El poeta de las adivinanzas

Apéndice a Mis últimas tradiciones peruanas (1910)
de Ricardo Palma
El poeta de las adivinanzas

Lectura hecha en cl Club Literarlo por don Rlcardo Palma en la ncche del 13 de Mayo de 1874.


Quis nesciat Trojs urbem.

(iQui^ii no ha oido hablar de Terral'a?

Ell los ulttmos afios del pa<tado siglo residia en Lima un joveii espanol llainado don Esteban de Terralla y Landa.el cual, despues de haber vivido algun tienipo en Mexico, vi- no al Peru por los aiios de 1787, dedicandose a la indus- tria niinera en las provhicias de Cajamarca y Huamachuco. Pero la fortuna, que no prodiga sus favores a los hijos de Apolo, fue avara para con don Esteban, quien renunciando, al 6n ,a buscar los tesoro.s que la tierra oculta, se establecio en Lima, dondc cl virrey don Teodoro de Croix, enamora- do de su ingeiiio y travesura, le dispense la proteccion mas solicita.

  • El poeta Terralla era todo lo que lioy Uamariatnos un

gran calavera. Mientras tuvo un Meccnas poderoso, por no agraviar a este, era recibido en ja buena sociedad de Lima, y se disimulaban lo pendenciero desu caracter y sus escandalosas aventuras de galan y jugador. Mas, vuelto a Espana el virrey Croix, Terralla se encoutro Icon que las familias acomodadas le cerraron sus pueitas, considerandolo como honibre peligroso para ser adinitido en la intimidad del hogar. El despccho lanzo a nuestro joven en todos los desordenes del libertinaje y,a fines de 1793, fue e buscar un asilo en el hospital de los padres belethmitas. Venus le habia dado cruda guerra, y Terralla salio de sus combatcs herido de mueite.


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En esa epoca, y bajo el seudonimo de Simon Ayanque^ escribio los romances que, con el titulo de Uma par den- iro y fu€ra^ son generalmente conocidos y que, hasta hace poco anos, fueron una lectura obligada. El poeta puso la musa al servicio de su venganza contra una sociedad que lo recbazaba, por la mala reputacion que se habia conquistado. De este libro, cuyo merito no es de los mas culminantes, se han hecho infinitas ediciones en Cadiz, Madrid, Mexico y Lima, y aun conocemos la de gran lujo que, en 1854 y con soberbios grabados, aparecio en Paris.

Grande fue la indignacion que produjo en Lima la dtatriva de Terralla. En el tomo 38 de Acuerdos del Ca- bildo se encuentra el acta de la sesion del I? de Enero de 1790, en la cual se da un voto de gracias a don Pedro Tadeo Bravo de Rivera por la oporluna presentacibn y ac- iuaciones jiidiciales sobre el tecojimiento del libro sattrico Lima por dentro y fuera. No se calmo con esto la colera del ofendido pueblo, y en una funcion de teatro se quema- ron sobre la escena muchos ejemplares del injuripso libelo; Y aqui apuntaremos que, en los tiempos de la republican por los anos de 1837 a 1839, se repitio en el mismo pros- cenio el auto de fe con la obra de Flora Tristan titulada: — Peregrinaciones de una paria.

Como muy juiciosamente observa el literato argentino don Juan Maria Gutierrez, «r Lima por dentro y fuera tanto (c podria ser la descripcion de Sevilla 6 de Mexico, conio de « la capital de los Reyes; pues no contiene sino generalida- (r des, y cuando mas prueba que la vida oscura del autor y ff su inclinacion a conquistas faciles lo habian puesto en el ff caso de maldecir de las Lais de los portales, cuyos re- <( cuerdos debieron serle dolorosos desde los austeros claus- .tf tros del hospital belethmitico. »

Y ese libro, inspirado por sentimientos innobles y mez- quinos, gozo de gran popularidad, haciendo llegar hasta nuestra generacion el nombre del maldiciente poeta. Las andaluzadas de Terralla se aceptaron como verdades evan- gelicas, y dieron no pocas veces armas a la ignorancia y al espiritu de provincialismo para zaherir a la sociedad li- meiia, pintada por el irritable vate como una sociedad sin virtudes y sin ilustracion.

