Diferencia entre revisiones de «La bruja (Ramos Carrión)»

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¡Cáspita! ¡Pues al momento le digo yo a
nadie ni una palabra!
 
 
Rosalía
 
¿Ni a mi madre tampoco?
 
 
La Bruja
 
Si es capaz de guardar el secreto...
 
 
Tomillo
 
Cuando sepa que en hablando desaparecen
las monedas, ya está más callada que mi
abuelo, que se murió hace treinta años.
 
 
La Bruja
 
En ese caso, os autorizo para que se lo
digáis, pero a ella sola.
 
 
Tomillo
 
Pues ahora mismo; las cosas, en caliente.
 
 
Rosalía
 
¡Si está durmiendo!
 
 
Tomillo
 
¡En cuanto oiga sonar esta bolsa, abrirá
cada ojo... así! Vamos, Rosalía. ¡Ah,
señora!... ¡Señora!...
(Haciendo cortesías.)
 
 
La Bruja
 
Basta, basta; id adentro.
 
 
Tomillo
 
(¡Rosalía!)
 
 
Rosalía
 
(¡Tomillo!)
 
 
Tomillo
 
(¿Me quieres mucho?)
 
 
Rosalía
 
(¡Más que nunca!)
 
 
Tomillo
 
(¡Bendita sea tu boca!)
 
 
Rosalía
 
(¡Anda, tonto!)
(Vanse.)
 
 
 
''Escena VII''
 
 
LEONARDO y LA BRUJA.
 
 
 
Leonardo
 
¡Oh, qué buena sois, qué buena!
 
 
La Bruja
 
Así mi alma se alboroza;
 
desgraciado el que no goza
 
al mirar la dicha ajena.
 
Y hecha su felicidad,
 
la tuya me resta hacer
 
¡hora es de satisfacer
 
tu justa curiosidad!
 
Para que lo oigas atento
 
y guardes en la memoria,
 
te voy a contar mi historia,
 
que va a parecerte un cuento.
 
(Se sientan en dos taburetes junto al hogar.)
 
Yo era una joven hermosa,
 
muy hermosa... y puedo hacer
 
mi elogio sin parecer
 
a tus ojos presuntuosa;
 
porque tal como yo era
 
de joven, audaz y osado,
 
me viste, mal de mi grado,
 
una noche en la ribera.
 
 
Leonardo
 
¡Erais vos!
 
 
La Bruja
 
Yo misma, sí.
 
 
Leonardo
 
¡Ah!
 
(Yendo a cogerla la mano.)
 
 
La Bruja
 
Respétame o me voy;
 
no me viste como soy,
 
que me viste como fui.
 
(Pausa.)
 
Allá en la corte vivía entre
 
el fasto y la grandeza,
 
y otra corte mi belleza
 
de adoradores tenía.
 
Disputábanse mi amor,
 
sin conseguir sus afanes,
 
entre otros, cuatro galanes
 
muy dignos de mi favor.
 
Mas yo a ninguno quería;
 
loca en sueños adoraba
 
a un hombre que no encontraba…
 
porque entre ellos no existía.
 
¡Un hombre que fuera así,
 
como tú, a quien luego hallé,
 
todo bondad, todo fe,
 
y todo amor para mí!
 
Con vil saña vengadora,
 
los amantes desdeñados
 
fueron a ver, despechados,
 
a una bruja encantadora.
 
Ella convencerse deja,
 
pone en mi contra su hechizo,
 
y les vende un bebedizo
 
para transformarme en vieja.
 
 
Leonardo
 
¡Qué horror!
 
 
La Bruja
 
Así, desgraciada,
 
empezó mi desventura.
 
¡Adiós, preciada hermosura,
 
adiós, juventud preciada!
 
Se arrugó mi tersa tez,
 
perdí belleza y salud,
 
y fui de la juventud
 
a la caduca vejez.
 
Para privarme de amores
 
aquella vieja zahorí,
 
la edad echó sobre mí,
 
de mis cuatro adoradores.
 
 
Leonardo
 
¡De los cuatro! ¿Y sostenéis
 
de tantos años el peso?
 
 
La Bruja
 
Por fuerza.
 
 
Leonardo
 
Mas según eso,
 
decidme ¿qué edad tenéis?
 
 
La Bruja
 
Contando como se debe
 
los propios y los extraños,
 
tengo ciento dieciocho años…
 
(LEONARDO se separa asustado.)
 
Voy para los diecinueve.
 
(Riendo.)
 
No lo debes extrañar,
 
que estoy bien envejecida.
 
 
Leonardo
 
No escuché en mi vida historia más
 
singular.
 
 
La Bruja
 
Por lo nueva y por lo varia
 
(Levantándose y avanzando hacia el
 
proscenio.)
 
comprendo que ha de asombrarte:
 
oye la segunda parte,
 
que es la más extraordinaria.
 
