Diferencia entre revisiones de «La bruja (Ramos Carrión)»

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En la iglesia creo que se quedó rezando.
 
 
Inés
 
Entonces…
 
 
Valentina
 
¿Os atrevéis?
 
 
Varias
 
Vamos.
 
 
''Escena VII''
 
 
Dichas. LA SUPERIORA que sale a la celda
y se supone que habla con BLANCA desde la
puerta del dormitorio.
 
 
La Superiora
 
Rezad con fervor, hija mía. Pronto os
devolverán la salud al cuerpo y la paz al
espíritu. (Las EDUCANDAS se han acercado a
la puerta. LA SUPERIORA llega hasta allí, y de
espaldas a la puerta, se santigua repetidas veces.)
 
 
Cándida
 
¡Ay, yo no me atrevo!
 
 
Inés
 
(Mirando por la cerradura.)
Pues yo sí.
 
 
Varias
 
¿Ves algo?
 
 
Inés
 
Sí, veo.
 
 
Todas
 
¿Qué?
 
 
Inés
 
Una cosa muy negra. Parece que se mueve.
(LA SUPERIORA abre la puerta.)
 
 
Todas
 
(Retrocediendo.)
¡Ay!
(Gritando con terror.)
 
 
Inés, Cándida y Valentina
 
¡La madre Superiora!
 
 
La Superiora
 
¡Ay! (¡Qué susto me han dado!) ¿Qué
hacéis aquí, niñas?
 
 
Valentina
 
Nosotras…
 
 
La Superiora
 
¿No os tengo prohibido terminantemente
acercaros a esa celda?
(Cierra la puerta).
La curiosidad es la madre del sobresalto,
como dijo San Crisóstomo. Y no
curiosidad, sino lástima debiera inspiraros
esa pobre joven, víctima de los espíritus
malignos que se han posesionado de ella.
 
 
Inés
 
Y decid, madre, ¿eso no tendrá remedio?
 
 
La Superiora
 
Sí, hijas mías; esta misma noche llegará
el padre exorcizador, y en cuanto la haya
purificado y huyan los malos de su cuerpo,
volverá a esta santa casa la tranquilidad
que tanto necesitamos.
 
 
Inés
 
¿Y entonces podremos ver a esa infeliz?
 
 
La Superiora
 
Entonces, sí, pero antes de ninguna manera.
Es preciso evitar el contagio. Yo misma
no me atrevo a penetrar en el recinto sin
rociarme copiosamente de agua bendita.Tal vez por eso se me haya recrudecido el
reuma. Vaya, pasad al refectorio, que ya es
la hora de la colación.
 
 
Valentina
 
Vamos a comer las espinacas.
 
 
Varias e Inés
 
Quedad con Dios, madre Superiora.
 
 
La Superiora
 
Id con él, hijas mías.
(Vanse por el foro derecha.)
 
 
''Escena VIII''
 
 
La Superiora
 
Están aterradas, lo comprendo. Yo misma
no puedo vencer este miedo que me
acobarda. Y cuando me veo sola, como
ahora, en medio de estos claustros, ¡ay!
Se me pone la carne de gallina. Y esto es
muy grave, sobre todo en estos días de
abstinencia. (Aldabonazo. Asustada.) ¡Ay!
¿Quién será?
 
 
''Escena IX''
 
 
Dicha, MAGDALENA, ROSALÍA y TOMILLO.
 
 
Magdalena
 
(Dentro.)
¡Ave María Purísima!
 
 
La Superiora
 
Sin pecado concebida santísima.
(Abriendo la puerta.)
 
 
Magdalena
 
¿Se puede ver a la madre Superiora?
 
 
La Superiora
 
Pasad. Yo soy.
 
 
Magdalena
 
Santas y buenas noches
 
 
La Superiora
 
Santas y buenas.
 
 
Rosalía
 
Ave María.
 
 
La Superiora
 
«Gratia plena.»
 
 
Tomillo
 
«Ora pro nobis.»
 