Si se fuera a juzgar a Terralla unicamente por su Uma por dentro y fuera^ a fe que no saldria bien librado el poeta.


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Reconociendole ingeniq y facilidad para versificar, aiinque no siempre gran correccion, hay que declarar que su libro no es sino un hacinamiento de chocarrerias de mal genero, exajeraciones, mentiras y calumnias. Juzgandolo caritati-s- vamente, decimos que el poeta respiraba por la herida, y que la musa del resentimiento no fue nunca la mas veridica ni la mejor inspirada.

Pero hay tres libros, desconocidos casi, del poeta espanol, }' de ellos nos proponemos dar una rapida idea.

Con motivo de las exequias que en honor de Carlos III se verificaron en Lima el n de Agosto de 1789, publi- cose, por la imprenta de los niiios expositos, un volumen de 106 paginas en 4? titulado: — Lamento metrico general, llanto funesto y gemido triste por el nunca bien sentido dolorosa ocd- so de tiuestro augusto monarca don Carlos III, por don Este- ban de 7 err allay Landa.

Si el poeta se propuso excitar el llanto, confesamos que lo consiguio con su libro; pero es el llanto que produce el ex- ceso de la risa. Desde el titulo, en que campea un retum.- bante gongorismo, se siente el lector forzado a sonreir. En prueba de que el Lamento metrico general es un libro a pro- posito para despertar la hilaridad, aun en el animo menos dispuesto a la risa, vamos a citar algunos fragmentos. ' Haciendose el poeta organo del real Tribunal de Cuentas, dice:

Que Carlos ya del libro de la vida tiene ajustada la ultima partida, y de hoy mas no habra cuenta por entero porque nos falta el numero tercero.

Supone luego que el Tribunal del Consulado lamenta la muerte del reyen estos terminos:

El Real Tribunal del Consulado, que es base y fundamento del comercio, llora aqui pesaroso y angustiado porque Cloto le hurt5 su mejor tercio.

Originalisimo es Ihmar fardo b tercio k todo un soberano de derecho divino, a quien nuestros abuelos creian fornia- do de pasta diversa a la de los demas hombres* En nues-


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Iros deniocraticos tiempos no se trataria con mas llaneza y desparpajo a nuestros repiiblicanos jefes del Estado.

Sigamos revelando la manera como pinta el duelo de otras corporaciones. El Tribunal de Mineria habia del me- tal^ de la ley, del beneficio y de las barras) la Caja de Censos dice que el de inorir cs censo irredinuble: la Aduana lanza esta perogrullada:

. . . . de la Aduana de la Muerte ni libra el sabio, nt se exime el fuerte;

»

la real Renta de Correos se ocupa de la senda del bien y del camino ^^\ cielo; el Tribunal de Temporalidades trae a cuento la dlferencia entre lo temporal y lo eterno; y la real Casa de Moneda nos refiere con mucho candor que la Parca ^

a los sellos de Carlos puso el sella sin que graben su nombre los trojeles.

El real Estanco del Tabaco no podia quedarse corto en la estravagancta, y dice:

Que, como es polvo, en polvo se convierte el polvo de mas ser y de mas vida; pero ^que extrano yo, con dolor sumo, cuando todo mortal se vuelve humo?

En boca del Ejercito pone un soneto que principia asi.:

El ocaso de Carlos nos inicia la cuestion de su vida, no del nombre, y que, como mortal y como hombre, es la vida del hombre una milicia.

