Diferencia entre revisiones de «La bruja (Ramos Carrión)»

9923 bytes añadidos ,  hace 10 años
 
==Cuadro Tercero==
 
Meseta en la cima de la montaña. A la izquierda el castillo. A la derecha, ruinas. Al fondo el
horizonte. Luz de luna que se oscurece al primer toque de bocina de LEONARDO.
 
 
''Escena XVII''
 
 
LEONARDO, por la derecha.
 
 
'''Música (N.º 13)'''
'''Dúo de Leonardo y La Bruja'''
 
 
Leonardo
 
(Deteniéndose.)
 
¡Por fin 26 llegué! ¡No hay nadie!
 
¡Qué triste soledad! (Pausa.)
 
¡Ay Dios! ¿Por qué mi pecho
 
tan agitado está?
 
Tranquilo en cien combates
 
buscó la muerte audaz,
 
y hoy tímido lo siento
 
medroso palpitar.
 
¿Qué es esto? ¿Yo cobarde?
 
¡Valor, no dudo más!
 
(Cogiendo la bocina que trae colgada en
bandolera.)
 
A ver si al fin mi sueño
 
se cambia en realidad.
 
(Toca la bocina. El eco repite el sonido dos
veces.)
 
El eco a la llamada
 
responde nada más.
 
Mi fe, tan viva siempre,
 
empieza a vacilar.
 
(Toca otra vez. Ábrese la puerta del castillo y
aparece LA BRUJA.)
 
¡Ah!
 
 
''Escena XVII''
 
 
LEONARDO y LA BRUJA.
 
 
La Bruja
 
¿Qué miro? ¡Sí, Leonardo!
 
 
Leonardo
 
(Arrodillándose.)
 
¡Rendido a vuestros pies!
 
 
La Bruja
 
¡Tu pecho con tal banda!
 
(Acercándose a él.)
 
 
Leonardo
 
Por vos la conquisté.
 
 
La Bruja
 
¡Por mí!
 
 
Leonardo
 
¡Por vos tan solo!
 
¡Mi gloria vuestra es!
 
(Levántase.)
 
 
La Bruja
 
(Con voz natural, pero reconcentrada.)
 
No en vano su esperanza
 
mi amor cifraba en él.
 
 
Leonardo
 
Por vos, en el combate
 
cien veces y otras cien
 
luchando valeroso,
 
victorias alcancé.
 
Aquí a buscaros vengo,
 
a mi palabra fiel.
 
Veremos si la vuestra
 
sabéis cumplir también.
 
 
La Bruja
 
(Con voz de vieja.)
 
¿Lo dudas?
 
 
Leonardo
 
Yo no dudo;
 
mas pienso que tal vez
 
lograr aún no merezca
 
el anhelado bien.
 
 
La Bruja
 
¡Oh, sí, ¡tu fe consigue
 
mi encanto deshacer;
 
al fin del negro hechizo
 
hoy libre me veré!
 
 
Leonardo
 
¿De veras?
 
 
La Bruja
 
Sí, Leonardo.
 
 
Leonardo
 
¡Oh Dios, no me engañéis!
 
 
La Bruja
 
Por ti rejuvenezco,
 
por ti vuelvo a mi ser.
 
Hoy mismo, ante tus ojos
 
huyendo la vejez,
 
como me viste en sueños,
 
me volverás a ver. ¡Sí!
 
Circula en mis venas
 
la sangre ya hirviente,
 
prestándome grato
 
su vivo calor;
 
el cuerpo caduco,
 
brioso se siente,
 
y agitan mi pecho
 
latidos de amor.
 
En olas de fuego
 
me inunda la vida,
 
de doble ventura
 
gozando a la par;
 
en mí se despierta
 
el alma dormida,
 
y alegre me dice:
 
¡ya puedes amar!
 
 
Leonardo
 
Así, de vos ausente,
 
se realizó mi sueño,
 
fingido por la mente
 
con pertinaz empeño.
 
