El purgatorio de San Patricio Jornada 2 Cuadro 3: 1

Pág. 1 de 7
El purgatorio de San Patricio Jornada 2 Cuadro 3 Pedro Calderón de la Barca


Salen el Rey Egerio y Lesbia y Leogario y el Capitán.
Lesbia.

No hay rastro ninguno dellos.
Todo el monte, valle y sierra,
se ha examinado hoja a hoja,
rama a rama y peña a peña,
y no se ha hallado evidente
indicio que nos dé muestra
de sus personas.

Rey.

Sin duda
los ha tragado la tierra
para guardarlos de mí;
que en el cielo no estuvieran
seguros, no, ¡viven ellos!

Lesbia.

Ya el sol las doradas trenzas
estiende desmarañadas
sobre los montes y selvas,
para que te informe el día.

Sale Filipo.

Filipo.

Vuestra Majestad atienda
a la desdicha mayor,
más prodigiosa y más nueva
que el tiempo ni la fortuna
en fábulas representa.
Buscando a Polonia vine
por esas incultas selvas,
y habiendo toda la noche
pasado, señor, en ellas,
a la mañana salió
la aurora medio despierta,
toda vestida de luto
con nubes pardas y negras;
y con mal contenta luz
se ausentaron las estrellas,
que sola esta vez tuvieron
por venturosa la ausencia.
Discurriendo a todas partes,
vimos que las flores tiernas
bañadas en sangre estaban,
y, sembrados por la tierra,
despojos de una mujer.
Fuimos siguiendo las señas
hasta que llegamos donde,
a las plantas de una sierra,
en un túmulo de rosas,
estaba Polonia muerta.

Está sobre una peña Polonia, muerta.

Vuelve los ojos: verás
destroncada la belleza,
pálida y triste la flor,
la hermosa llama deshecha;
verás la beldad postrada,
verás la hermosura incierta,
y verás muerta a Polonia.

Rey.

¡Ay, Filipo, escucha, espera!
Que no hay en mí sufrimiento
con que resistirse puedan
tantos géneros de agravios,
tantos linajes de penas,
tantos modos de desdichas.
¡Ay, hija infeliz! ¡Ay, bella
prenda por mi mal hallada!

Lesbia.

El sentimiento no deja
aliento para quejarme.
¡Infeliz hermana, sea
compañera en tus desdichas!

Rey.

¿Qué mano airada y violenta
levantó sangriento acero
contra divinas bellezas?
Acabe el dolor mi vida.

Dentro Patricio.

Patricio.

¡Ay de ti, mísera Hibernia!
¡Ay de ti, pueblo infelice!,
si con lágrimas no riegas
la tierra, y días y noches
llorando ablandas las puertas
del cielo, que con candados
las tuvo tu inobediencia.
¡Ay de ti, pueblo infelice!
¡Ay de ti, mísera Hibernia!


El purgatorio de San Patricio

Jornada primera: Cuadro 1 - Cuadro 2
Jornada segunda: Cuadro 1 - Cuadro 2 Cuadro 3
Jornada tercera Cuadro 1 - Cuadro 2 - Cuadro 3 - Cuadro 4