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Auto Sacramental
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El diablo mudo Pedro Calderón de la Barca


Salen el HOMBRE, vestido de pieles, y el DEMONIO luchando.
HOMBRE

Primer delito, en quien
las ciencias aprendí del mal y el bien,
¿qué pretendes de mí
si ya a tu saña mi valor rendí?
(Cayendo y levantando.)

DEMONIO

Que pues del bien y el mal
sabes, sepas también que eres mortal,
pues Pablo ha de decir
que se vio por el Hombre introducir
el pecado, y por él la muerte.

HOMBRE

¿No bastó que, áspid cruel
de ese hermoso jardín
de quien me arroja airado querubín,
hicieses que traidoramente atroz,
con rostro humano, con humana voz,
destruyesen mi ser,
cauta la sierpe, incauta la mujer,
en cuya acción perdí
la original justicia en que nací,
infestando tu horror
aun primero la fruta que la flor,
sino que ausente el bien, presente el mal,
la sentencia me intimes de mortal?