu
prima.
 
 
Jeremías
 
¡Sí, casarme! ¡Casarme!
 
 
El Alcalde
 
¡Vaya un vino! ¡De primera! ¡Paice mentira
que se venda tan poco!
 
 
Aldeano 1.º
 
(Desde la puerta del Ayuntamiento.)
¡Señor Alcalde, que le estamos esperando!
 
 
El Alcalde
 
Allá voy hombre, allá voy. (A JEREMÍAS.)
¡Anímate, mostrenco! (Vase al Ayuntamiento.)
 
 
''Escena III''
 
 
JEREMÍAS solo, después EL GOBERNADOR.
 
 
Jeremías
 
¡Sí, anímate, anímate! Eso se dice muy
bien, pero cuando uno está como yo, con
el corazón metío en un puño… ¡Maldita
sea! Dice mi tío que me casaré con Rosa
vuelva del servicio. ¡Después de ocho
años de servir al Rey, pa valiente cosa serviré
ya!
 
 
El Gobernador
 
(Según las señas que me acaban de dar,
éste debe ser el mesón del Alcalde.)
¡Eh, muchacho!
 
 
Jeremías
 
¡Qué queréis?
 
 
El Gobernador
 
¿El señor Alcalde está en casa?
 
 
Jeremías
 
Al Ayuntamiento se ha ido hace un instante.
Allí lo encontraréis.
 
 
El Gobernador
 
¿Están acaso en concejo?
 
 
Jeremías
 
No, señor; está con los vecinos del pueblo,
escribiendo una solicitud pa el Gobierno
pidiéndole no sé qué cosa.
 
 
El Gobernador
 
¿Sí? (Pues ésta es la mejor ocasión. Pasaré
por emisario de mí mismo y, concediéndoles
todo lo que pidan y repartiendo
algún dinero, regocijo popular.) ¡Adiós,
muchacho!
 
 
Jeremías
 
Id, enhorabuena.
 
 
Rosa
 
(Dentro cantando.)
 
El chorro de la fuente
 
vierte agua clara,
 
y con ella colores
 
para mi cara.
 
 
Jeremías
 
Ahí viene la ingrata. ¡Maldita sea mi suerte!..
 
 
''Escena IV''
 
 
Dicho y ROSA que lleva el cántaro apoyado en
la cadera. Sale del mesón.
 
 
Rosa
 
¡Adiós, primo!
 
 
Jeremías
 
¡Adiós, prima!
 
 
Rosa
 
Voy a la fuente.
 
 
Jeremías
 
Escucha dos palabras…
 
Oye, ¡detente!
 
 
Rosa
 
¿Qué tienes que contarme?
 
¿Es algo nuevo?
 
 
Jeremías
 
Mira que si te burlas
 
yo no me atrevo.
 
 
Rosa
 
¿Decirme que me adoras?
 
 
Jeremías
 
Precisamente.
 
 
Rosa
 
¡Ya me lo figuraba!
 
¡Voime a la fuente!
 
 
Jeremías
 
Pero, mujer…
 
 
Rosa
 
¿Ya gimes?
 
¡Jesús! ¡Qué risa!
 
 
Jeremías
 
¡Escúchame!
 
 
Rosa
 
No puedo,
 
que estoy de prisa.
 
 
Jeremías
 
Nuestro tío desea
 
que nos queramos
 
 
Rosa
 
¿Sí? Pues dar gusto al tío…
 
¿Para qué estamos?
 
(Deja el cántaro en el suelo.)
 
 
Jeremías
 
¿De veras? ¿Te decides?
 
¡Ay, Rosa mía!
 
(Rompiendo a llorar.)
 
 
Rosa
 
¿Lloras porque te quiero?
 
 
Jeremías
 
¡Si es de alegría!
 
 
Rosa
 
Pues, primo, te aseguro
 
que me encocoras:
 
de alegría o tristeza,
 
¡tú siempre lloras!
 
 
Jeremías
 
Debo llorar y debo
 
desesperarme;
 
hoy vendrá la recluta
 
para llevarme.
 
 
Rosa
 
¿Y qué?
 
 
Jeremías
 
¿Quieres que ría
 
si de ti ausente
 
he de pasar ocho años
 
seguramente?
 
