(Liverpool 1833.)

 Todas al baile se entregan,   
 todas ríen de contento,   
 y la música festiva   
 hace palpitar los pechos.   
 Muchachas de quince abriles, 
 no dejéis huir el tiempo   
 sin robarle dulces ratos...   
 Mirad que no vuelve luego.   
 -Ah, Rosa, canta conmigo;   
 ven, que después bailaremos. 
 -Y cantan las dos muchachas   
 sin compás, mas con empeño.   
 -¿Te acuerdas, Adela mía,   
 cuanto el Carnaval postrero   
 la máscara nos sirviera  
 para gozar ratos bellos?   
 -¿Fuistes anoche al teatro?  
 Pues mañana volveremos.   
 -Mañana iremos al prado.   
 -Mañana baile, refresco,
 diversión hasta las cuatro.   
 -Te acabaste el traje nuevo?   

 Todas así son dichosas   
 halagando sus deseos,   
 sólo Emilia pensativa
 ve pasar sin gozo el tiempo;   
 suspira bajo, se oculta,   
 y recuerda a su Fileno.