El mismo
de Tomás de Iriarte


 Señor Don Juan, quedito, que me enfado:   
 besar la mano es mucho atrevimiento;   
 abrazarme... no, Juan, no lo consiento.   
 Cosquillas... ay Juanito... ¿y el pecado?   
 
 Qué malos son los hombres... mas, cuidado  
 que me parece, Juan, que pasos siento...   
 no es nadie... despachemos un momento   
 ¡Ay, qué placer... tan dulce y regalado!   
 
 Jesús, qué loca soy, quién lo creyera   
 que con un hombre yo... siendo cristiana  
 mas... que... de puro gusto...¡ay, alma mía!   
 
 Ay, qué vergüenza, vete... ¿aún tienes gana?   
 Pues cuando tú lo pruebes otra vez...   
 pero, Juanito, ¿volverás mañana?