 
Rosa
 
¿Qué importa? No te aflijas,
 
ya nos veremos.
 
 
Jeremías
 
¿Y al volver, dime, Rosa,
 
nos casaremos?
 
 
Rosa
 
¿Casarnos? Es asunto
 
muy delicado.
 
Yo, francamente, primo,
 
no lo he pensado.
 
 
Jeremías
 
Pues piénsalo.
 
 
Rosa
 
¡Imposible!
 
Te lo confieso;
 
¡pensar yo en matrimonio!
 
¿Quién piensa en eso?
 
 
Jeremías
 
¿Luego tú me desprecias?
 
¡Tú no me quieres!
 
(Llorando amargamente.)
 
 
Rosa
 
¡Dale que dale! Hombre,
 
¡qué terco eres!
 
Como primo, contigo,
 
soy cariñosa…
 
 
Jeremías
 
¿Y como esposo?
 
 
Rosa
 
Eso…
 
ya es otra cosa.
 
 
Jeremías
 
Estoy con tus amores
 
entontecido.
 
 
Rosa
 
Pues yo no quiero un tonto
 
para marido.
 
Por ser primos no hagamos
 
una bobada,
 
que es la boda entre primos,
 
una primada.
 
Y el que a su prima se une
 
¡cosa sabida!
 
se expone a ser un primo
 
toda la vida.
 
 
Jeremías
 
Pues, bueno; aunque lo sea,
 
por todo paso.
 
 
Rosa
 
Hombre, sólo por eso
 
ya no me caso.
 
(Coge el cántaro.)
 
 
Jeremías
 
Por ti me estoy muriendo.
 
 
Rosa
 
¡Qué cosa más rara!
 
¡Muriendo! Y me lo dices
 
con esa cara.
 
Tú, tan sano y rollizo,
 
morir amando…
 
 
Jeremías
 
¡Me engordan los disgustos
 
que estoy pasando!
 
¡Me dan unas tristezas
 
hace unos días!
 
 
Rosa
 
Vaya, no tengo gana
 
de tonterías.
 
 
Jeremías
 
¡Ay, Rosa! ¡Que me muero!
 
 
Rosa
 
¿Tú?
 
 
Jeremías
 
¡De repente!
 
 
Rosa
 
Pues, abur, que te alivies.
 
Voy a la fuente.
 
(Vase riendo por el último término de la derecha.)
 
 
''Escena V''
 
 
JEREMÍAS solo.
 
 
Jeremías
 
¡Y se marcha! ¡Se marcha! ¡Maldigo
mi suerte perra!
 
Soy lo más desgraciado
 
que hay en la tierra;
 
y entoavía (Llorando.)
 
quieren Rosa y mi tío
 
que yo me ría.
 
 
El Alcalde
 
(Desde la puerta del Ayuntamiento.)
¡Eh, Jeremías! ¡Muchacho!
 
 
Jeremías
 
¿Qué mandáis?
 
 
El Alcalde
 
Súbete de la bodega el pellejo de vino que
está empezao y dáselo a éste para que nos
lo traiga. (Señalando al Mozo que sale del
Ayuntamiento y va al mesón.)
 
 
Jeremías
 
¡Voy, voy! ¡Maldita sea mi suerte, amén!
(Entra en el mesón con el MOZO.)
 
 
''Escena VI''
 
 
EL REY y EL GENERAL, por el último término
de la izquierda; luego JEREMÍAS.
 
 
El Rey
 
¡Qué agradable tranquilidad! ¡Qué paz
tan envidiable! ¡Lo que yo he disfrutado
en estas horas no puedes tú comprenderlo!
 
 
El General
 
Efectivamente, no lo comprendo, porque
vengo derrengado.
 
 
El Rey
 
Ya descansaremos, hombre; ya descansaremos.
¡Allí, hay un mesón! Si tan fatigado
estás, pasemos en él la noche.
 
 
El General
 
(¡Ay, colchones de mi cama, cuánto os
voy a echar de menos!)
 
 
El Rey
 
¿Pero antes cenaremos, eh?
 
 
El General
 
Como dispongáis.
 
