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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


§ CCCII.Editar

Advertencia acerca de las luces y las sombras.

En los confines de las sombras debe ir siempre mezclada la luz con la sombra, y tanto mas se va aclarando esta, cuanto mas se va apartando del cuerpo umbroso. Ningun color se debe poner simplemente como es en sí, según la proposición 9.ª que dice: la superficie de todo cuerpo participa del color de su objeto, aun cuando sea superficie de cuerpo trasparente, como agua, aire, y otros semejantes; porque el aire toma la luz del sol, y se queda en tinieblas con su ausencia. Igualmente se tiñe de tantos colores, cuantos son aquellos en que se interpone entre ellos y la vista, porque el aire en sí no tiene color, ni tampoco el agua; pero la humedad que se mezcla con él en la región inferior le engruesa de modo, que hiriendo en él los rayos solares, lo iluminan, quedando siempre oscurecido el aire superior. Y como la claridad y oscuridad forman el color azul, este es el color que tiene el aire, tanto mas ó menos claro, cuanto es mayor ó menor la humedad que percibe.

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