Yo os vi en gentil doncella
 
mil veces transformada,
 
esplendorosa y bella
 
mirarme enamorada.
 
Mas, ay, que presto huía
 
la mágica ilusión,
 
y el nuevo sol desvanecía
 
la celestial visión.
 
 
La Bruja
 
No alimentaste en vano
 
esa ilusión hermosa,
 
verás cómo el gusano
 
se trueca en mariposa.
 
Verás cuán se desprende
 
la ninfa entre las flores,
 
y ufana al aire tiende
 
sus alas de colores,
 
buscando el bien que adora
 
sin ser dueña de sí,
 
como a la luz que la enamora
 
irá volando a ti.
 
 
Leonardo
 
Buscando el bien que adora
 
sin ser dueña de sí,
 
como a la luz que la enamora
 
vendrá volando a mí.
 
 
La Bruja
 
¡Oh juventud, florida primavera
 
llena de amor, de aromas y de luz;
 
vuelve a mi ser, alegre mensajera
 
de dicha y paz, bendita juventud!
 
El corazón que suspiraba esclavo
 
late otra vez con juvenil ardor.
 
 
Los Dos
 
Ya soy feliz, porque se torna al cabo
 
en realidad el sueño de mi amor…
 
 
La Bruja
 
(Riendo burlonamente.)
 
¡Je, je, je, je!
 
 
Leonardo
 
¿Reís? ¿Por qué?
 
 
La Bruja
 
¡Je, je, je, je!
 
 
Leonardo
 
No deshagáis mi encanto;
 
¡por Dios, no me engañéis!
 
 
La Bruja
 
¡Como me viste en sueños
 
me volverás a ver!
 
 
Leonardo
 
¡La ansiada juventud
 
recobre vuestro ser!
 
 
'''Música (N.º 14)'''
'''Final II'''
 
 
La Bruja
 
(Escuchando.)
 
¡Ese rumor! ¡Silencio!
 
 
Leonardo
 
Gente que se acerca.
 
(Mira a la derecha.)
 
¡Sí, Tomillo y Rosalía!
 
 
Los Dos
 
¿A qué podrán venir?
 
 
''Escena XIX''
 
 
Dichos, TOMILLO y ROSALÍA, que jadeantes
aparecen por la derecha.
 
 
Tomillo
 
¡Leonardo!
 
 
Rosalía
 
¡Señora!
 
 
Leonardo
 
¡Vosotros aquí!
 
 
Tomillo y Rosalía
 
Sin fuerza ni aliento
 
llegamos al fin.
 
 
Leonardo
 
¿Por qué tal espanto?
 
 
La Bruja
 
¿Qué ocurre, decid?
 
 
Tomillo
 
(A LA BRUJA.)
 
¡Que estáis en peligro!
 
¡Que vienen ahí!
 
 
Rosalía
 
¡Que suben!
 
 
Tomillo
 
¡Que os buscan!
 
 
Rosalía
 
¡Salvaos!
 
 
Tomillo
 
¡Huid!
 
 
Leonardo
 
¿Quién llega?
 
 
La Bruja
 
¿Quién viene?
 
 
Leonardo y La Bruja
 
¿Qué pasa?, decid.
 
 
Tomillo y Rosalía
 
¡Oíd!
 
 
Leonardo y La Bruja
 
¡Hablad!
 
 
Tomillo y Rosalía
 
¡Oíd, oíd!
 
De la ciudad al pueblo,
 
al ponerse el sol
 
llegó con seis esbirros
 
un Inquisidor.
 
Que vienen a prenderos
 
lo sabemos ya,
 
por bruja y hechicera
 
y no sé qué más.
 
Pensadlo bien, señora,
 
¿qué va a ser de vos
 
cogida entre las garras
 
de la Inquisición?
 
¡Montaos en la escoba
 
que tendréis ahí,
 
y a escape, antes que lleguen,
 
por el aire huid!
 