 
El Rey
 
Ah de casa! ¿Quién sirve aquí? ¡Mesonero!..
¡Mesonero!
 
 
El General
 
¡Mesonero!
(Al ir violentamente a entrar en el mesón tropieza
con el MOZO que sale llevando el pellejo
de vino.)
 
 
Jeremías
 
¿Qué es eso? ¿Quién da tantas voces?
 
 
El General
 
Nosotros.
 
 
Jeremías
 
¡Pues no traéis poca prisa!
 
 
El General
 
¿Eh? (Haciendo muy marcadamente el ademán
de buscar la empuñadura de la espada.)
 
 
El Rey
 
(¡Cálmate, hombre!)
 
 
El General
 
(Tal falta de respeto…)
 
 
El Rey
 
(¿Pero qué respeto quieres que tengan a
un par de pastores?)
 
 
El General
 
(Es verdad. Me olvidaba de lo que somos.
Mejor dicho, de lo que no somos.)
 
 
El Rey
 
¡A ver, mozo!
 
 
Jeremías
 
¿Qué es lo que queréis?
 
 
El Rey
 
Cenar, ante todo. ¡Tengo un hambre espantosa!
¿Qué es lo que hay?
 
 
Jeremías
 
Lo que hay pué que sea demasiado caro
pa vosotros.
 
 
El Rey
 
(Eso tiene gracia.) Sepamos, sepamos lo
que es.
 
 
Jeremías
 
Pues tenéis judías estofadas.
 
 
El General
 
(¡Jesús!)
 
 
El Rey
 
¡Magnífico! ¿Y qué más?
 
 
Jeremías
 
Y atún en escabeche.
 
 
El General
 
¡María Santísima!
 
 
El Rey
 
¡Excelente! Trae dos raciones de cada cosa.
 
 
El General
 
¡Pero, señor!..
(Aparte al REY.)
 
 
El Rey
 
¡Anda, volando!
(Vase JEREMÍAS.)
 
 
El General
 
Pero, señor, ¿y vamos a cenar esas porquerías?
 
 
El Rey
 
¿Y, por qué no? Esto es, precisamente lo
que me seduce: que me traten como a un
cualquiera; sobre todo, cenar con verdadero
apetito. Desengáñate, General: a
buen hambre, no hay pan duro.
 
 
El General
 
El pan duro sería lo de menos. Lo terrible,
a estas horas, son el escabeche y las
judías estofadas.
 
 
El Rey
 
Pero, ¡qué tonterías dices! ¿Quieres que
en un mesón como éste nos ofrezcan faisanes
y salmón? Comamos lo que nos den
y déjate de repulgos de empanada.
 
 
El General
 
(¡Empanada! ¡Qué más quisiéramos!)
 
 
El Rey
 
Yo te aseguro que en las tres leguas que
hemos andado a pie se me ha despertado
un apetito devorador.
 
 
El General
 
Pues yo no tengo más que ganas de descansar.
Estoy rendido. (Sentándose y levantándose
inmediatamente.) ¡Ay, señor! ¡Perdonad!
 
 
El Rey
 
¿Qué es ello?
 
 
El General
 
Me había sentado sin permiso en vuestra
presencia.
 
 
El Rey
 
Pero, hombre, ¿cuándo acabarás de convencerte
de que por ahora no somos un
rey y un general, sino simplemente dos
pobres pastores, tan pobres, que no tenemos
ni aún rebaño?
 
 
El General
 
Sin embargo, señor…
 
 
El Rey
 
Trátame con toda confianza, porque si no
van a sospechar. Nada de cumplimientos
entre nosotros. Tutéame, hombre, tutéame.
 
 
El General
 
Pues… chico, con tu permiso. (Sentándose.)
Estoy reventado.
 
 
El Rey
 
Así me gusta verte.
 
 
El General
 
¿Cómo? ¿Reventado?
(Levantándose.)
 
 
El Rey
 
No, hombre. Tratándome de igual a igual.
 
 
El General
 
¡Ah! (Volviendo a sentarse.)
 
 
Jeremías
 
Aquí están ya las judías. (Pone sobre la mesa
una fuente de judías humeantes con dos cucharas
de palo. EL GENERAL ofrece al REY el
taburete de la derecha y él se sienta en el de la
izquierda.)
 