 
La Superiora
 
¿Qué deseáis, hermanos?
 
 
Magdalena
 
Traemos una carta para vuestra
maternidad.
 
 
La Superiora
 
Seáis bien venidos.
 
 
Magdalena
 
Tomad, señora, y enteraos.
(Dándosela.)
 
 
La Superiora
 
Aguardad un momento.
(Se dirige por el claustro hasta colocarse bajo
la lámpara.)
 
 
Tomillo
 
(Aparte a ROSALÍA.)
(Se la traga, vaya si se la traga.)
 
 
La Superiora
 
¿Dónde tendré yo los espejuelos? ¡Ah!,
aquí están.
 
 
Rosalía
 
(Aparte a MAGDALENA y TOMILLO.)
(Por lo que ha dicho Ambrosio, aquella
debe ser la celda.)
(Señalando a la primera.)
 
 
Tomillo
 
(Y por allí es la bajada al campanario.)
 
 
La Superiora
 
(Leyendo con la voz muy gangosa a causa de
que le oprimen la nariz los anteojos.)
«Pax Christi», etc.
 
 
Rosalía, Magdalena y Tomillo
 
Amén.
 
 
La Superiora
 
«Reverenda madre: os ruego
encarecidamente que atendáis la petición
de los dadores de estas letras, personas de
toda mi estimación y dignas de que se las
atienda, Viva mil años como la deseo. El
padre Celestino». Pues no sé quién es.
 
 
Tomillo
 
(Ni nosotros tampoco.)
 
 
La Superiora
 
¿Con que venís de parte del padre…
(Volviendo a mirar con disimulo a la firma.)
Celestino? ¿Y cómo está el buen padre?
(Acercándose a los otros personajes.)
 
 
Tomillo
 
(A ROSALÍA.)
(Ya se la tragó.)
 
 
Magdalena
 
Tan bueno.
 
 
Tomillo
 
¡Y tan gordo!
 
 
La Superiora
 
(¿Gordo? Debe ser de los Jerónimos.) ¿Y
en qué puedo serviros?
 
 
Magdalena
 
Pues, señora, esta hija que Dios me dio,
desengañada del mundo y de sus pompas,
desea entrar en este convento, aunque sea
en clase de hermana lega.
 
 
La Superiora
 
Muy bien me parece, si es que tenéis
verdaderamente vocación religiosa.
 
 
Tomillo
 
Sí, señora, ésta siempre ha tenido vocación
de madre.
 
 
La Superiora
 
Sólo en la paz del claustro puede
encontrarse la tranquilidad del alma. El
mundo está perdido.
 
 
Tomillo
 
Completamente perdido. No lo
sabéis bien.
 
 
La Superiora
 
Sí lo sé, hijo mío, sí lo sé. Del mundo
vienen aquí buenos ejemplos de tal
perdición. Sin ir más lejos, en esa celda hay
una desdichada víctima de las sugestiones
del demonio.
 
 
Magdalena
 
¿En qué celda?
 
 
Tomillo
 
¿En cuál?
 
 
Magdalena
 
En ésa.
 
 
Tomillo
 
Bien decíamos nosotros.
 
 
Magdalena
 
¿Qué es lo que decíais?
 
 
Tomillo
 
Decíamos que el mundo está perdido,
madre Superiora.
 
 
Magdalena
 
Sí, eso decíamos. ¿Con que esa
desgraciada?…
 
 
La Superiora
 
Felizmente, poco tiempo le queda de
sufrir.
 
 
Tomillo
 
(Aparte a ROSALÍA.)
(¡Y tan poco!)
 
 
La Superiora
 
Muy poseída está de los malos espíritus,
pero confío en el poder del padre
exorcizador que debe llegar de un
momento a otro.
 
 
Tomillo
 
(Con la mayor naturalidad.)
Pues el exorcizador que venga a
exorcizarla, buen exorcizador será.
 
 
''Escena X''
 
 
Dichos y las EDUCANDAS.
 
