Abrir menú principal

El niño ciego y su madre
de Esopo



Un niño ciego de nacimiento, dijo una vez a su madre:

- ¡Yo estoy seguro de que puedo ver!

Y con el deseo de probarle a él su error, su madre puso delante de él unos granos de aromoso incienso y le preguntó:

- ¿Qué es eso?

El niño contestó:

- Una piedra.

A lo que su madre exclamó:

- Oh mi hijo, temo que no sólo estás ciego, sino que tampoco tienes olfato.


Moraleja: No nos engañemos creyendo que nuestras ilusiones son realidades, pues podríamos luego encontrar que nuestra situación era peor de lo supuesto.