 
El Rey
 
¡Qué olorcillo tan apetitoso!
 
 
El General
 
(¡Pobre de mí! ¡Esta noche, cólico seguro!)
 
 
Jeremías
 
¿Traigo un jarro de vino?
 
 
El Rey
 
¡Hombre, sí! ¡Un jarro! ¡No, dos! (Vase
JEREMÍAS.) ¡Esto es encantador! ¿Qué diferencia
de los banquetes de Palacio, eh?
 
 
El General
 
¡Ya lo creo que hay diferencia!
 
 
El Rey
 
¡Aquello ya hastía! Siempre diez o doce
platos.
 
 
El General
 
¡Y aquí ninguno! La fuente sola y dos cucharas
de palo.
 
 
El Rey
 
Este guiso está delicioso. (Comiendo.)
¡Anda, hombre, come!
 
 
El General
 
¡Señor! ¡Esperaré, al menos, a que hayáis
acabado!
 
 
El Rey
 
Repito que no te andes con ceremonias.
Figúrate que estamos en consejo. ¡Mete
la cucharada!
 
 
El General
 
¡Pues lo mandáis, sea! (Comiendo.)
 
 
El Rey
 
¡Riquísimas!
 
 
El General
 
¡Sí, no están malas!
 
 
El Rey
 
¡Eh! ¿Qué es esto?
 
 
El General
 
Una hoja de laurel.
 
 
El Rey
 
Toma, General, la gloria para ti. (Con énfasis.)
 
 
Jeremías
 
¡Aquí esta el vino! (Poniendo las dos jarras
sobre la mesa.)
 
 
El Rey
 
¡Venga! (Bebe.)
 
 
El General
 
(¡Bueno será el vinillo!)
 
 
El Rey
 
¡Excelente!
 
 
El General
 
(Después de beber.) No es del todo desagradable.
 
 
El Rey
 
Un trago de esto alegra a cualquiera. ¿No
es verdad, muchacho?
 
 
Jeremías
 
Sí; a cualquiera que pueda alegrarse. Lo
que es a mí, pa eso, no me bastaría con
tóo lo que hay en la bodega
 
 
El Rey
 
¿Pues qué te pasa, hombre?
 
 
Jeremías
 
¿Qué me ha de pasar? Que tengo que
marcharme pa ir a servir al Rey. ¡Maldito
sea el Rey! (Vase.)
 
 
El General
 
(Con la boca llena y levantándose amenazador.)
¡Insolente!
 
 
El Rey
 
(Riendo a carcajadas.) Déjale, hombre. Esa
sinceridad es encantadora.
 
 
El General
 
Señor; es que hay ciertas cosas que yo,
como General, no puedo tolerarlas.
 
 
El Rey
 
Como General, no, pero como pastor no
debes incomodarte. Ya ves la frescura con
que yo las tomo.
 
 
El General
 
¡Admiro vuestra tranquilidad!
 
 
Jeremías
 
¡Aquí está el escabeche!
(Poniendo sobre la mesa otra fuente con dos tenedores
y recogiendo las de las judías.)
 
 
El Rey
 
¡Magnífico trozo! ¡Qué buena facha tiene!
¡Y con sus cebolletas y todo! Debe de
estar muy sabroso. De esto sí que voy a
comer con gusto.
 
 
El General
 
Por Dios, señor, no abuséis, que el atún esun alimento muy fuerte. Os puede hacer
daño.
 
 
El Rey
 
¡Déjame en paz, hombre, déjame en paz!
(Comiendo.)
 
 
El General
 
(¡Dios mío! ¡La felicidad de un país dependiendo
de un pedazo de atún… en
escabeche!)
 
 
''Escena VII''
 
 
Dichos y Rosa, que viene con el cántaro.
 
 
'''Música (N.º 6) Cuarteto'''
 
 
Rosa
 
(Dentro.)
 
El chorro de la fuente
 
vierte agua clara
 
y con ella colores
 
para mi cara.
 
(Entra en escena.)
 
Santas y Buenas tardes
 
 
El Rey
 
¡Dios mío, qué mujer! (Se levanta.)
 
