El Gran Teatro del Mundo: 26

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El Gran Teatro del Mundo Pedro Calderón de la Barca


MUNDO



¿Dónde está la beldad, la gentileza

que te presté? Volvérmela procura.


HERMOSURA



Toda la consumió la sepultura.

Allí dejé matices y colores,

allí perdí jazmines y corales,

allí desvanecí rosas y flores,

allí quebré marfiles y cristales.

Allí turbé afecciones y primores,

allí borré designios y señales,

allí eclipsé esplendores y reflejos,

allí aún no toparás sombras y lejos.

 
(Sale el LABRADOR.)

 

MUNDO



Tú, villano, ¿qué hiciste?


LABRADOR



Si villano

era fuerza que hiciese, no te asombre,

un labrador, que ya tu estilo vano

a quien labra la tierra da ese nombre.

Soy a quien trata siempre el cortesano

con vil desprecio y bárbaro renombre;

y soy, aunque de serlo no me aflijo,

por quien el él, el vós y el tú se dijo.


MUNDO



Deja lo que te di.


LABRADOR



Tú, ¿qué me has dado?


MUNDO



Un azadón te di.


LABRADOR



¡Qué linda alhaja!


MUNDO



Buena o mala, con ella habrás pagado.


LABRADOR



¿A quién el corazón no se le raja

viendo que deste mundo desdichado

de cuanto la codicia vil trabaja

un azadón, de la salud castigo,

aun no le han de dejar llevar consigo?
 

(Salen el RICO y el POBRE.)

 

MUNDO



¿Quién va allá?


RICO



Quien de ti nunca quisiera

salir.


POBRE



Y quien de ti siempre ha deseado

salir.


MUNDO



¿Cómo los dos de esa manera

dejarme y no dejarme habéis llorado?


RICO



Porque yo rico y poderoso era.


POBRE



Y yo porque era pobre y desdichado.


MUNDO


Suelta estas joyas.

(Quítaselas.)


POBRE



Mira qué bien fundo

no tener que sentir dejar el mundo.
 

(Sale el NIÑO.)

 

MUNDO



Tú, que al teatro a recitar entraste,

¿cómo, di, en la comedia no saliste?


NIÑO



La vida en un sepulcro me quitaste.

Allí te dejo lo que tú me diste.
 

(Sale la DISCRECIÓN.)

 

MUNDO



Cuando a las puertas del vivir llamaste,

tú, para adorno tuyo, ¿qué pediste?


DISCRECIÓN



Pedí una religión y una obediencia,

cilicios, diciplinas y abstinencia.


MUNDO



Pues déjalo en mis manos; no me puedan

decir que nadie saca sus blasones.


DISCRECIÓN



No quiero, que en el mundo no se quedan

sacrificios, afectos y oraciones;

conmigo he de llevarlos, porque excedan

a tus mismas pasiones tus pasiones;

o llega a ver si ya de mí las cobras