El árbol del mejor fruto: 110

Escena XIII
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El árbol del mejor fruto Acto III Tirso de Molina


ELENA

Hijo, solamente a vos
os aguarda mi deseo
para buscar el trofeo
y triunfo eterno de Dios.
Con ese humilde instrumento
mostráis mayor majestad
que con él autoridad
de vuestro imperio opulento.
Vamos los dos a este monte,
preñez del parto que espero,
nacerá el sol verdadero
que dé luz a este horizonte.
Yo he de dar, postrada en tierra,
la primera azadonada.


CLORO

Si es, madre y señora amada,
el depósito esta tierra
del tesoro que esperamos,
pidamos juntos los dos
favor a su fénix Dios.


ELENA

Bien dices, hijo, pidamos.


CLORO

Puente divina, en piélago profundo,
que Dios franquea y pasa en mi reparo;
pendón del cielo, e imperial lábaro
del monarca divino sin segundo.


ELENA

Báculo de Jacob, en quien me fundo
sustentar mi esperanza; Oriente claro,
antes ocaso, donde el pueblo avaro
hizo ponerse el Sol, que alumbra el mundo.


CLORO

Arco de paz, que venturoso adoro.


ELENA

Cátedra donde Dios leyó de prima.


CLORO

Tálamo del amor, feliz misterio.


ELENA

Merezcamos hallar vuestro tesoro.


CLORO

Dadnos la joya que mi suerte anima,
y estableced con ella nuestro Imperio.

(Cavan, y suena un gran ruido,
y cae una montaña,
donde estarán las cruces.)


El árbol del mejor fruto de Tirso de Molina

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