 
El General
 
(Al Rey se le han quitado las ganas de
comer.)
 
 
El Rey
 
(¡Qué hermosa es la zagala!)
 
 
Rosa
 
(¡Qué lindo es el pastor!)
 
 
Jeremías
 
(La ingrata ni aún me mira.)
 
 
El General
 
(¡Es guapa, sí señor!)
 
 
Rosa
 
Si queréis agua fresca, (Al REY.)
 
os la puedo ofrecer.
 
En la fuente ahora mismo
 
la acabo de coger.
 
 
El Rey
 
No es agua lo que quiero
 
para calmar mi ardor,
 
que al verte, hermosa niña,
 
yo siento sed de amor.
 
 
Rosa
 
No se me acerque tanto.
 
(¡Qué audaz es el pastor!)
 
Para apagar el fuego
 
el agua es lo mejor.
 
 
Jeremías
 
(¿Qué se estarán hablando?
 
De fijo que es de amor.
 
Si fuera yo valiente
 
pegaba a ese pastor.)
 
 
El General
 
(El Rey se va animando,
 
pues esto es lo mejor,
 
qué olvidará otras cosas
 
pensando en el amor.)
 
 
Rosa
 
(Al REY, ofreciéndole con el cántaro.)
 
Si tanta sed le abrasa,
 
lo más sencillo
 
es beber unos sorbos
 
del cantarillo.
 
 
El Rey
 
(Disponiéndose a beber.)
 
Dame, que tengo el pecho,
 
hecho una fragua.
 
 
El General
 
(Acercándose.)
 
¡Detrás del escabeche,
 
no bebáis agua!
 
 
El Rey
 
(¡Quítate allá!
 
¡Déjame al fin que goce
 
de libertad!)
 
Honores y riqueza (A ROSA.)
 
no me otorgó la suerte;
 
yo solo, hermosa niña,
 
amor puedo ofrecerte.
 
Su mísera cabaña
 
te ofrece este pastor,
 
¿me quieres siendo pobre?
 
responde, por favor.
 
 
Rosa
 
Ni honores ni riqueza
 
jamás pedí a la suerte,
 
cariño sólo anhelo,
 
cariño hasta la muerte
 
y en la cabaña humilde
 
de mísero pastor
 
habitaré dichosa,
 
si en ella encuentro amor.
 
 
El Rey
 
¿Luego me quieres? ¡Di!
 
 
Rosa
 
¿A qué negarlo? Sí
 
 
El Rey
 
(Al GENERAL.)
 
¿Lo oíste?
 
 
El General
 
Ya lo oí
 
 
Jeremías
 
(¡Yo estoy fuera de mí!)
 
 
El Rey
 
Tus ojos tienen
 
para los míos
 
irresistible,
 
seguro imán,
 
por eso en ellos
 
la luz buscando,
 
os míos siempre
 
se mirarán.
 
 
Rosa
 
En mí tus ojos
 
se miren siempre,
 
buscando en ellos
 
amante afán,
 
mas, ¡ay!, que temo,
 
pastor querido,
 
si esos tus ojos
 
me engañarán.
 
 
El General
 
(El Rey se anima
 
con la mozuela:
 
¡qué entusiasmados
 
los dos están!
 
Es conveniente
 
que se distraiga,
 
pues esto ayuda
 
a nuestro plan.)
 
 
Jeremías
 
(Yo estoy furioso,
 
yo estoy que trino,
 
¡qué entusiasmados
 
los dos están!
 
¡No soy valiente,
 
mas, si esto sigue
 
de mis casillas
 
me sacarán!)
 
 
'''Hablado'''
 
 
Jeremías
 
(Me voy, me voy adentro, porque no
puedo ver ciertas cosas.) (Al GENERAL.)
Dígale a su compañero que se ande con
cuidao conmigo, porque soy capaz de pegarle
un estacazo.
 
 
El General
 
¿Un estacazo? (Conteniéndose.) ¿Y por qué?
 
 
Jeremías
 
Porque esa muchacha es mi prima, y por
que la quiero, y sobre tóo, porque me da
la real gana. (Vase.)
 
 
El General
 
(No, a quien le da la real gana es a él.)
 
