El Gran Teatro del Mundo: 6

Pág. 6 de 30
El Gran Teatro del Mundo Pedro Calderón de la Barca


MUNDO

En medio de tanto golfo,

a los flujos y reflujos

de ondas y nubes, vendrá

haciendo ignorados surcos

por las aguas un bajel

que fluctuando seguro

traerá su vientre preñado

de hombres, de aves y de brutos.

A la seña que, en el cielo,

de paz hará un arco rubio

de tres colores, pajizo,

tornasolado y purpúreo,

todo el gremio de las ondas

obediente a su estatuto

hará lugar, observando

leyes que primero tuvo,

a la cerviz de la tierra

que, sacudiéndose el yugo,

descollará su semblante,

bien que macilento y mustio.

Acabado el primer acto,

luego empezará el segundo,

Ley Escrita en que poner

más apariencias procuro,

pues para pasar a ella

pasarán con pies enjutos

los hebreos desde Egipto

los cristales del mar rubio;

amontonadas las aguas,

verá el Sol que le descubro

los más ignorados senos

que ha mirado en tantos lustros.

Con dos columnas de fuego

ya me parece que alumbro

el desierto antes de entrar

en el prometido fruto.

Para salir con la ley,

Moisés a un monte robusto

le arrebatará una nube

en el rapto vuelo suyo.

Y esta segunda jornada

fin tendrá en un furibundo

eclipse, en que todo el Sol

se ha de ver casi difunto.

Al último parasismo

se verá el orbe cerúleo

titubear, borrando tantos

paralelos y coluros.

Sacudiranse los montes

y delirarán los muros,

dejando en pálidas ruinas

tanto escándalo caduco.

Y empezará la tercera

jornada, donde hay anuncios

que habrá mayores portentos,

por ser los milagros muchos

de la Ley de Gracia, en que

ociosamente discurro.