 
Inés
 
¡Madre Superiora! ¡Madre Superiora!
La Superiora
¿Qué hay? ¿Qué pasa?
 
 
Inés
 
¡Ah! ¡Hay gente!
(Deteniéndose al ver a TOMILLO.)
 
 
Tomillo
 
Gente de paz.
 
 
La Superiora
 
Decid lo que sucede.
 
 
Inés
 
Que por el claustro bajo hemos visto
cruzar un fraile franciscano.
 
 
La Superiora
 
Será el que espero.
(Va hacia la puerta izquierda.) Sí, ya sube la
escalera. Él debe ser. Niñas, recogimiento.
¡Que el cielo le ilumine!
 
 
''Escena XI''
 
 
LA SUPERIORA, TOMILLO, MAGDALENA,
ROSALÍA y las EDUCANDAS. Después
LEONARDO, con hábito franciscano, cuya
capucha, le oculta el rostro por completo.
 
 
'''Música (N.º 18)'''
'''Dúo de Leonardo y La Bruja con'''
'''Coro'''
 
 
Todos
 
Aquí ya está el padre
 
exorcizador.
 
 
Leonardo
 
Paz y gloria a todos
 
denos el Señor.
 
 
Todos
 
Sea bienvenido,
 
pase por acá.
 
Dentro de esa celda
 
la endiablada está.
 
Entrad, entrad,
 
a ver si los malos
 
la podéis sacar.
 
 
Leonardo
 
(A LA SUPERIORA que va a seguirle.)
 
Aquí aguardad,
 
que a solas con ella
 
me habré de quedar.
 
 
La Superiora
 
Si queréis hisopo
 
con agua bendita….
 
 
Tomillo
 
(Interponiéndose.)
 
Dice que trae todo
 
lo que necesita.
 
Pase el buen hermano,
 
pase por ahí.
 
(¡Si esto se descubre,
 
qué va a ser de mí!)
 
 
(Entra LEONARDO en la celda y cierra
la puerta.)
 
 
Todos y Coro
 
Entrad, entrad,
 
a ver si los malos
 
le podéis sacar.
 
 
''Escena XII''
 
 
Dichos y luego BLANCA que sale a la celda.
 
 
Leonardo
 
(Que ha arrojado lejos de sí el hábito.)
 
¡Blanca, mi Blanca!
 
 
Blanca
 
¡Oh, Dios! ¡Tú aquí!
 
 
Leonardo
 
Vengo a salvarte;
 
vengo por ti.
 
 
Blanca
 
Es imposible
 
ya nuestro amor.
 
 
Leonardo
 
No será en tanto
 
que viva yo.
 
 
Tomillo
 
Nada temamos,
 
que es de esperar
 
que el exorcismo
 
la salvará.
 
 
Todos
 
Nada temamos, etc…
 
 
Blanca
 
Nada, Leonardo,
 
puedes hacer.
 
De Dios la esposa
 
pronto he de ser.
 
 
Leonardo
 
Yo contra todos
 
tendré valor:
 
no hay imposibles
 
para el amor.
 
 
Coro
 
Nada se oye.
 
 
Tomillo
 
(Acercándose a la celda.)
 
Atisbaré.
 
 
Coro, Magdalena y Rosalía
 
¿Qué pasará, Dios mío?
 
 
Tomillo
 
(Mira por la cerradura.)
 
Yo os lo diré.
 
 
Leonardo
 
Ven, que mi amor inmenso
 
guía y amparo
 
nos ha de dar;
 
mi corazón te espera,
 
que late henchido
 
con ansiedad.
 
Alma del alma mía,
 
prenda adorada,
 
bella ilusión;
 
ven, porque en ti sólo
 
tendrá consuelo
 
mi corazón.
 
 
Blanca
 
Lejos de ti, Leonardo,
 
juzgué la dicha
 
perdida ya;
 
mas hoy, al lado tuyo
 
me inunda inmensa
 
felicidad.
 