 
El Rey
 
No tardes, vida mía. Aquí te espero. (Acompañando
a ROSA hasta la puerta del mesón.)
 
 
Rosa
 
En seguida estoy de vuelta. (Vase.)
 
 
El Rey
 
(Volviendo junto al GENERAL.) ¡Ay, General,
qué muchacha tan seductora! Éste es
el amor que halaga, el verdadero amor.
Me quiere por mí, sólo por mí, creyéndome
un pastor miserable.
 
 
El General
 
Sin embargo, señor, yo os aconsejo un
poco de prudencia. Ese mozo que acaba
de irse es primo de la joven y la quiere, y
ha dicho… no me atrevo a repetir lo que
ha dicho.
 
 
El Rey
 
¿Qué?
 
 
El General
 
Que iba a pegaros un estacazo.
 
 
El Rey
 
¿A mí?, ¿a su Rey? (Con altanería.)
 
 
El General
 
Pero, señor: ¿no hemos quedado en que
aquí no sois más que un pastor?
 
 
El Rey
 
Es verdad. Pues que se atreva y, de igual a
igual, nos veremos las caras.
(Con aire de bravucón.)
 
 
El General
 
(¡No nos faltaba más que esto!)
 
 
El Rey
 
Déjame, déjame gozar de esta independencia
encantadora. Un viaje así, una
aventura así, un traje así y una cena así.
 
 
El General
 
¡Señor, no me recordéis la cena!
 
 
''Escena VIII''
 
 
Dichos, EL ALCALDE y ALDEANOS que salen
del ayuntamiento. Tras ellos, misteriosamente,
sale EL GOBERNADOR.
 
 
Aldeano 1.º
 
(Dentro del Ayuntamiento.) ¡Viva el Alcalde!
 
 
Otros
 
¡Viva!
 
 
El Alcalde
 
¡Viva el Gobierno!
 
 
Todos
 
¡Viva!
 
 
El Rey
 
(Al GENERAL.) ¿Qué es eso?
 
 
El General
 
Ya lo veis, que el pueblo está satisfecho y
alegre, como en todas partes.
 
 
El Rey
 
Mas vale así. ¡Ah! ¡Ella sale!
(Reparando en ROSA, que sale del mesón. Va a
su lado y habla con ella amorosamente, sentado
él en la mesa y ella en el taburete de la
izquierda.)
 
 
El Alcalde
 
A ver, muchachos, avisad a las mozas y
que venga la música, y que empiece el
baile. Quiero que os divirtáis mucho;
pero mucho.
 
 
Aldeano 1º
 
¡Viva el Alcalde!
 
 
Otros
 
¡Viva!
(Vanse en direcciones distintas, algunos de ellos;
otros se quedan en la plaza.)
 
 
El General
 
En todo esto veo la mano del Gobernador.
Sí: debe de ser aquel embozado. Hay que
evitar que el Rey le conozca. Aprovecharé
este momento en que está entretenido
con la mozuela.
 
 
El Rey
 
(A ROSA.)
¡Te quiero, te quiero con toda mi alma!
 
 
El General
 
(Se acerca al GOBERNADOR que está en el
otro extremo. En voz baja.)
(Gobernador.)
 
 
El Gobernador
 
¡Eh! ¿Quién? (Sorprendido.)
 
 
El General
 
Soy yo, ¿no me conocéis?
 
 
El Gobernador
 
¿Vos, General, en ese traje?
 
 
El General
 
(¡Silencio!)
 
 
El Gobernador
 
¿Qué hacéis aquí?
 
 
El General
 
Acompaño al Rey. ¡Mirad! Allí está.
 
 
El Gobernador
 
Me vuelvo a la corte. Ya veis que el pueblo
está bien preparado.
 
 
El General
 
Muy bien.
 
 
El Gobernador
 
Lo que necesito es saber dónde vais desde
aquí.
 
 
El General
 
¿Desde aquí? Pues…, si seguimos cenando
como esta noche, nos iremos al otro
mundo.
 
 
El Gobernador
 
No debo detenerme. ¡Adiós! (Vase por el
último término derecha.)
 
 
El General
 
¡Adiós!
 
 
''Escena IX''
 
 
Dichos, menos EL GOBERNADOR, y JEREMÍAS
que sale del mesón.
 
