El Gran Teatro del Mundo: 5

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El Gran Teatro del Mundo Pedro Calderón de la Barca


MUNDO



Autor generoso mío,

a cuyo poder, a cuyo

acento obedece todo,

yo, el gran Teatro del mundo,

para que en mí representen

los hombres, y cada uno

halle en mí la prevención

que le impone al papel suyo,

como parte obediencial,

que solamente ejecuto

lo que ordenas, que aunque es mía

la obra, es milagro tuyo.

Primeramente porque es

de más contento y más gusto

no ver el tablado antes

que esté el personaje a punto,

lo tendré de un negro velo

todo cubierto y oculto,

que sea un caos donde estén

los materiales confusos.

Correrase aquella niebla

y, huyendo el vapor obscuro,

para alumbrar el teatro

(porque adonde luz no hubo

no hubo fiesta), alumbrarán

dos luminares, el uno

divino farol del día,

y de la noche nocturno

farol el otro, a quien ardan

mil luminosos carbunclos,

que en la frente de la noche

den vividores influjos.

En la primera jornada,

sencillo y cándido nudo

de la gran ley natural,

allá en los primeros lustros

aparecerá un jardín

con bellísimos dibujos,

ingeniosas perspectivas,

que se dude cómo supo

la naturaleza hacer

tan gran lienzo sin estudio.

Las flores mal despuntadas

de sus rosados capullos

saldrán la primera vez

a ver el Alba en confuso.

Los árboles estarán

llenos de sabrosos frutos,

si ya el áspid de la envidia

no da veneno en alguno.

Quebraranse mil cristales

en guijas, dando su curso

para que el Alba los llore

mil aljófares menudos.

Y para que más campee

este humano cielo juzgo

que estará bien engastado

de varios campos incultos.

Donde fueren menester

montes y valles profundos

habrá valles, habrá montes;

y ríos, sagaz y astuto,

haciendo zanjas la tierra,

llevaré por sus condutos

brazos de mar desangrados

que corran por varios rumbos.

Vista la primera escena

sin edificio ninguno,

en un instante verás

cómo repúblicas fundo,

cómo ciudades fabrico,

cómo alcázares descubro.

Y cuando solicitados

montes fatiguen algunos

a la tierra con el peso

y a los aires con el bulto,

mudaré todo el teatro

porque todo, mal seguro,

se verá cubierto de agua

a la saña de un diluvio.