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[Los tres hijos primogénitos] pensaron después en ir al Oriente, pensaron en las órdenes de sus padres, no las olvidaron. Sus padres habían muerto hacía largo tiempo [cuando] se les dieron esposas de la tribu, suegros, cuando aquellos tres tornaron mujer.
Cuando partieron, dijeron: “Vamos allá adonde el sol se levanta, de donde vinieron nuestros padres”, lo dijeron al ponerse en camino. Aquellos tres, los procreados: Qo Caib, nombre de uno de los engendrados de Brujo del Envoltorio. El de todos los Cavik, Qo Acutec, nombre de uno de los engendrados de Brujo Nocturno. El de los Niha. Qo Ahau, nombre del único engendrado de Guarda-Botín, el de los Ahau-Quiché. Tales son los nombres de aquellos que fueron allá lejos, del otro lado del mar; entonces aquellos tres se fueron. Segura era su Sabiduría, era su Ciencia; su ser [no era] de hombres ordinarios. Dejaron órdenes a sus [hermanos] mayores, a sus [hermanos] menores, alegrándose de partir. “No moriremos, regresaremos”, dijeron los tres al partir. Ciertamente pasaron por el mar al llegar allá lejos a Oriente, al ir a recibir sus poderes. He aquí el nombre del [título del] jefe a cuyo país llegaron: el Gobierno de los Orientales. Entonces llegaron ante el jefe Nacxit nombre del gran jefe, supremo Decididor de Palabra, de mucho poder. He aquí que él les dio las insignias del poder, todos sus atributos. Entonces vinieron las insignias de Consejero.
 
Consejero Lugarteniente; entonces vinieron las insignias de la fuerza del poder de Consejero, Consejero Lugarteniente. Nacxit terminó de darles los atributos del poder. He aquí los nombres: dosel, sitial con respaldo, flauta, [tambor] cham-cham, piedras negras y amarillas, garras, zarpas de puma, cráneo de jaguar, Búho [de orejas de asno], [matanza de] venado, brazaletes. [Conchitas] tat, cascabeles, cuna, pañales, caxcon, chiyom, aztapulul, todo lo que trajeron después de haber ido del otro lado del mar a recibir la escritura de Lugar de la Abundancia, los escritos, dícese, de lo que ellos insertaron en su historia. Cuando hubieron llegado, después, a la cima de la ciudad llamada Volcán, todos los Tam, los Iloc se reunieron, todas las tribus se congregaron, se alegraron de la llegada de Qo Caib, Qo Acutec, Qo Ahau, quienes volvieron a tomar allí el poder tribal. Los Rabinal, los Cakchequel, los de Tziquina-ha, se alegraron. Así aparecieron ante sus rostros las insignias de la grandeza del poder. Grande era también la existencia de las tribus antes de que ellas hubiesen acabado de manifestar su poder. [Los tres jefes] estaban allí, en Volcán. Con ellos estaban todos aquellos que habían ido al lejano Oriente y que se extendieron por la montaña; todos [eran] numerosos. Allí murieron las esposas de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín. “Cuando, después de haber dejado, [de haber] abandonado su país, vinieron, buscaron otros lugares de donde fijarse, innumerables [fueron] los lugares en donde se establecieron, designándolos, dándoles nombres. Allí se amontonaron, se reforzaron nuestras primeras madres, nuestros primeros padres”, decían antaño los hombres cuando contaban que habían abandonado, dejado su primera ciudad llamada Volcán y [que] de allí habían llegado a otra ciudad llamada Chi Quix. Se extendieron en cada cuartel de la ciudad, hicieron hijas, hicieron hijos. Allí en donde estuvieron, cuatro colinas llevaban juntas el nombre de la ciudad. Casaron a sus hijas, a sus hijos, pero por sus regalos, solamente para concluir, solamente para acabar, pusieron precio a sus hijas, lo recibieron; así, buena [era] la existencia que les proporcionaban. Entonces pasaron por cada fracción de la ciudad; he aquí los nombres: Chi Quix, Chi Chac, Humetaha, Culba-Cavinal, nombres de las colinas donde habitaron. He aquí que escogieron las colinas de su ciudad, las colinas inhabitadas, que buscaron, porque todos eran numerosos. Aquellos que habían recibido el poder en Oriente habían muerto; eran viejos cuando llegaron allí, a cada ciudad; cada una [de éstas] por donde pasaron no poseyó [mucho tiempo] sus rostros; tuvieron dolores, tormentos, cuando llegaron a las lejanas ciudades, aquellos abuelos, aquellos padres. He aquí el nombre de la ciudad adonde llegaron.
 
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