 
El Rey
 
¡Rosa, Rosa mía!
 
 
Jeremías
 
(¡Nada, que no se separa de ella! ¡Maldita
sea…, me están dando unas ganas de…!)
 
 
El Alcalde
 
¡Jeremías!, saca vino y que beba por mi
cuenta tóo el que tenga gana. Da un trago
a este pastor.
 
 
El General
 
Gracias; acabo de cenar ahí con mi compañero.
 
 
El Alcalde
 
(A JEREMÍAS.)
Pues no les cobres náa. Hoy paga la fiesta el
municipio porque ha salido de trampas.
 
 
El General
 
(¡No digáis eso, hombre!) (¡Si lo oye el
Rey!)
 
 
El Alcalde
 
¿Por qué no he de decirlo? Ha venío un emisario
del gobierno y nos ha perdonado…
 
 
El General
 
(Llevándoselo aparte.) ¡Chis! No digáis eso
tampoco.
 
 
El Alcalde
 
¿Qué no? Pues la verdad se debe decir:
tenemos un gobierno que vale cualquier
cosa.
 
 
El General
 
Eso sí, eso sí debe decirse.
 
 
El Alcalde
 
Pues gritad conmigo: ¡Viva el gobierno!
 
 
El General
 
¡De eso se trata, de que viva! ¡Viva!
 
 
El Alcalde
 
¡Viva!
 
 
''Escena X''
 
 
(Dichos, Coro general de ALDEANOS y ALDEANAS.
Luego, cuatro músicos que tocan violines,
flauta y tamboril.)
 
 
'''Música (N.º 7) Baile y final del primer'''
'''acto'''
 
 
Coro
 
Ahí viene ya está la música,
 
venid todos acá,
 
los viejos y los jóvenes,
 
dispuestos a gozar.
 
Hoy todo es aquí júbilo,
 
el pueblo alegre está;
 
muchachos, dispongámonos
 
contentos a bailar.
 
¡A bailar!
 
¡Aquí está ya la música,
 
el baile va a empezar!
 
¡A bailar! ¡A bailar!
 
(Entran los MÚSICOS, que se colocan en el
centro.)
 
 
Rosa
 
(Al REY.)
 
¿No bailas tú?
 
 
El Rey
 
Sí, ¿por qué no?
 
 
Rosa
 
Pues, anda ya.
 
 
El Rey
 
¡Allá voy yo!
 
(Cogiendo a ROSA y colocándose
entre los que van a bailar.)
 
 
Jeremías
 
(¡Baila con él!
 
¡Pobre de mí!)
 
 
El General
 
(¡Dios mío! ¡El Rey
 
bailando aquí!)
 
 
Coro
 
Oyendo el son alegre
 
de la danza del lugar,
 
no hay uno que no sienta
 
los deseos de bailar.
 
Los mozos y las mozas
 
que se abrazan sin temor,
 
avivan más la llama
 
de la hoguera de su amor.
 
Venid aquí,
 
volved allá,
 
la vuelta así,
 
mejor se da.
 
Volved allá,
 
venid aquí,
 
¡qué gusto da
 
bailar así!
 
Se animan las parejas
 
saltando sin cesar,
 
se juntan, se separan
 
y se vuelven a juntar.
 
No hay nadie que se rinda
 
Y, en alegre agitación,
 
más salta que las piernas
 
el alegre corazón.
 
Venid aquí,
 
volved allá…, etc.
 
 
Mujeres
 
¿Oís?
 
 
Hombres (Tenores)
 
¡Callad!
 
 
Hombres (Bajos)
 
¡Silencio!
 
 
Todos
 
Es marcha militar.
 
 
Mujeres
 
(Que han ido al foro.)
 
Un grupo de soldados,
 
dirígese hacia acá.
 
 
Jeremías
 
¡Dios mío, la recluta!
 
 
El Rey
 
(¿Qué es eso, General?)
 
 
El General
 
(Que vienen a llevarse
 
los mozos del lugar.)
 
 
El Rey
 
(¡Por mí, que se los lleven,
 
lo mismo se me da.
 
Dejándome las mozas,
 
no necesito más!)
 
