Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


Esopo segundo.

Un joven de talento, pero de una figura bastante fea, oyó decir á varias personas que le seguían en el Retiro: «parece un Esopo;» al instante volvió la cabeza y dijo:

— Tenéis razón, porque hago hablar á las bestias.