¡Huid, huid,
 
por el aire huid!
 
 
Coro Interior
 
Andando, andando,
 
llegamos ya,
 
la noche triste
 
y oscura está.
 
Marchemos ya,
 
la noche oscura
 
cayendo va.
 
 
Tomillo
 
¡Ya suben!
 
 
Rosalía
 
¡Ya vienen!
 
 
Tomillo
 
¡Ya llegan!
 
 
Rosalía
 
¿Oís?
 
 
Leonardo
 
En defensa vuestra
 
sabré yo morir.
 
(Yendo a desenvainar el acero.)
 
 
La Bruja
 
(Deteniéndole.)
 
¿Quieres, insensato,
 
perderte por mí?
 
Contra el Santo Oficio
 
no oses combatir;
 
yo sabré salvarme,
 
aguarda aquí.
 
(Entra en el castillo, cuya puerta se cierra.)
 
 
''Escena XX''
 
 
LEONARDO, TOMILLO y ROSALÍA.
 
 
Leonardo
 
¿Qué hará, santo cielo?
 
 
Rosalía
 
¡Ya llegan, oíd!
 
 
Tomillo
 
Mejor observamos
 
ocultos allí.
 
(Ocúltanse detrás de las ruinas de la derecha,
primer término.)
 
 
''Escena XXI''
 
 
Dichos y EL INQUISIDOR. CORO general y los
ESBIRROS, que traen encendidas las linternas,
única luz que alumbra la escena. Aparecen por el
foro, subiendo del foso, y avanzan lentamente.
 
 
Coro
 
(En voz muy baja.)
 
Nada se oye,
 
nadie aparece,
 
todo es silencio,
 
sombra y horror;
 
yo no venía
 
solo/sola a este sitio
 
si me valiera
 
la salvación.
 
¡Qué triste aspecto
 
tiene el castillo,
 
sólo el mirarlo
 
miedo me da!
 
Trasgos y duendes
 
a media noche
 
de entre las piedras
 
deben brotar…
 
 
El Inquisidor
 
¡Ah, del castillo!
 
 
Coro
 
Nadie responde.
 
 
Leonardo, Tomillo y Rosalía
 
(¡Si dan con ella
 
no hay salvación!)
 
 
El Inquisidor
 
¡Al Santo Oficio
 
las puertas abra,
 
que aquí la busca
 
la Inquisición.
 
 
Coro
 
Nadie contesta.
 
No se oye nada,
 
tal vez La Bruja
 
durmiendo está.
 
 
El Inquisidor
 
¡Ah, del castillo!
 
(Aproximándose a él.)
 
 
Coro
 
¡Callad, silencio!
 
¡La puerta se abre!
 
(Retrocediendo aterrorizados.)
 
¡Ahí sale ya!
 
 
(La luna, que sale en este momento, ilumina
completamente la escena. LA BRUJA, transformadaen bellísima joven, con blanca vestidura, aparece y
se detiene a la puerta del castillo.)
 
 
Todos
 
(A un tiempo.)
 
¡Ah!
 
 
Leonardo
 
¡Es ella, el ángel de mi ilusión!
 
 
Coro
 
(¡Qué peregrina aparición!)
 
 
El Inquisidor
 
¡(¡Qué inesperada
 
transformación!)
 
 
Tomillo
 
(¡Yo quedo mudo
 
de admiración¡)
 
 
La Bruja
 
(Con acento solemne.)
 
Soy Blanca de Acevedo,
 
de este castillo dueña,
 
hija del noble anciano
 
que desterrado fue;
 
huérfana triste y sola
 
bajo un disfraz vivía;
 
por no ir a tierra extraña
 
refugio aquí busqué.
 
 
El Inquisidor
 
Las gentes os acusan
 
de horribles sortilegios
 
y pactos que condena
 
la santa religión;
 
de mágicos conjuros,
 
hechizo y brujería,
 
y a su presencia os llama
 
por mí, la Inquisición.
 