 
''Escena XI''
 
 
Dichos, EL CAPITÁN y doce SOLDADOS, que
se forman en el foro.
 
 
Coro
 
¡Salud a los soldados!
 
El Capitán
 
¡Alto! ¡Descansen! ¡Ar!
 
¿En dónde está el Alcalde?
 
 
El Alcalde
 
¡A la orden, Capitán!
 
 
Jeremías
 
(Me llevan, y la ingrata
 
con él se quedará.)
 
 
El Alcalde
 
(Presentando al CAPITÁN a JEREMÍAS y a dos
MOZOS más.)
 
Los mozos, ved, son estos.
 
 
El Capitán
 
¿Son éstos nada más?
 
 
Jeremías
 
¡Aquél también es mozo!
 
(Señalando al REY, que habla con ROSA.)
 
¿Por qué no lo lleváis?
 
 
El Capitán
 
¿Aquél? (Acercándose al REY.)
 
A ver, muchacho.
 
 
El Alcalde
 
¡Debe tener la edad!
 
 
El Capitán
 
¿Tú al Rey no habrás servido?
 
 
El Rey
 
No le serví jamás.
 
(Riendo.)
 
 
El Capitán
 
Pues vente con nosotros.
 
 
El General
 
(¡Jesús, qué atrocidad!)
 
 
El Rey
 
(Aparte, al GENERAL.)
 
Servirme yo a mi mismo,
 
esto es lo natural,
 
y no que, por la fuerza,
 
me sirvan los demás.
 
¡Andando!
 
 
El General
 
(Al REY.)
 
(No consiento
 
esta temeridad.
 
La broma ya es pesada:
 
decid quién sois.
 
 
El Rey
 
(¡Jamás! Conoceré de cerca
 
la vida militar.)
 
 
El General
 
(¿Cómo dejarle solo?)
 
 
El Capitán
 
¡En marcha! ¡Vamos ya!
 
 
El Rey
 
¡Adiós, hermosa niña! (A ROSA.)
 
 
Rosa
 
¿De mí te olvidarás?
 
 
El Rey
 
Tu celestial recuerdo
 
mi pecho guardará.
 
 
El General
 
(De pronto, al CAPITÁN.)
 
¡Yo voy de voluntario!
 
 
El Capitán
 
Sois viejo, pero… ¡andad!,
 
que, al fin, para ranchero
 
podréis servir quizás.
 
(Los ALDEANOS se ríen.)
 
 
El General
 
¡Ranchero yo! (Al REY.)
 
 
El Rey
 
(Paciencia,
 
querido General.
 
Ya ves que yo la tengo
 
y valgo mucho más.)
 
 
El Capitán
 
¡Tambor! ¡Soldados! ¡Firmes!
 
¡Armas al hombro! ¡March!
 
 
Coro
 
Ya se van los mozos
 
con su capitán,
 
quiera Dios que vuelvan
 
todos los que van.
 
 
El Rey
 
(Estas aventuras
 
gran placer me dan,
 
lo que es por la corte
 
tarde me verán.)
 
 
Rosa
 
(Despertó en mi pecho
 
amoroso afán,
 
pero, ¿quién se fía
 
de los que se van?)
 
 
El General
 
(Dicen que ranchero
 
a nombrarme van,
 
cuando me conozcan
 
me las pagarán.)
 
 
Jeremías
 
(Si los dos tenían
 
amoroso plan,
 
ahora, al separarse,
 
cómo rabiarán.)
 
 
(Desfile de los SOLDADOS. Detrás de ellos EL
REY, JEREMÍAS, EL GENERAL. Al pasar EL REY
al lado de ROSA se separa algo de las filas para
abrazarla. JEREMÍAS se interpone. Vanse todos
por el último término izquierda. Los ALDEANOS
y ALDEANAS los despiden cariñosamente.)
 
 
Fin del primer acto
 
 
== Acto Segundo ==
 
== Cuadro Primero ==
 
Patio en un castillo. Al foro muralla por encima de la cual se ve el campo. A la derecha, primer
término, gran puerta que da al campo. A la izquierda, puerta que conduce al interior del castillo.
En segundo término derecha, puertecilla del cuerpo de guardia.
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