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El Tratado de la Pintura: 116

Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


§ CXI.Editar

Ninguna cosa muestra su verdadero color, si no se halla iluminada de otro color igual.

Ningún objeto aparecerá con su verdadero color, como la luz que le ilumine no sea toda ella del mismo color; lo cual se ve claramente en los paños, en los que los pliegues que reflejan la luz á los otros que tienen al lado, los hacen parecer con su verdadero color. Lo mismo sucede cuando una hoja de oro da luz á otra hoja, quedando muy diferente cuando la toma de otro cuerpo de distinto color.


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