Trueque piadoso el cielo
 
en dicha cierta
 
nuestra ilusión;
 
siempre doquier que vayas
 
irá contigo
 
mi corazón.
 
 
Tomillo, Rosalía y Magdalena
 
(Como acompañamiento del dúo, así como lo
que canta el CORO.)
 
Buena, por Dios, la hacemos
 
si estos embrollos
 
nos salen mal;
 
quiera el Señor que al cabo
 
su dicha logren
 
en santa paz.
 
Si de tales embustes
 
llega a enterarse la Inquisición,
 
no será gran milagro
 
que nos conviertan
 
en chicharrón.
 
 
Coro y La Superiora
 
Quiera piadoso el cielo
 
dejar su alma
 
libre del mal;
 
pueda la sin ventura
 
gozar la eterna
 
felicidad.
 
Todas elevaremos
 
porque se salve,
 
santa oración;
 
sea nuestra plegaria
 
dulce consuelo
 
de su aflicción.
 
 
Leonardo
 
Ven que te espera
 
mi pecho amante.
 
 
Tomillo
 
(Que ha mirado.)
 
Ahora principia
 
lo interesante.
 
 
Leonardo
 
A tierra extraña
 
te llevaré.
 
¿Vendrás conmigo?
 
 
Blanca
 
(Después de vacilar un momento.)
 
¡Contigo iré!
 
 
Leonardo
 
Bendita seas,
 
bien de mi vida;
 
bendita el alma
 
que a ti va unida.
 
 
Leonardo y Blanca
 
¡Benditas fueron
 
mis ilusiones!
 
 
Tomillo
 
(Después de mirar.)
 
Ya le están echando
 
las bendiciones.
 
 
Leonardo y Blanca
 
Al fin mi dueño
 
te he de llamar.
 
Tú eres mi sola
 
felicidad.
 
 
Todos
 
Él es un santo;
 
no hay que dudar
 
que los demonios
 
le ha de sacar.
 
 
'''Hablado'''
 
 
Leonardo
 
(Poniéndose el hábito.)
 
Nada temas, bien mío. Tu salvación
es segura.
 
 
Blanca
 
Mi felicidad depende de vosotros.
 
 
Leonardo
 
Está prevenida. Tres golpes dados junto a
esta puerta serán la señal para que salgas.
La Superiora
(En voz muy baja.)
No se oye nada.
 
 
Inés
 
(Ídem.)
Decid, hermano, ¿habéis visto salir algún
demonio?
 
 
Tomillo
 
Unos cuantos, unos cuantos.
(Se santiguan.)
 
 
Leonardo
 
Adiós, Blanca.
 
 
Tomillo
 
Ahora va a salir el último.
 
 
La Superiora y Educandas
 
¡Jesús!
 
 
Blanca
 
Adiós, Leonardo. En ti sólo confío.
(Se retira BLANCA de la celda.)
 
 
''Escena XIII''
 
 
Dichos, menos BLANCA.
 
 
Tomillo
 
(Separándose de la puerta.)
Ya ha terminado.
 
 
La Superiora
 
Gracias a Dios.
 
 
Leonardo
 
Madre Superiora, podéis estar tranquila.
Esa infeliz está ya en el camino de la
salvación.
 
 
La Superiora
 
Gracias, padre mío. A vos deberá su
felicidad.
 
 
Leonardo
 
Así lo creo.
 
 
La Superiora
 
Y ahora, ¿qué necesitamos hacer con ella?
 
 
Leonardo
 
Dejarla a solas en su meditación. Que la
paz sea con vosotros.
 
 
La Superiora
 
El Señor os acompañe.
 
 
Todas
 
¡Id con Dios!
 
 
Tomillo
 
Adiós, padre.
 
 
Magdalena
 
(Adiós, hijo.)
(Aparte y bajo a LEONARDO, que se va por
la izquierda acompañado de LA SUPERIORA.
Cesa la música.)
 
 
''Escena XIV''
 
 
Dichos, menos LEONARDO y LA
SUPERIORA.
 
