Diferencia entre revisiones de «Crimen y castigo: Cuarta Parte: Capítulo II»

sin resumen de edición
‑Yo soy joven y fuerte y no me fatigo ‑repuso Dunia‑; pero mamá ha llegado rendida.
 
‑¿Qué quieren ustedes? ‑dijo Lujine‑. Nuestros trayectos son interminables, pues nuestra madre Rusia es vastísima... A mí me fue materialmente imposible ir a recibirlas, pese a mi firme propósito de hacerlo. Sin embargo, confío en que no tropezarían ustedes con demasiadas dificultades.
 
‑Pues sí, Piotr Petrovitch ‑se apresuró a contestar Pulqueria Alejandrovna en un tono especial‑, nos vimos verdaderamente apuradas, y si Dios no nos hubiera enviado a Dmitri Prokofitch, no sé qué habría sido de nosotras. Me refiero a este joven. Permítame que se lo presente: Dmitri Prokofitch Rasumikhine.
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