El perro del hortelano: 10

Acto Primero
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El perro del hortelano Acto I Lope de Vega


Diana:

 Tú a lo menos
 bien te huelgas.

Marcela:

 No me pesa;
 porque de Teodoro entiendo
 que estos amores dirige
 a fin tan justo y honesto,
 como el casarse conmigo.

Diana:

 Es el fin del casamiento
 honesto blanco de amor.
 ¿Quieres que yo trate desto?

Marcela:

 ¡Qué mayor bien para mi!
 Pues ya, señora, que veo
 tanta blandura en tu enojo
 y tal nobleza en tu pecho,
 te aseguro que le adoro,
 porque es el mozo más cuerdo,
 más prudente y entendido,
 más amoroso y discreto,
 que tiene aquesta ciudad.

Diana:

 Ya sé yo su entendimiento
 del oficio en que me sirve.

Marcela:

 Es diferente el sujeto
 de una carta, en que les pruebas
 a dos títulos tu deudo,
 de verle hablar más de cerca,
 en estilo dulce y tierno,
 razones enamoradas.

Diana:

 Marcela, aunque me resuelvo
 a que os caséis, cuando sea
 para ejecutarlo tiempo,
 no puedo dejar de ser
 quien soy, como ves que debo
 a mi generoso nombre;
 porque no fuera bien hecho
 daros lugar en mi casa.
 (Sustentar mi enojo quiero.) Aparte
 Pues ya que todos lo saben,
 tú podrás con más secreto
 proseguir ese tu amor;
 que en la ocasión yo me ofrezco
 a ayudaros a los dos;
 que Teodoro es hombre cuerdo,
 y se ha criado en mi casa;
 y a ti, Marcela, te tengo
 la obligación que tú sabes,
 y no poco parentesco.


El perro del hortelano de Lope de Vega

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