 
Inés
 
¡Ay, qué gusto! Esta noche podremos al
cabo dormir tranquilamente.
 
 
Cándida
 
Es verdad.
 
 
Tomillo
 
¡Al contrario!
 
 
Varias
 
¿Eh?
 
 
Tomillo
 
Por lo mismo que los demonios han
salido de esa celda, es probable que anden
sueltos por aquí.
 
 
Todas
 
(Con terror.)
¡Ay!
 
 
Inés
 
Tiene razón.
 
 
Valentina
 
¿Pero de veras los habéis visto?
 
 
Tomillo
 
Ya lo creo.
 
 
Inés
 
Serían horribles.
 
 
Tomillo
 
Muy horribles: azules, verdes, encarnados,
de todos los colores.
 
 
Varias
 
¿Sí?
 
 
Tomillo
 
Y con unos rabos… espantosos. (Aparte
a MAGDALENA que le tira del capotillo para
que no exagere.)
(Conviene asustarlas.)
 
 
Magdalena
 
(Dices bien.) Ay, hijas mías; pues esto que
ha pasado aquí no es nada, comparado con
lo que ocurrió hace poco en un convento
de Vitoria.
 
 
Varias
 
¿Qué ocurrió?
 
 
Magdalena
 
Un sábado por la noche a una pobre
novicia se la llevaron...
 
 
Inés
 
¿Los demonios?
 
 
Magdalena
 
No, las brujas.
 
 
Varias
 
¡Ay qué horror!
 
 
Tomillo
 
Por los aires desaparecieron.
 
 
Rosalía
 
Y no se ha vuelto a saber de ella.
 
 
Inés
 
El Señor nos libre.
 
 
''Escena XV''
 
 
Dichos y LA SUPERIORA.
 
 
La Superiora
 
Vaya, vaya, es hora de recogerse. (A
TOMILLO.) Hermanos, bajad a la portería.
El sacristán os dará alojamiento por esta
noche. Mañana decidiremos acerca de
vuestra pretensión. Basta que vengáis
recomendados por el padre, el padre…
 
 
Tomillo
 
Celestino.
 
 
La Superiora
 
Eso es, el padre Celestino… (Nada…
Que no sé quién es ese padre.) para que
yo haga por él todo lo que se merece.
 
 
Magdalena, Rosalía y Tomillo
 
Gracias, señora.
 
 
La Superiora
 
Podéis retiraros.
 
 
Magdalena
 
¡Hasta mañana!
 
 
Tomillo
 
(Con intención.)
¡Si Dios quiere!
 
 
La Superiora
 
¡Buenas noches!
 
 
Todas
 
¡Buenas noches!
(Vanse.)
 
 
''Escena XVI''
 
 
LA SUPERIORA y EDUCANDAS. LA
SUPERIORA cierra la puerta de la izquierda.
 
 
Inés
 
¡Cualquiera coge el sueño después de lo
que hemos oído!
 
 
Cándida
 
Yo voy a soñar con las brujas.
 
 
Ana
 
Y yo.
 
 
Todas
 
Y yo.
 
 
La Superiora
 
¡Ea, niñas, a vuestras celdas! Que el Ángel
de la Guarda os acompañe.
 
 
Cándida
 
¡Falta nos hace compañía!
 
 
Todas
 
¡Felices noches, madre Superiora.
(Van entrando de dos en dos.)
 
 
La Superiora
 
Hasta mañana, hijas mías, hasta mañana si
Dios quiere. (Después de mirar a todos lados.)
Nada, que en cuanto me veo sola me entra
un miedo que no lo puedo remediar. (Echa
a correr y vase por el foro derecha.)
 
 
''Escena XVII''
 
 
La escena sola, BLANCA dentro.
 
 
'''Música (N.º 19)'''
'''Escena de Blanca'''
 
 
Blanca
 
Inquieto late el pecho mío
 
en esta horrible soledad.
 
