El ajedrez/Capítulo II

CAPITULO SEGUNDO.




COLOCACION Y MOVIMIENTO DE LAS PIEZAS.


El tablero, que sirve de asiento á las piezas, consta de sesenta y cuatro cuadrículas de á ocho por banda, mitad blancas y mitad negras.

El tablero se coloca de modo que, cada jugador, tenga á su derecha cuadrícula blanca.

Los trebejos del ajedrez son ocho piezas y ocho peones para cada jugador, siendo, para el uno, de color blanco y para el otro de negro.

Las piezas ocupan la base de cada jugador, los peones la banda inmediata á manera de vanguardia.

Las torres se colocan en las dos casas estremas de la base, los caballos inmediatos á las torres, los alfiles inmediatos á los caballos, la reina en la casa vacante de su color, el rey en la otra, los peones en las ocho casas de la banda delantera.

Cada torre, caballo y alfil toma nombre del rey ó reina, segun están situados á la parte de la una ó la otra pieza: los peones toman nombre de la pieza que tienen tras de sí:se dirá, pues, torre del rey, torre de la reina, peon de la torre real, peon de la torre de la reina, y abreviadamente, tr., td., ptr., ptd.

El movimiento del rey es un paso en todas direcciones.

El de la reina es por las líneas horizontales, verticales y oblícuas, esto es, en todas direcciones y cuantas casas quiera, siempre que esté libre la línea.

El de la torre es por las líneas horizontales y verticales ilimitadamente.

El del alfil es por las oblícuas ilimitadamente; y como al principio de la partida el uno está en casa blanca y el otro en negra, conservan siempre este color.

El del caballo es de casa blanca á negra y viceversa, equivaliendo áun paso de torre y otro de alfil.

El del peon un paso de frente hácia adelante, pudiendo ser dos en su primera salida.

Se deduce de aquí que, el rey, caballo y peon, tienen movimiento limitado, y la reina, torre y alfil ilimitado.

Se deduce tambien que todas las piezas pueden marchar adelante, atrás y á los costados, y solo los peones son obligados á marchar hácia adelante.

Cuando una pieza puede, por su movimiento propio, colocarse en el sitio que ocupa una enemiga, es árbitra de colocarse allí desalojándola ó comiéndola; mas esta presa no es obligada.

Esceptúanse de esta regla los peones que, marchando de frente, comen de costado; esto es, marchando como torre, comen como alfil.

Cuando una pieza enfila al rey en disposicion de poder ocupar su lugar á la siguiente jugada, y, por consiguiente, tomarlo, que es el fin de la partida, es preciso amenazarle diciéndole jaque.

Puesta en peligro una pieza, se la salva, ó desviándola, ó interponiendo una que cubra la enfilada, ó destinando otra en su defensa, en cuyo caso, si aquella fuere tomada, esta tomaria á la agresora. De estos tres medios de defensa no hay sino dos contra el caballo, pues, saltando como lo hace, no cabe cubrir su enfilada.

El rey no puede emplear el medio de buscar defensa en otra pieza, pues ninguna vale lo que él: sus modos de salvarse son cubrir ó retirarse, y contra el caballo retirarse solamente.

No obligando el comer piezas, se dejan si están defendidas, ó se defienden si no lo están, siempre que la que ataca valga tanto como la amenazada, pues si valiese esta mas, aquella se sacrificaria por su captura: por ejemplo, si un alfil ataca á una torre, esta no debe defenderse, pues el caballo se entregaria á trueque de tomarla, sino que debe huirse ó desviarse.

El rey puede enrocar, cuando entre él y una torre no haya pieza, alguna, ni ninguna de las dos se haya movido, ni pasen por jaque, ni estén ó queden en jaque al enrocar. Redúcese el enroque á acercarse el rey dos pasos hácia la torre, y colocarse esta junto al rey al lado opuesto: el enroque vale por jugada y sirve para poner en juego á la torre y en salvo al rey.

Aunque no es del todo análogo á lo que en este capítulo hemos tratado, diremos aquí brevemente los medios por dónde se puede conseguir un juego pro visional de ajedrez, cuya necesidad puede esperimentarse en muchas ocasiones, sobre todo entre militares en campaña. Minguet dice que, sobre diez y seis hormillas ó botones blancos y sobre otros tantos negros, se escriba la inicial de cada pieza, cuyas letras son r. d. t. c. y a., para indicar el rey, la dama, la torre, el caballo y el alfil: otros aconsejan monedas de plata puestas las de un jugador por el anverso y las otras por el reverso, pudiéndose usar para suplir las piezas las monedas de á veinte, diez, cinco, cuatro y dos reales, y para los peones las de uno: tambien pueden usarse piedrezuelas redondas y planas, escribiendo sobre ellas las iniciales de las piezas: tambien alfileres, diversos en tamaño y forma, que, puestos sobre un cogin escaqueado, constituyen un ajedrez de camino.