La Universidad, los colegios y las comunidades religio- sas toman tambien parte eh el duelo, con versos mas 6 me- nos alambicados. Hablando de los padres del Oratorio de San Pedro, dice picarescamente:

^Ni quten podra por Carlos llorar tanto, cuando es ian propio de San Pedro el llanto?


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A nombre del Cabildo y de los Tribunales de la Santa Cru^ zada y de la Inquisicion, estampa unos sonetos que puedeii arder en una torcida. El de este ultimo tribunal concluye:

^Y como no tendra pena y dolor si fallecio su Inquisidor mayor?

elogio nada envidiable para la gloria postuma de Carlos III.

Si no tuvieramos en cuenta el esptritu de aquel siglo. pensariamos que Terralla se propuso ridiculizar la costum- bre de hacer versos a porrillo para las funerales de monar- cas, principes, arzobispos y virreyes. Frecisamente en las exequ'as de Carlos III, ateniendonos a la descripcion que de eilas hace el padre Risco, en un curioso folleto de la epoca, pasaron de mil las composiciones poeticas, en latin y castellano, que se colocaron en las columnas, arcos y pare- des de la Catedral.

Pero donde realmente luce el ingenio de Teralla, dejando aparte la consideracion de que no debio emplear el chiste para tratar asunto de suyo serio, es en las espinelas 6 deci- raas con que pinta el duelo do abogados, escribanos y pro- curadores. Hay en ellas tanta lijereza y satira que, para mejor ser apreciadas, creo oportuno transcribirlas.

Saiga el llanto al rostro presto; pues en Derecho fundamos pena, en que nos sonrojamos, dum loquimur sine textu. Murio nuestro reyl ique es esto? falto nuestra amada prenda sin que nadie la defienda, causandonos gran conilicto s.u muerte, sin ver que afflicto nunquatn est aflicto addenda.

Lamente tanta dolencia el fiel cuerpo de Abogados, aunque a los tiempos pasados saben non dahir potentia, Lloren, pues, con permanencia su ocaso;. mas. no, no lloren; antes por triunfo atesoren


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que paso en este conibate de minon dignitate ad dignitatem majorem.

La Parca mostro su furia sabiendo que, siendo aleve, locupletari non debet quis cum alterius injuria. De la augusta regia curia io arrebato su vil trato, siendo para el pecho grato grave injuria; mas repare que dolorem temperate dificile est injuriato,

Esgrimio contra un rey solo su segur con furia iugrata, sin mirar que culpa lata semper comparatttr dolo. Desde el uno al otro polo es autora de clamores, sabiendo que sus rtgores son rigores sin dtsculpa, y que suos tantum culpa debet tenere autkores.

Por que a morir le compele la Parca? No Cloto arbole su punal, quia ejus est nolle injure qui potest velle. Mas se porto como suele horrible, adusta y tremenda, sin ver que en cualquiera senda debe ser, como se manda, faborabilia amplianda et odiosa restringenda.

Virtuoso con grande aprecio fue Carlos .... no es mucho, pues, cuando siempre ha sido y es mater virtutum discretio, Mas Cloto de un modo necio,


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dando de cruel asomo, lo arrojo sin saber coino de palacio, siendo aleve, sabiendo que nemo debet extrahi de ^ua domo,

De su ley nunca blasone porque no hay razon perfecta, y lex censetur correpta correpta legis ratione, Y asi, aunque su ley expone, para que de su palacio lo extraigan en breve espacio, pruebe el porque, y no con pausa^ pues en cualesquiera causa agenfi incumbit probatio.

La misma Farca confiese de nuestro rey el aprecio; pero advirtiendo que exceptio de regula debet esse. No por eso el llanto cese ni paren las oblaciones, que un clero en sus devociones nunca en orar se desarma, cuando clericorum anna sufit lacrymoe et orationes.

