El mariconismo en Chile

El mariconismo en Chile (1886)
de Juan Rafael Allende


Primera parte

¡Ira de Dios! yo no sé
Por qué esta plaga maldita
Desde hace ya algunos años
En Chile se multiplica
(Poema inédito escrito por un Mormon)

En una tertulia que en noches pasadas tuvimos en casa de un amigo mormon, o mas bien dicho, de un hombre entero, se trataba del aumento del mariconismo en Chile. Todos preguntaban la causa del desarrollo creciente de esta plaga asquerosa, inmunda, en un país como el nuestro, endonde las mujeres son tan simpáticas como bellas i tan ardientes como fecundas; pero nadie podía dar en bolas (verdad que en la cancha no había muchas). Cada uno emitia su opinion. Este aseguraba que la causa no era otra que la estadía de nuestro numeroso ejército en la Sodoma americana, llamada vulgarmente capital del Perú. Aquel opinaba, i con visos de razon, que el mariconismo data desde la partida de Mr. Meiggs a tender rieles en la tierra de los... gallinazos, arrastrando consigo a millares de robustos chilenos. Aquel otro sostenia que la verdadera causa depende de la introduccion en el país de los frailes estranjeros i, en particular, de los que vienen del reino de Nápoles.

I así, cada uno opinaba a su manera, dando ciento en el clavo i ninguno en la herradura, sin embargo que todos andaban tan cerca que casi se quemaban. De repente una guapa morena, con unos ojos mas relucientes que el lucero del alba, dijo a la concurrencia: «Que dé su opinion el Padre!».

Todos aplaudieron la idea i yo, por no desairarla, cual lo hubiera hecho un maricon, me puse de pié i dije lo que oirás, lector, en mi próximo número.

Segunda parte

—Pues sábete, graciosísima morena, que cuantos me han precedido en el uso de la palabra han estado al borde de la verdadera causa que orijina el inusitado desarrollo del mariconismo en Chile.

—¡Atencion! atencion!

—Lo único que yo haré será daros a todos un empelloncito i arrojaros al pozo de la verdadera causa.

—¡Escuchad! escuchad!

—La verdadera causa o las verdaderas causas del incremento del mariconismo entre nosotros son las siguientes: la confesion i los internados, i entre estos, mui principalmente los seminarios, que son semilleros de maricones. Entiéndase que, al hablar de la confesion, no me refiero a la que hacen las mujeres, porque de ella resultan huachos, i nó maricas. Pero de los internados de monjas, cleriguitos i seglares, salen la mayor parte de los fabricantes de roscas i tortillas. I ello se esplica. Entre cien muchachas, entre las cuales no hai un muchacho ni para remedio, las pobrecillas se dicen: «Con lo que hai nos vamos»; i, a falta de carne, le atracan al pescado. Acabad con todos los internados i acabareis con el mariconismo, i tendreis una nacion de hombres mui hombres, que, después de hacer la felicidad de su patria, irán en seguida a gozar de las inefables dichas de la Venturanza Eterna, que a todos i a cada uno de vosotros en particular os deseo. Amen.