El perro del hortelano: 17

Acto Primero
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El perro del hortelano Acto I Lope de Vega


Teodoro:

 ¡Yo, señora! ¿Cuándo o cómo?

Diana:

 Dijéronme que salió
 anoche acaso, y te vio
 rebozado el mayordomo.

Teodoro:

 Andaríamos burlando
 Fabio y yo, como solemos,
 que mil burlas nos hacemos.

Diana:

 Lee, lee.

Teodoro:

 Estoy pensando
 que tengo algún envidioso.

Diana:

 Celoso podría ser.
 Lee, lee.

Teodoro:

 Quiero ver
 ese ingenio milagroso.
 Lee
 “Amar por ver amar, envidia ha sido;
 y primero que amar estar celosa
 es invención de amor maravillosa,
 y que por imposible se ha tenido.
 De los celos mi amor ha procedido
 por pesarme que, siendo más hermosa,
 no fuese en ser amada tan dichosa,
 que hubiese lo que envidio merecido.
 Estoy sin ocasión desconfïada,
 celosa sin amor, aunque sintiendo:
 debo de amar, pues quiero ser amada.
 Ni me dejo forzar ni me defiendo;
 darme quiero a entender sin decir nada:
 entiéndame quien puede; yo me entiendo.”

Diana:

 ¿Qué dices?

Teodoro:

 Que si esto es
 a propósito del dueño,
 no he visto cosa mejor;
 mas confieso que no entiendo
 cómo puede ser que amor
 venga a nacer de los celos,
 pues que siempre fue su padre.

Diana:

 Porque esta dama, sospecho
 que se agradaba de ver
 este galán, sin deseo;
 y viéndole ya empleado
 en otro amor, con los celos
 vino a amar y a desear.
 ¿Puede ser?


El perro del hortelano de Lope de Vega

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