 
Blanca
 
(Con desolación.)
 
Señor, soy inocente,
 
yo no hice a nadie mal.
 
 
El Inquisidor
 
¡Os prendo aquí en el nombre
 
del Santo Tribunal!
 
(A los ESBIRROS, señalando a LA BRUJA.)
 
¡Apoderaos de ella
 
y en marcha todos ya!
 
 
Leonardo
 
(Desenvainando la espada y presentándose.)
 
¡Quien toque a esta doncella
 
muerto a sus pies caerá!
 
 
Coro
 
(Retrocediendo sorprendido.)
 
¡Es él!
 
 
El Inquisidor
 
¡Desventurado!
 
¡El arma con furor
 
alzáis contra un sagrado
 
ministro del Señor!
 
 
Leonardo
 
¡Justicia sólo pido
 
o a hacerla voy por mí!
 
 
Coro
 
(¿De dónde habrá venido?
 
¿Por qué aparece así?)
 
 
El Inquisidor
 
(Cogiendo a BLANCA por un brazo.)
 
¡Quien defenderla intente
 
no alcanzará perdón
 
que atrae sobre su frente
 
la eterna maldición!
 
 
Rosalía, Tomillo y Coro
 
¡Atrae sobre su frente
 
la eterna maldición!
 
 
El Inquisidor y Coro
 
¡Quien defenderla intente
 
no alcanzará perdón!
 
 
Todos
 
¡No alcanzará perdón!
 
 
Blanca
 
¡Oh, santa Virgen madre,
 
dame tu protección!
 
 
Todos
 
¡No alcanzará perdón!
 
 
Leonardo
 
¡Sola y abandonada,
 
suya es mi salvación!
 
 
Blanca
 
¡Dame tu protección
 
¡Oh, Virgen!
 
¡Oh, Madre!
 
¡Dame tu protección!
 
 
Rosalía y Tomillo
 
¡Dales tu protección!
 
 
Leonardo
 
¡Dale tu protección!
 
¡Es suya mi salvación!
 
 
El Inquisidor y Coro
 
¡Quien defenderla intente
 
no alcanzará perdón!…
 
 
Blanca
 
(A LEONARDO.)
 
Humilla ya tu acero;
 
yo absuelta volveré.
 
 
Leonardo
 
(Dejando caer al suelo la espada.)
 
¡Morir contigo quiero!
 
 
Blanca
 
¡En Dios y en mí ten fe!
 
(Se coloca entre los ESBIRROS que la
sujetan.)
 
¡Veremos realizados
 
el sueño de los dos!
 
(Se la llevan hacia el foro.)
 
 
Leonardo
 
¡Adiós, mi bien amado!
 
 
Blanca
 
(Volviéndose.)
 
¡Leonardo mío, adiós!
 
 
Leonardo
 
¡Adiós!
 
 
Blanca
 
¡Adiós!
 
 
El Inquisidor y Coro
 
(En voz muy baja y marchando tras EL
INQUISIDOR y BLANCA.)
 
(¡Quien defenderla intente
 
no alcanzará perdón,
 
que atrae sobre su frente
 
la eterna maldición!)…
 
 
Blanca
 
¡Adiós!
 
 
Leonardo
 
¡Adiós!
 
(Para no caer, se apoya sobre las ruinas.
TOMILLO y ROSALÍA contemplan con temor
a los que se van. Cuadro.)
 
 
''FIN DEL SEGUNDO ACTO''
 
 
==Tercer Acto==
 
 
==Cuadro Cuarto==
 
 
Sala baja en la ciudadela de Pamplona. Puertas laterales. A la derecha una mesa, sentados a
ella, varios OFICIALES beben. LEONARDO, separado de ellos y meditabundo. Es de noche y
alumbra la escena un farol.
Usuario anónimo