Diferencia entre revisiones de «Crimen y castigo: Tercera Parte: Capítulo V»

sin resumen de edición
‑¡Imbécil! ‑exclamó Rasumikhine sin volver la cabeza.
 
‑Debe de tener sus motivos para tomar en serio una broma tan inofensiva ‑‑comentó‑comentó Porfirio echándose a reír.
 
‑Oye, juez de instrucción... ‑empezó a decir Rasumikhine‑. ¡Bah! ¡Que el diablo os lleve a todos!
‑Perdone que le haya molestado por tan poca cosa. Esos objetos sólo valen unos cinco rublos, pero como recuerdos tienen un gran valor para mi. Le confieso que sentí gran inquietud cuando supe...
 
‑Eso explica que ayer te estremecieras al oírme decir a Zosimof que Porfirio estaba interrogando a los propietarios de los objetos empeñados ‑‑exclamó‑exclamó Rasumikhine con una segunda intención evidente.
 
Esto era demasiado. Raskolnikof no pudo contenerse y lanzó a su amigo una mirada furiosa. Pero en seguida se sobrepuso.
Raskolnikof sonrió mordazmente.
 
‑¿Qué quiere usted que le diga? Eso no me afecta lo más mínimo. Así es y así será siempre... Fíjese usted en éste ‑‑e‑e indicó con un gesto a Rasumikhine‑. Hace un momento decía que yo disculpaba el asesinato. Pero ¿eso qué importa? La sociedad está bien protegida por las deportaciones, las cárceles, los presidios, los jueces. No tiene motivo para inquietarse. No tiene más que buscar al delincuente.
 
‑¿Y si se le encuentra?
Usuario anónimo