Como se ve, n.as que lamentar la muerte del monarca, se propuso el poeta criticar la mania de los abogados del anti- guo foro que sembraban sus alegatos de citas latinas. Vea- mos ahora las decimas con que los escribanus de Lima ex- presan su duelo:

<[Que jubilos, que placeres podemos tener en suma^ si no vale nuestra////w/i ni alcanzan xwx^sXxo^ poderes a darte vida? Y pues mueres, Carlos sabio, dando asunto a que llore este conjunto de escribanos que se ve,


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mostraremos nuestra fe, dandofi que eres diTunto.

Causo la Parca su estrago contra Carlos atrevida, porque de su augusta vida se otorgue carta de pago, Dejo del mundo el halago, desechando lo finito por un bien que es infinito, y haciendo su vida el gasto se estendio carta de lasto, otorgado el finiquito.

Que es mortal la criatura damos fe y a cada instante, siendo verdad tan constante que consta por escritura. Oh feudo ! Oh pension ! Que dura nos deniegas los auspicios I Mas pues nuestros beneficios con su muerte estan en calma, hagamos bien por su alma no faltando a los Oficios,

Quien pudiera en tal accion de la muerte de un monarca contra el rigor de la Parca entablat recusacion ! Mas, como la ejecucibn se trabb contra su vida, dira la Muerte atrevida de que no tiene lugar^ y que no se debe estar contra la Ley de partida,

Los procuradores de la Real Audiencia tambien niani- fiestan su pena, en versos no menos ingeniosos y regocija- dos que los anteriores. Juzgue el lector.

Aunque Carlos goza el premio en superior monarquia,

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fue en ta Parca rebeldia

y fue extemporaneo apremio.

Fue doloroso proemio

de violenta ejecucion,

fue dolo, fue prodicion,

estando bien inslruida

que en tos thminoi de vida

no cabe prorrogacibn.

Si pudieranos pedir termino (como es notorio) nunca fuera perentorio y ultimo ya su vivir, Mas como para morir hay termino seiialado y tiempo determinado, fuera inutil nuestra accibn, y hubiera denegadbn, eit termino ya pasado.

i Quicn es, pues, qulen se resiste a aquella grave sentencia de la divina saplencia, tirminos consHtiiisti ! En este termino triste nuestro rey ilego a parar: mas, pues es fuer^a ilorar, digamos ya compunjidos, fueron terminos cumplidos y de ahi no pudo pasar.

Oh! quien lograra la suerte de que la Parca, aunque avara, de nuestro rey revocara hoy la sentencia de muerte I Quien en lance que es tan fuerte gozara de dicha tal I Quien evitara este ma! con ingenio el mas sutil, y que fuera acdbn civU la que es accion natural!


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EI resto del libro lo forman quinttllas, acrosticos, mas 6 menos caprichosos, sonetos, redondillas, tercetos, versos de pie quebrado, ecos y cuanta estravagancia ritmica puede ocurrrisele al humano cerebro. Por supuesto, que las parano- niasias no fueron desdenadas, como lo prueba la siguiente.

^A donde vas vena vana por aqiiesta sana zona, cuando Lima grata grita a aquel de quien era hora?

Veneer las dificultades metricas e inventar combinaciones era la gran aspiracion de los poetas, como si la poesia mas que en la idea estuviera en la forma. Terralla fue el que mayor tributo pago a esa mania de su epoca.

En el tomo 45 de Papeles varios de la Biblioteca de Lima hay un opusculo, en verso, de nuestro poeta. Titulase Ale- gria universal, Uma f estiva y encoinio poetico, y fue escrito para festejar el recibimiento del virrey Gil y Lemus. Cua- renta paginas de agudezas y zaiamerias de cortesano, en versificacion bastante correcta, tal es el opusculo en que el vate hace genuflextones de lacayo para conquistarse las simpatias y proteccion del nuevo seiior. Desgraciadamente para Terralla, el virrey-bailio no se pagaba mucho de versos.