En la ruin transformación
 
que por mi mal he sufrido,
 
quedó el cuerpo envejecido,
 
mas joven el corazón.
 
Anheloso, palpitante,
 
con el amor se extasía:
 
éste es joven todavía…
 
 
Leonardo
 
(Con eso tengo bastante.)
 
 
La Bruja
 
Cuando tan vieja me vi,
 
desesperada lloré,
 
mas mi encanto averigüé,
 
y a deshacerlo corrí.
 
Vi a la maldita hechicera,
 
que tan infeliz me hizo,
 
y le pedí un contrahechizo,
 
pagando cuanto quisiera.
 
Pero… ¡ay!, la desgracia mía
 
era irreparable ya.
 
«Lo hecho, me dijo, hecho está,
 
no vale mi brujería».
 
 
Leonardo
 
¡Oh!
 
 
La Bruja
 
«Por mucho que me ofrezcas,
 
no encontrarás el remedio».
 
Y añadió: «Sólo hay un medio
 
para que rejuvenezcas».
 
 
Leonardo
 
¡Un remedio! ¿Es posible?
 
 
La Bruja
 
Sí.
 
 
Leonardo
 
(Con ansiedad.)
 
¿Y cuál es?, dime.
 
 
La Bruja
 
¡Qué tonto!
 
No te entusiasmes tan pronto.
 
La bruja me dijo así:
 
«Para volver a tu estado
 
de diez y seis primaveras,
 
preciso es que consiguieras
 
un imposible soñado.
 
Un galán a quien adores,
 
y que, aún mirándote así,
 
haga atrevido por ti
 
los sacrificios mayores;
 
que se lance con ardor
 
a una conquista que asombre,
 
que adquiera fortuna y nombre,
 
solo por lograr tu amor.
 
Y con su mano te dé,
 
ya alcanzada la victoria,
 
¡nombre, amor, fortuna y gloria!»
 
 
Leonardo
 
¡Basta, yo ese hombre seré!
 
 
 
'''Música (N.º 7)'''
'''Dúo de La Bruja y Leonardo'''
 
 
La Bruja
 
(Con voz de vieja.)
 
¡Así, así te quiero yo!
 
Mi corazón no se engañó.
 
 
Leonardo
 
¡Confía en mí, no dudes más,
 
tu juventud recobrarás!
 
¡Fortuna, gloria y nombre
 
por ti he de conquistar!
 
 
La Bruja
 
Laureles mil te ofrece
 
la vida militar.
 
 
Leonardo
 
Luchando por la patria,
 
la dicha lograré.
 
 
La Bruja
 
La alcanzarás si tienes
 
amor, constancia y fe.
 
 
Leonardo
 
¡Sí, los tendré!
 
 
La Bruja
 
Hoy luchan en Italia
 
las armas españolas;
 
la guerra allí te brinda
 
honor, fortuna y gloria.
 
Un general invicto,
 
el duque de Saboya,
 
las españolas huestes
 
conduce a la victoria.
 
Con este anillo solo…
 
(Quitándose uno del dedo.)
 
que al duque mostrarás,
 
en sus gloriosas filas,
 
un puesto lograrás.
 
(Le da el anillo, que él se pone en la mano
izquierda.)
 
Y si combates con valor,
 
serás el dueño de mi amor.
 
 
Leonardo
 
Allí luchando con valor,
 
digno me haré de tanto honor.
 
Será este anillo el talismán
 
con que se logre mi hondo afán.
 
 
La Bruja
 
Tanto como ese talismán
 
tus propios hechos te valdrán.
 
 
Leonardo
 
¡Mañana mismo partiré!
 
 
La Bruja
 
Yo aquí, tu vuelta esperaré…
 
 
Leonardo
 
Adiós, risueños campos
 
que nunca abandoné;
 
adiós, feraz ribera
 
adiós, mi humilde casa;
 
adiós, tranquilo hogar;
 
sin nombre y sin fortuna
 
no me veréis tornar.
 
 
La Bruja
 
Sí, volverás, que tienes fe;
 
yo aquí, tu vuelta esperaré.
 
 
Leonardo
 
¡Sí, volveré!
 
 
La Bruja
 
¡Cuánto me halaga el verle así,
 
buscando gloria para mí!
 
¡Un hombre así soñaba yo;
 
mi corazón no me engañó!
 
 
Leonardo
 
Me veo ya logrando allí
 
honor y gloria para ti.
 
Confía en mí, no dudes, no,
 
tu corazón no se engañó.
 
 
Leonardo
 
Confía en mí,
 
no dudes más.
 
 
La Bruja
 
Sí, volverás.
 
 
Leonardo
 
Tu juventud recobrarás.
 
Allí, luchando con valor
 
digno me haré de tal honor.
 