¡Con cuánto afán que llegue ansío
 
la suspirada libertad!
 
¡Triste de mí, triste de mí!
 
Si a salvarme no vienen
 
yo muero aquí.
 
¡Triste de mí!
 
(Pausa larga. Sigue la música. De pronto suena
un toque extraño en la campana de la torre.
Ábrense a un tiempo las puertas de las celdas de
las EDUCANDAS, y se asoman éstas, mirando
con sorpresa y curiosidad.)
 
 
'''Música (N.º 20)'''
'''Terceto de las Brujas'''
 
 
Educandas
 
¡La campana ha sonado!
 
¿Qué pasará?
 
(Mirando hacia el campanario, en cuya ventana
aparecen las tres BRUJAS.)
 
¡Ay, Dios mío! ¡Las brujas!
 
¡Ahí están ya!
 
(Cierran las puertas a un tiempo. De la precisión
del movimiento depende el efecto absoluto.)
 
 
''Escena XVII''
 
 
TOMILLO, ROSALÍA y MAGDALENA, como
tres reproducciones exactas de la figura de
BLANCA en el Primer Acto.
 
 
Los Tres
 
¡Zahorá! ¡Zahorí!
 
¡Zahorí! ¡Zahorá!
 
(Desaparecen de la torre,
apareciendo en el extremo del claustro.)
 
Ya tres veces el gato maulló,
 
la lechuza tres veces cantó,
 
la veleta en la torre vecina
 
con sonido estridente rechina.
 
La campana la hora da,
 
callandito vamos ya.
 
(Avanzan más.)
 
Una bruja encerrada está allí,
 
a buscarla venimos aquí,
 
con nosotras vendrá muy ligera
 
la endiablada y feroz compañera.
 
Esperándonos está, callandito vamos ya.
 
¡Ahí están ya!
 
Hasta mí tienden el vuelo
 
la corneja y el mochuelo,
 
cuando viene de la noche
 
la siniestra oscuridad.
 
Ignoradas y dichosas
 
habitamos silenciosas
 
con murciélagos y búhos
 
en medrosa vecindad.
 
¡Ande la rueda;
 
(Cogiéndose de las manos y levantando los
báculos.)
 
mi mano agarre;
 
suene ya el canto
 
del aquelarre!
 
¡Vuelve acá; torna allí!
 
(Danzando.)
 
¡Zahorá! ¡Zahorí!
 
¡Zahorí! ¡Zahorá!
 
¡Torna allí, vuelve acá!
 
¡Zahorí! ¡Zahorá!
 
 
Educandas
 
(Que entreabren las puertas, miran y se retiran
espantadas.)
 
¡Vienen hacia acá!
 
¡Ay, pobre de mí!
 
¡Aún están ahí!
 
¡Qué miedo me da!
 
(Cierran a un tiempo.)
 
 
Rosalía, Tomillo y Magdalena
 
En furioso torbellino,
 
en revuelto remolino,
 
cabalgando sobre escobas
 
nos arrastra el huracán;
 
en la iglesia nos metemos,
 
el aceite nos bebemos
 
de la lámpara del santo
 
y lo paga el sacristán.
 
Ande la rueda, etc…
 
(Como antes y repitiéndose la danza y el
mismo juego escénico. Se acercan a la celda
de BLANCA y dan tres golpes en el suelo con
los báculos. BLANCA, que saca largo manto
negro, abre la puerta y al ver a las BRUJAS
se sorprende; pero al reconocer quiénes son, se
coloca entre ellas, que, levantando los mantos,
la ocultan a la vista de las EDUCANDAS.)
 
¡Sal de tu lóbrega
 
fúnebre cámara,
 
la hora del sábado
 
pronto dará.
 
Al conciliábulo
 
juntas marchémonos
 
síguenos rápida,
 
vámonos ya!
 
(Marchando cómicamente al compás de
la música.)
 
¡Síguenos,
 
vámonos
 
rápidas ya!
 
(Vanse.)
 
