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ACTO TERCERO
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El médico a palos: ACTO TERCERO Molière


Leandro: ¿Conque no es usted médico?
Bartolo: No por cierto. Ellos me han examinado de un modo particular; pero, con examen y todo,

la verdad es que no soy lo que dicen. Ahora, lo que importa es que usted esté por ahí inmediato, que
yo le llamaré a su tiempo.

Leandro: ¡ Bien está, y espero que usted... (Vase por la puerta de la derecha.)
Bartolo: Vaya usted con Dios.



ESCENA TERCERA


Andrea (sale por la izquierda), Bartolo, Lucas



Andrea: Señor médico, me parece que la enferma le quiere dejar a usted desairado, porque...
Bartolo: Como no me desaires tú, niña de mis ojos, lo demás importa seis maravedís, y como yo

te cure a ti, más que se muera todo el género humano. (Sale por la derecha Lucas; va acercándose
detrás de Bartolo y escucha.)

Andrea: Yo no tengo nada que curar.
Bartolo: Pues, mira, lo mejor será curar a tu marido... ¡Qué bruto es, y qué celoso tan

impertinente!

Andrea: ¿Qué quiere usted? Cada uno cuida de su hacienda.
Bartolo: ¿Y por qué ha de ser hacienda de aquel gaznápiro, este cuerpecito gracioso? (Se encamina a

ella con los brazos abiertos, en ademán de abrazarla. Andrea se va retirando, Lucas agachándose,
pasa por debajo del brazo derecho de Bartolo, vuélvese de cara hacia él, y quedan abrazados los dos.
Andrea se va riendo, por la puerta del lado izquierdo.)

Lucas: ¿No le he dicho a usted, señor doctor, que no quiero esas chanzas?... ¿No se lo he dicho a usted?
Bartolo: Pero, hombre, si aquí no hay malicia ni...
Lucas: Vete tú de ahí... Con malicia o sin ella, le he de abrir a usted la cabeza de un trancazo, si

vuelve a alzar los ojos para mirarla. ¿Lo entiende usted?

Bartolo: Pues ya se ve que lo entiendo.
Lucas: Cuidado conmigo... (Le da un envión al tiempo de desasirse de él.) ¡Se habrá visto mico más enredador!