 
La Bruja
 
Un hombre así buscaba yo,
 
mi corazón no se engañó.
 
 
Leonardo
 
Será este anillo talismán
 
con que se logre mi hondo afán.
 
 
La Bruja
 
Tus propios hechos te valdrán
 
tanto como ese talismán.
 
Confío en ti, no dudo más,
 
mi juventud recobraré.
 
 
Leonardo
 
Confía en mí, no dudes más.
 
Tu juventud recobrarás.
 
 
'''Hablado'''
 
 
Leonardo
 
Todo cuanto es de valía
 
sin esfuerzo no se gana;
 
a Italia parto mañana,
 
en cuanto despunte el día.
 
 
La Bruja
 
¿Estás decidido?
 
 
Leonardo
 
Sí.
 
 
La Bruja
 
Piénsalo bien.
 
 
Leonardo
 
Lo he pensado.
 
De lauros vuelvo cargado,
 
o en la lucha muero allí.
 
Yo ofreceré a vuestras plantas
 
lo que conquiste arrogante.
 
 
La Bruja
 
¡Ve, mi caballero andante,
 
a ver si me desencantas!
 
 
Leonardo
 
¡A quién no inspiráis valor!
 
 
La Bruja
 
¡Ojalá no desfallezcas!
 
 
Leonardo
 
¡No!
 
 
La Bruja
 
Para que así merezcas
 
el ser dueño de mi amor.
 
Aunque, si bien se repara,
 
poco a la verdad merece
 
un amor que se te ofrece
 
con tal cuerpo y con tal cara.
 
(Ríe.)
 
Pero lucha decidido;
 
ya sabes que esta envoltura
 
humilde, triste, oscura,
 
guarda el gusano dormido;
 
y el calor de tus amores,
 
a tu vuelta venturosa,
 
¡nacerá la mariposa
 
con sus alas de colores!
 
 
Leonardo
 
¡Oh, sí, sí, renacerá!
 
(Óyese música lejana.)
 
 
'''Música. (N.º 8-A)'''
'''Pasacalle'''
 
 
''Hablado sobre la música''
 
 
La Bruja
 
¡Escucha! ¿Qué es eso? ¡Calla!
 
 
Leonardo
 
Es el son de una rondalla
 
que viene alegre hacia acá.
 
 
La Bruja
 
Quiero que nadie me vea,
 
y ya salir me precisa.
 
 
Leonardo
 
¡Tan pronto!
 
 
La Bruja
 
Sí, tengo prisa.
 
(De pronto.)
 
Me iré por la chimenea.
 
 
Leonardo
 
(Asustado.)
 
¿Cómo?
 
 
La Bruja
 
¡Je, je! ¡No me voy!
 
Pero tu asombro no creo
 
natural; por lo que veo,
 
te olvidas de lo que soy.
 
 
Leonardo
 
Es verdad.
 
 
La Bruja
 
Más vale así;
 
yo prefiero no asustarte.
 
Llévame por otra parte.
 
 
Leonardo
 
Venid, venid por aquí.
 
(Derecha.)
 
Al campo hallaréis salida.
 
 
La Bruja
 
Y mañana…
 
 
Leonardo
 
Partiré…
 
 
La Bruja
 
Y ¿no perderás la fe?
 
 
Leonardo
 
¡Antes perderé la vida!
 
(Vanse.)
 
 
 
''Escena Última''
 
 
Desde poco antes de acabar la anterior, óyese
un pasacalle de guitarras que van acercándose
hasta llegar a la puerta del foro.
TOMILLO, MAGDALENA y ROSALÍA que
salen por la izquierda.
 
 
Tomillo
 
¡Señá Magdalena,
 
venid por acá;
 
sepa todo el mundo
 
mi felicidad!
 
 
Magdalena
 
(Mentira parece,
 
mas no hay que dudar,
 
pues de un modo u otro
 
la bolsa es verdad.))
 
 
'''Música (N.º 8-B)'''
'''Escena'''
 
 
Tomillo
 
(Abriendo la puerta del foro.)
 
¡No estéis en la calle,
 
amigos, entrad!
 
 
Coro de Hombres
 
¿Qué es esto, qué pasa?
 
¿Qué ocurre, qué hay?
 
 
Otros
 
¿Por qué a tales horas
 
nos mandas entrar?
 
 
Todos
 
¿Qué es esto, qué pasa?
 
¿Qué ocurre, qué hay?
 
 
Tomillo
 
Pues hay… ¡Que me caso!
 
 
Coro
 
¿De veras?
 
 
Tomillo
 
Sí, tal.
 
Aquí está mi novia,
 
(Presentando a ROSALÍA.)
 
mi suegra aquí está.
 
(A MAGDALENA.)
 
¡Y aquí estoy yo, loco
 
de felicidad!
 
 
Coro
 
(Con extrañeza.)
 