El tercer libro de Terralla, que tambien es una rareza bi- bliografica. titulase: — Ei Sol en el Medio Dia — y fue publica- do, como los dos anteriores, por la imprenta de los huer- fanos.

En Enero de 1790 recibiose en Lima la noticia de la exaltacion de Carlos IV al trono de Espana y, junto con ella, el aviso de que el bailio don frey Gil de Toledo, Le- mus y Villa-Marin, caballero profeso del orden de San Juan, estaba nornbrado para relevar en el gobierno del Peru al virrey don Teodoro de Croix. Este no quiso dejar a su sucesor, que en efecto llego a Lima a principios de Marzo, la sat4sfaccci6n de presidir las fiestas que era de estilo hacer, en las colonias, cada vez que una nueva Sacra Real Majes- tad empuiiaba el cetro; y en consecuencia se designaron los dias 7, 8 y 9 de Febrero para los obligados festejos, enco- mendando el virrey Croix la descripcion de ellos a su poeta favorito.


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Tengo para mi que no desdice de la indole de este tra- bajo una descripcion somera de la ceremonia con que, en Lima, se efectuaba la proclamacion de nuevo monarca; y, pues poco discrepan, elijo la de Carlos IV.

Designado el dia para la jura y proclamacion, se levanto un espacioso tablado a treinta varas de la puerta principal de palacio y con el frente hacia el Cabildo. A las doce del dia se hizo una salva real; y el virrey salio a caballo acom- panado de las corporaciones. Despues de recorrer todo el cuadro de la plaza, entre los vitores de la multitud, se detuvo frente a Cabildo, apeose y subio al tablado junto con la real Audiencia, alferez real con el estandarte, alcal- des ordinaries y alguacil mayor de la ciudad, escribano mayor del ayuntamiento, titulos de Castilla y caballeros de habito, y los cuatro heraldos 6 reyes de armas que ocupa- ron el sur, norte, este y oeste. Los maceros de la ciudad, los alabarderos y gentiles-hombres lanzas rodearon el ta- blado.

Cada rey de armas dio este prcgon — Silencio! Silencio! Silencio! Old! Oid! Oid!

El virrey se descubrio la cabeza, accion que imito el pue- blo, y puso la mano sobre el real pendon.

Entonces avanzo tres pasos el escribano mayor de Cabil- do, y leyo:

« El Rey — Concejo, justicia y regimiento, caballeros, es- « cuderos, oficiales y hombres buenos de la ciudad de Lima, a — El dia 14 del presente mes, a la una de la manana, fue « Dios servido de llevarse para si el alma de mi amado pa- « dre y senor don Carlos III (que santa gloria haya) y por « mi real decreto del mismo dia he resuelto participaroslo. « Y habiendo recaido, por esta dolorosa causa, en mi real « persona todos los reinos, estados y sefiorios pertenecien- « tes a la corona de Espana, en que se incluyen los de las » Indias, he resuelto que (como os lo mando) luego que re- ft cibais esta mi cedula a^cets pendones en mi real nombre % con el de Don Carlos IV, y hagais las demas solemnida- « des de costumbre; y tened por cierto que atendere con ff particular cuidado a todo lo que os tocare, para haceros ff merced en lo que fuere justo y graciable, manteniendoos ff en paz y en justicia. »

El virrey grito por tres veces — Espafia y el Peru! Espaiia y el Peru! Espaiia y el Peru! por el catolico rey don Carlos


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IV — Y batio, tambien por tres veces, el estandarte real. — A esta ceremonia era a la que se denominaba alzar pendones — Luego anadio jViva! Viva! Viva!

A'gunos Virreyes, el de Castel-fuerte por ejemplo, no di- jeron en la proclamacion; Espana y el Peru! sino: — Castilla y las Indias! Castilla y las Indias! Castilla y las Indias! por el catolico rey don Luis I.

