En esta soledad, que el sol ardiente

En esta soledad, que el sol ardiente
de Fernando de Herrera


 En esta soledad, que el sol ardiente   
 no ofende con sus rayos, estoy puesto,   
 a todo el mal de ingrato Amor dispuesto,   
 triste y sin mi Luz bella, y siempre ausente.   
 

 Tal vez me finjo y creo estar presente  
 en el dichoso, alegre y fresco puesto,   
 y en la gloria me pierdo que el molesto   
 dolor del alma aparta este accidente.   
 

 Nunca silencio y soledad oscura   
 pueden dar a quien ama tal contento  
 si no se cambiase la alegría.   
 

 Pero en memoria el bien de Amor me dura,   
 que aun en este ocioso apartamiento   
 no se afirma en segura fantasía.