Diferencia entre revisiones de «Cual de solitaria torre»

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Cual de solitaria torre
en torno están revolando 270
fieras aves de rapiña,
cuando el sol baja al ocaso,
así en torno de don Pedro
vuelan pensamientos varios,
cuyas sombras ofuscaban 275
de su semblante los rasgos.
 
el poder de sus hermanos,
a los que mató la madre
y a quienes llama bastardos; 280
 
ya de los grandes inquietos
sin medios de repararlo:
 
ya la linda doña Aldonza, 285
a quien tiene a buen recaudo,
o las sangrientas fantasmas
 
ya una proyectada empresa
rompiendo la fe de un pacto 290
contra el oro granadino;
o una traición o un engaño.
Mas como las mismas aves
se van escondiendo al cabo
entre las almenas rotas 295
del castillo solitario,
 
en torno de él volteando,
la más voraz, la más fuerte,
la que no admite descanso, 300
 
así aquel tropel confuso
envuelto pequeño rato,
 
en su pecho y su cabeza 305
fueron nidos encontrando,
y quedó despierta y viva,
 
la imagen de don Fadrique,
el mejor de sus hermanos, 310
norma de los caballeros
y maestre de Santiago.
Del rey de Aragón acaba
don Fadrique el esforzado
de conquistar a Jumilla 315
con noble denuedo y brazo;
 
los castillos tremolando,
y viene a entregar las llaves
a su rey, señor y hermano. 320
 
Sabe el rey que no es rebelde,
lo está embravecido odiando.
 
Don Fadrique fue el que tuvo 325
de venir a Francia encargo
por la reina doña Blanca;
 
Con ella en Narbona estuvo...,
y un rumor corrió entre tanto 330
de aquellos que son ponzoña;
ora ciertos, ora falsos.
Doña Blanca está en Medina
y en una torre pagando
las tardanzas del vïaje, 335
las hablillas de palacio;
 
poder mucho y nombre claro.
 
Mas, ¡ay de él!... Es de las damas 340
el ídolo por su trato,
por su gallarda presencia
y por su esfuerzo bizarro;
 
y si no da sombra al trono, 345
porque es fiel, da ¡mal pecado!,
al corazón duros celos;
 
Doña María Padilla,
cuyo entendimiento claro 350
del regio amante penetra
los más ocultos arcanos,
y en quien la bondad del alma
sobrepuja a los encantos
de su peregrino rostro 355
y de su cuerpo gallardo,
 
de continuo sobresalto,
porque al rey ama y le mira
a mal fin tender el paso. 360
 
Conoce que sobre sangre,
nunca seguro un palacio,
 
y tiene dos tiernas niñas, 365
que con otro padre acaso,
aunque ilegítimo fruto,
 
Ve en el insigne Fadrique
un apoyo, un partidario; 370
sabe que llega a Sevilla
y a voces le está indicando
de su fiero amante el rostro,
que viene en momento aciago,
y por aquietar sospechas, 375
o darles punto más alto,
 
aunque con trémulos labios
osó hablar, y estas palabras
entre los dos se mezclaron: 380
 
«¿Conque hoy llegará triunfante
en llegar aquí el bastardo.»
 
«Bien os sirve!»... Sí, en Jumilla 385
como un héroe se ha portado;
de su lealtad os da pruebas;
 
«Ya estaréis, señor, seguro
de su pecho noble y franco.» 390
«Aún más lo estaré mañana.»
Enmudecieron entrambos.