El primer marques dp Canete al hacer, en 1557, la pro- clamacion de Felipe II uso de otra formula — Castilla! Cas- tilla! Castilla! Peru! Peru! Peru! por el rey don Felipe nues- tro seiior! —

El libro de Terralla empieza con algunas lineas en prosa, en las que la modestia con que el autor habia de su trabajo literario contribuye a hacerle simpatico: — « disimula lo ma- « lo, dice, y diviertete con lo que hubiere menos malo, que tf no todas las hojas de un arbol son palidas y macilentas. »

El poema descriptivo e^ta escrito en pareados endecasi- labos, y consta de una introduccion y once cantos. Estos son consagrados a describir los arcos de la ciudad, adornos de la plaza mayor, salvas, musicas, luminarias, arboles de fuego, mojigangas de parlampanes, enanos, gigantes, payas, gibaros, negros, matachines etc. y corridas de toros. La versificacion es generalmente fluida y correcta, y hay en el poema fragmentos que, en verdad, cautivan el espiritu por la gracia y la agudeza.

En este libro, Terralla es prodigo en lisonjas al Peru. Las mujeres de Lima son angeles de virtud y belleza: los hombres dechados de honradez y generosidad; todo, en fin, es para el, magnifico en una sociedad a la que, dos anos mas tarde, debia escarnecer con su atrabiliario Uma por dentro y fucra, Pero echemos un velo de generoso olvido sobre el estravio a que la debilidad humana condujo al poe- ta, y demoslo a conocer en los dos liltimos anos de su vida, asaz contrariada y borrascosa.

Por entonces, solo habia espectaculo teatral los juevesy domingos, y aun el coliseo permanecia cerrado en tiempo de cuaresma. Un baile de etiqueta era acontecimiento que for- maba epoca, y ?e celebraba, como dice el pueblo, alia por en- trada de virrey. Para distraer en algo la monotonia de las noches, despues de rezarse, en toda casa de buen gobierno, el obligado rosario, y encomendar a Dios las animas bendi- tas de la difunta parentela, los viejos echaban una mano de


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malilla, y la jcnte moza se entretenia en juegos de prendas y adivinanzas, inocentisima distraccion que, a la larga, venia a producir matrimonio 6 escapatoria de muchachas.

La reputacion de Terralla para •:omponer enigmas era muy popular, y de alii viene el apodo que le dieron — el poeta de las adivinanzas. Los galanes le pagaban a dos }• a cuatro pesos cada acertijo, y, en la tertulia nocturna, ven- dian como fruto propio lo que era de ajeno huerto.

Aunque algunos hallen ridiculo que Terralla hubiese coui-agrado tiempo y talento a trivalidades tales, por mucho que elias le produjeran el pan de cada dia en sus horas de penuria, nosotros creemos que no a todas las inteligencias ilustradas es dado ejecutar con acierto juguetes literarios de ese genero. Imaginacion traviesa, gala y lijereza en el de- cir, y profundidad en el concepto, se encuentran en las cua- renta adivinanzas deTerialla que hemos visto coleccionadas en un pequeno manuscrito.

En Octubre de 1720 estableciose en Lima el Diario Eru- dito, que tuvo poco mas de dos anos de existencia. Nues- tro poeta fue uno de los mas activos colaboradores, y aun sostuvo en el polemicas literarias con los sabios escritores del famoso Mercurio Peruano, Pobres de merito son los versos que de Terralla se encuentran en el Diario Erudito; pero llaman la atencion, por la agudeza de la satira y lo co- rrecto del estilo, sus articulos en prosa. El titulado Vida de muchos 6 sea: Una sentana bien empleada por un currutaco, es un bonito cuadro de costumbres que parece escrito en nuestros dias, tanto es el sabor de actualidad que tienen va- rias de sus frases y alusiones. El nos da luz sobre muchas costumbres antiguas; y aun sobre personajes populares. Asi, en Lima se da el apodo de Ho Ckicho a cualquier grotes- co que se constituye en payaso 6 hazme rein y del articulo de Terralla sacamos en limpio que Ckicho fue un comico, a quien estaban encomendados, en nuestro coliseo, los pape- les de gracioso.

