Diferencia entre revisiones de «Anexo 1: Mensaje de la Junta Revolucionaria al pueblo argentino»

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Hoy, como en todas las etapas de nuestra historia, las fuerzas armadas, interpretando el mas alto interés común, asumen la responsabilidad irrenunciable de asegurar la unión nacional y posibilitar el bienestar general, incorporando al país los modernos elementos de la cultura, la ciencia y la técnica que al operar una transformación sustancial lo sitúen donde le corresponde por la inteligencia y el valor humano de sus habitantes y las riquezas que la Providencia depositó en su territorio.
 
Tal, en apretada síntesis, el objetivo fundamental de la Revolución.
 
La transformación nacional es un imperativo histórico que no puede demorarse si queremos conservar nuestra fisonomía de sociedad civilizada y libre y los valores esenciales de nuestro estilo de vida.
 
La modernización del país es impostergable y constituye un desafío a la imaginación, la energía y el orgullo de los argentinos.
 
La transformación y modernización son los términos concretos de una fórmula de bienestar que reconoce como presupuesto básico y primero, la unidad de los argentinos.
 
Para ello era indispensable eliminar la falacia de una legalidad formal y estéril, bajo cuyo amparo se ejecutó una política de división y enfrentamiento que hizo ilusoria la posibilidad del esfuerzo conjunto y renunció a la autoridad de tal suerte que las fuerzas armadas de la patria, ha resuelto:
 
:1) destituír de sus cargos al presidente y vicepresidente de la República, y a los gobernadores y vicegobernadores de todas las provincias;
:2) disolver el Congreso Nacional y las legislaturas provinciales;
:3) separar de sus cargos a los miembros de la Corte Suprema de Justicia y al procurador general de la Nación;
:4) designar de inmediato a los nuevos miembros de la Corte Suprema de Justicia y al procurador general de la Nación;
:5) disolver todos los partidos políticos del país;
:6) poner en vigencia el Estatuto de la Revolución;
:7) fijar los objetivos políticos de la Nación (fines revolucionarios).
 
Asimismo, en nombre de las fuerzas armadas de la Nación, anunciamos que ejercerá el cargo de presidente de la República Argentina el señor teniente general D. Juan Carlos Onganía, quien prestará el juramento de práctica en cuanto se adopten los recaudos necesarios para organizar tan trascendental ceremonia.
 
Nadie mas que la Nación entera es la destinataria de este hecho histórico que ampara a todos los ciudadanos por igual, sin otras exclusiones que cualquier clase de extremismos, siempre repugnantes a nuestra acendrada vocación de libertad.
 
Hace ya mucho tiempo que los habitantes de esta tierra bendita no nos reconocemos por nuestro propio nombre: argentinos.
 
Unámonos alrededor de los grandes principios de nuestra tradición occidental y cristiana, que no hace muchos años hizo de nustra patria el orgullo de América, e invocando la protección de Dios, iniciemos todos juntos la marcha hacia el encuentro del gran destino argentino.
 
Que así sea.
 
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