El ciervo y el cervatillo
de Esopo


Díjole un día un cervatillo al ciervo:

- Padre: eres mayor y más veloz que los perros y tienes además unos cuernos magníficos para defenderte; ¿por qué huyes delante de ellos?

El ciervo respondió riendo:

- Justo es lo que me dices, hijo mío; mas no sé lo que me sucede, pero cuando oigo el ladrido de un perro, inmediatamente me doy a la fuga.


Moraleja: Cuando se tiene un ánimo temeroso, no hay razón que pueda cambiarlo.