 
''Escena XIX''
 
 
Apenas desaparecen las BRUJAS y BLANCA,
salen de las celdas todas las EDUCANDAS.
Luego LA SUPERIORA y MONJAS.
 
 
Unas
 
¡Favor!
 
 
Otras
 
¡Socorro!
 
 
Unas
 
¡Auxilio!
 
 
Otras
 
¡Madre Superiora!
 
 
Unas
 
¡Socorro!
 
 
Otras
 
¡Aquí!
 
 
La Superiora
 
¿Qué es eso? ¿Qué pasa?
 
 
Inés
 
¡Que se la han llevado!
 
 
La Superiora
 
¿A quién?
 
 
Cándida
 
A ella.
 
 
La Superiora
 
¡Jesús, la celda vacía!
 
 
Ana
 
¡Se la han llevado las brujas!
 
 
La Superiora
 
¡María Santísima!
 
 
Inés
 
Las hemos visto.
 
 
Cándida
 
Eran tres.
 
 
Ana
 
¡Y han bajado de la torre!
 
 
Inés
 
¿No habéis oído las campanas?
 
 
La Superiora
 
Sí, he oído campanas, pero no sabía
dónde.
 
Varias
 
¡Ay, madre Superiora!
 
 
La Superiora
 
(Temblando.)
¡Valor, valor! Es preciso hacer algo. Subir
al campanario y tocar a rebato.
 
 
Inés
 
Llamaremos al sacristán.
 
 
Cándida
 
Eso es lo mejor. (Yendo hacia la puerta
izquierda.) ¡Ambrosio! (Suena un cañonazo
próximo.)
 
 
Todas
 
¡Jesús!
 
 
La Superiora
 
¡El cañón de la ciudadela! ¿Qué pasará?
(Otro cañonazo.) ¡Santa Bárbara bendita!
 
 
Todas
 
Que en el cielo estás escrita… (Otro.)
 
 
La Superiora
 
Y van tres. (Óyese toque de tambores que se
alejan.) ¿Oís?
 
 
Cándida
 
¡Tambores!
 
 
Inés
 
¡Sí!
 
 
Valentina
 
(Que se ha quedado cerca de la puerta.)
¡Sube gente por la escalera! ¡Son
soldados!
 
 
La Superiora
 
(Retroceden todas.)
¡Jesús! ¡Dios nos ampare!
 
 
''Escena Última''
 
 
Dichos, LEONARDO, TOMILLO y seis
ARCABUCEROS con armas.
 
 
Leonardo
 
¿La madre Superiora?
 
 
La Superiora
 
Servidora vuestra.
 
 
Leonardo
 
Nada temáis. El estampido de los cañones
anunciando la muerte del rey Carlos II.
Rogad a Dios por su alma y por la salud
del nuevo rey Felipe V.
 
 
La Superiora
 
Pero, señor capitán, yo imploro vuestro
auxilio. La reclusa que ocupaba esta celda
acaba de desaparecer; la han robado las
brujas.
 
 
Tomillo
 
Yo la he visto: ¡Por los aires se la han
llevado!
 
 
Leonardo
 
(A TOMILLO.)
Basta. (A LA SUPERIORA.) No temáis
desde ahora a los duendes ni a los
fantasmas. Mis arcabuceros aseguran la
paz de este claustro. Con el rey hechizado,
desaparecen de España la superstición y
el fanatismo. Creedme, madre Superiora,
la reclusa que ocupaba esa celda será la
última bruja.
 
 
La Superiora
 
Así sea. (Volviéndose hacia las EDUCANDAS.)
Hijas mías, roguemos a Dios por el
desgraciado monarca.
 
 
(Se arrodilla, como toda la comunidad y las
EDUCANDAS. Los ARCABUCEROS presentan
armas. El capitán se descubre. TOMILLO se
arrodilla. Empiezan a rezar el «Pater noster».)
 
 
'''Música (N.º 21)'''
'''Final'''
 
 
''FIN DE LA ZARZUELA''
Usuario anónimo