Bien merece el humoristico articulo de don Esteban que lo demos a conocer.


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ViDA DE MUCHOS 6 SEA UNA SEMANA BIEN EMPLEADA

POR UN CURRUTACO DE LiMA

Domingo — Viento norte — De nueve a diez tome choco- late, ine vesti, me lave y me peine — Dice el barbero que la viudita de Maravillas esta hecha un demonio contra don Ci- rilo — Sail a las once, y fui a las gradas de la Catedral — No se ha mentido cosa de provecho — Hice cuatro visitas. No se que tiene dona Pancha que me ha puesto mala cara — En las Animitas, a la una. Esforzo su voz el animero y redo- blo su celo por el bien de las animas benditas. Recojio bueiia limosna, mitad para el, y mitad para el capellan; y las animas .... a chiclia fresca! — No estuvo en misa cierta persona jmalo anda el negocio! — Eche una suerte y compre una cstampa de San Ramon para mi ahijada que esta de meses mayores — Comi a las dos y media. La comi- da estaba salada. Esta cocinera no se compone: cada dia esta peor — De tres a cuatro, siesta; y despues, a la Alameda con un amigo — No vimos a la dicha sujeta; estara enojada — Compre medio de mani, y a las siete a la comedia Marta la Romarantina ;que gran cosa! — Muy gracioso estuvo Chicho en la tonadilla y en el sainete — Mucho iniraba Farruco a la cazuela jUm! Ya te entiendo, cajetita — A las once, a tertu- lia. Perdi una onza como un ojo de buey. Eche ases siete veces — Cene mi locro y me fui a dormir:

Lunes. — Me levante a las ocho y media. He dormido bien. Sigue el viento norte. Me lave las manos, no la cara por que el agua estaba muy fria — Dia de barba. El barbero ha estado silencioso como un velorio y no sabe nada de no- ticias. Si no cambia de humor lo despido, y tomo otro— A las diez, a la oficina. Escribi dos cartas y me corte las una^. No es vida esta para llegar a viejo: salimos a las doce y nriedia — Visitas. A Dominguillo le di dos reales por que hace bien su oficio — A las dos, a comer: el vino se ha tor- cido— Siesta hasta las tres, Entro Perico a dispertarme — De tres a cinco, paseo. Edcontre al Catalan y me dijo que ha- bia mucho que hablar sobre aquel asunto — Se volc5 la cale- sa de la Eufrasia— Volvi a casa a mudarme zapatos. El del cuarto del patio estaba hablando con la china Hipolita — No he podido averiguar de que vive la vecina de la casa de en- frente. Yo veo entrar a un fraile de Santo Domingo. ^Sera


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a las dos. La cocinera nueva sazona muy bien. Quiera Dios que dure y no sea cedazito nuevo — Conversacion con la ve- cina en lugar de siesta — A las cuatro, a bureo. Nueva fabrica de postizos en la calle de las Mantas — A las seis y media, a la Salve del Baratillo. Mucha congueria — ^Tertulia hasta las once. Doiia Jacinta canto una tirana nueva. La Juana no ha pagado la semana al mercachifle — A las once, cuenta de gastos de la semana^ Suma, treinta y tres y cuartillo realesj caramba! Es menester irse con tiento, que el tiempo esta muy malo — He cenado en la cama, y a dormir.

Dejo a mis lectores formar juicio sobre este semanario; pero lo cierto es que asi pasan en Lima su tiempo muclios que yo me se.