¿La madre consiente?
 
 
Magdalena
 
¿Por qué lo extrañáis?
 
Es mozo y honrado…
 
(Haciéndole una caricia.)
 
nunca pedí más.
 
 
Tomillo
 
(Imitándola.)
 
(En mi vida he visto
 
desvergüenza igual.)
 
 
Coro
 
(Cuando ella le quiere
 
por algo será.)
 
 
Tomillo
 
(Al fin, Rosalía,
 
te puedo abrazar.)
 
 
Rosalía
 
(¡Que mira mi madre!)
 
 
Tomillo
 
No me importa ya.
 
(Le da un abrazo cuando mira MAGDALENA
que finge no verlo.)
 
 
Leonardo
 
(Que ha entrado en escena cuando el CORO,
se acerca en este momento a ROSALÍA y
TOMILLO.)
 
Yo mañana mismo
 
parto del lugar,
 
y Dios sabe cuándo
 
vendré por acá.
 
En tanto que vuelvo,
 
aquí continuad,
 
que vuestros son siempre
 
mi casa y hogar.
 
 
Coro
 
¿Te marchas?
 
 
Magdalena
 
¿De veras?
 
 
Tomillo
 
Y ¿a dónde te vas?
 
 
Leonardo
 
¿A dónde? ¡Quién sabe!
 
¡Yo voy al azar…
 
por el mundo… en busca
 
de un sueño quizás!
 
 
Coro
 
(¡Siempre misterioso!
 
¿A dónde se irá?)
 
 
Tomillo
 
Para apadrinarnos,
 
como es natural,
 
tu marcha unos días
 
puedes retardar.
 
 
Leonardo
 
¡Imposible!
 
 
Tomillo
 
¡Basta!
 
(Aparte.)
 
(No me digas más.)
 
(A ROSALÍA.)
 
(Esto es que La Bruja
 
le manda marchar.)
 
 
Coro
 
(¡Siempre misterioso!
 
¿A dónde se irá?)
 
 
Leonardo
 
Hoy tanta alegría
 
no quiero turbar;
 
de vuestras guitarras
 
las cuerdas templad,
 
y hasta que la aurora
 
empiece a brillar,
 
de la jota a los sones alegres,
 
¡reíd y bailad!
 
 
Coro
 
¡Reíd y bailad!
 
(Jota. Durante el preludio, TOMILLO habla a
LEONARDO, como instándole a que cante, a
lo cual accede.)
 
 
'''Música (N.º 8-C)'''
'''Jota'''
 
 
Leonardo
 
No extrañéis, no, que se escapen…
 
suspiros de mi garganta,
 
la jota es alegre o triste
 
según está quien la canta.
 
¡Ay, canto alegre,
 
de mi país,
 
tal vez ya nunca
 
te vuelva a oír;
 
pero si acaso
 
no te oigo más,
 
siempre en el alma
 
resonarás!
 
 
Todos
 
Ésta es la jota
 
de mi país,
 
que a todas horas
 
me gusta oír;
 
sigue con ella
 
y ya verás,
 
al fin y al cabo
 
te alegrarás.
 
 
''Hablado sobre la música''
 
 
Tomillo
 
¡Viva la alegría
 
y vivan las suegras!
 
Y venga un abrazo,
 
(Abrazándola.)
 
señá Magdalena.
 
 
Magdalena
 
¡No aprietes, borrego!
 
 
Tomillo
 
Tengo poca fuerza.
 
(Sin soltarla.)
 
(¡Por eso te libras, que si la tuviera!… )
 
 
Leonardo
 
(Cantado.)
 
Como los pájaros cantan…
 
las penas de sus amores,
 
así canto yo la jota
 
para aliviar mis dolores.
 
¡Ay, canto alegre
 
de mi país!…
 
 
Todos
 
¡Ésta es la jota
 
de mi país!, etc.
 
 
(Durante el estribillo, TOMILLO obliga a
bailar con él a MAGDALENA. Risas y alegría
de TODOS. LEONARDO se deja caer en el
sillón en actitud de profunda melancolía,
contrastando con lo alegre del cuadro, que debe
ser animadísimo.)
 
 
FIN DEL PRIMER ACTO
 
 
 
== Segundo Acto ==
 
 
== Cuadro Segundo ==
 
 
Plazoleta a la entrada del pueblo. A la derecha, en primer término, la casa del CURA, con
emparrado sobre la puerta. En segundo término la iglesia, que hace esquina a una calle.
Formando la entrada de ésta, otra casa y detrás el bosque. Al foro, camino real. A la entrada de
éste, una cruz de piedra. Al foro izquierda, la montaña, con un camino practicable. En la cima,
el castillo. A la izquierda, la casa de LEONARDO, exterior de la decoración del Primer Acto y
llegando hasta el primer término la tapia del corral, cuya puerta da al público.
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