El Gran Teatro del Mundo: 22

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El Gran Teatro del Mundo Pedro Calderón de la Barca


LABRADOR



Voz, si de la tal sentencia

admites apelación,

admíteme, que yo apelo

a tribunal superior.

No muera yo en este tiempo,

aguarda sazón mejor,

siquiera porque mi hacienda

la deje puesta en sazón;

y porque, como ya dije,

soy maldito labrador,

como lo dicen mis viñas

cardo a cardo y flor a flor,

pues tan alta está la yerba

que duda el que la miró

un poco apartado dellas

si mieses o viñas son.

Cuando panes del lindero

son gigante admiración,

casi enanos son los míos,

pues no salen del terrón.

Dirá quien aquesto oyere

que antes es buena ocasión

estando el campo sin fruto

morirme, y respondo yo:

«Si dejando muchos frutos

al que hereda, no cumplió

testamento de sus padres,

¿qué hará sin frutos, señor?»

Mas, pues no es tiempo de gracias,

pues allí dijo una voz

que me muero, y el sepulcro

la boca, a tragarme, abrió;

si mi papel no he cumplido

conforme a mi obligación,

pésame que no me pese

de no tener gran dolor.


(Vase.)


MUNDO



Al principio le juzgué

grosero, y él me advirtió

con su fin de mi ignorancia.

¡Bien acabó el labrador!


RICO



De azadones y de arados,

polvo, cansancio y sudor

ya el labrador ha faltado.


POBRE



Y afligidos nos dejó.


DISCRECIÓN



¡Qué pena!


POBRE



¡Qué desconsuelo!


DISCRECIÓN



¡Qué llanto!


POBRE



¡Qué confusión!


DISCRECIÓN



¿Qué habemos de hacer?


RICO


Volver

a nuestra conversación;

y, por hacer lo que todos,

digo lo que siento yo.

¿A quién mirar no le asombra

ser esta vida una flor

que nazca con el albor

y fallezca con la sombra?

Pues si tan breve se nombra,

de nuestra vida gocemos

el rato que la tenemos:

dios a nuestro vientre hagamos.

¡Comamos hoy y bebamos,

que mañana moriremos!