Por muchos se ha creido, y aun asi se ha consignado en peri6d\cos de nuestros tiempos, que Terralla era mexicano, sin mas razon acaso que la simpatia que revela por Mexico en su Lima por dentro y fuera, Pero el ha cuidado de re- velar su nacionalidad no solo en el Limento metrico, donde se llama hijo de los reinos de Espafia, sino que, en la intro- duccidn al Sol en el Medio dia, dice que la pintura de las fiestas reales la escribe:

un numen que bebio del Guadalete la cristalina, fugitiva plata.

La composicion en que lucen todas las dotes del satirico poeta es el testamento que escribio en el hospital, quince 6 veinte dias antes del de su muerte. Qjevedo mismo no lo habria excedido en donaire epigramatico. Jiizguese por estos fragmentos:

Conociendo que este mundo es todo una patarata, y que no marchan conformes las obras con las palabras;

Que el que parece perito comunicado es manzana, y el que es melon desde lejos es de cerca calabaza;


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Que al que tiene mujer linda quien le proteja no falta; y mas si la senorita tiene la sangre liviana;

Que dan a un pobre trompeta una insula barataria, porque logro la fortuna de tener garrida hermana;

Que hay maridos que se topan Unas fortunas extranas, y en un tomo recopilan mujer, mesa, coche y casa; Que tras de los solideos, los polvos y las sotanas, se mira no pocas veces la necedad vinculada;

Que en todos los poderosos son sentencias las palabras, cuando en el pobre las mismas estan desautorizadas;

Que con cuatro 6 seis comedias y las novelas de Zayas, quieren saber hablar muchos que no saben lo que se habian;

Que el carino y el aprecio en las mujeres se acaban, y el cuento de los cortejos suele parar ... en que paran;

Que entre ricos y entre pobres hay varios que se emborrachan, y en unos es alegria lo que en los otros infamia;

Viendo trastornado el mundo, al demonio con zizana, al pecado por los suelos y la carne muy barata;

Enfadado de vivir, morire de buena gana; pues las pesadumbres hieren y los desenganos matan.

Morir es fuerza. La muerte no me puede ser ingrata.


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Muera de una vez un pobre que esta muriendo de tantas.


El alma solo es de Dios; se la doy con toda mi alma; pues le costo a Jesucristo toda su sangre el comprarla.

Creo cuanto cree y confiesa la santa Iglesia romana; y el que no lo hiciere asi vera alia lo que le pasa.

Mando se ponga ml cuerpo depositado en una harpa, y callare como un muerto aunque empiecen a tocarla.

Los musicos de la iglesia mando que a mi entierro vayan a tocar, con condicion que de mi no toquen nada.

Mando que a mi entierro asistan doce negros con sus hachas; en cueros, y no vestidos, pues con aquel luto basta.

Unas almas de violin dejo alii: que se repartan entre malos escribanos, porque estos no tienen alma.

Deja una casaca negra, para un pobre, bien tratada; no esta vuelta, porque yo nunca he vuelto la casaca.

Declaro que soy muy ton to, que todo el mundo me engaiia; que muchos en esta vida lo son y no lo declaran.

Dejo dos barajas nuevas sin que les falte una carta; y son buenas para aquellos que juegan con dos barajas.

Dejo todo cuanto dejo; pues, en esta vida humana,


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algunos dejan las cosas porque no pueden Uevarlas.

A la trampa la perdono; por fin, alia se las haya, pues todo cuanto he ganado se lo ha llevado la trampa.

Que me encomienden a Dios !os sujetos de la farsa, que en la comedia del mundo esta es mi ultima Jornada.

Filosofla amarga, sentimiento cristiano unido a la hiel que engendran en el alma las decepciones, galanura y chis- te campean en este romance del poeta moribundo. No se diria sino que Terralla, el caustico pintor de las costum- bres limenas, quiso en la muerte ser logico con la vida. Vi- vio riendo, y su agonia fue una carcajada.

Aqui terminamos estos apuntes que bastaran para dar a conocer un poeta, que casi podriamos Uamar nacional, por- que su genio se desarrollo bajo el cielo sereno de nuestra patria.