El árbol del mejor fruto: 102

Escena IX
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El árbol del mejor fruto Acto III Tirso de Molina


ELENA

Vamos, pues. ¡Ay árbol mío!,
¡nido santo de aquel ave,
que es fénix de nuestro amor,
y en ti permitió abrasarse!
Si merece mi ventura
que venga, mi cruz, a hallarte,
yo haré que de plata y oro
un templo ilustre te labren,
donde te adoren y estimen,
y que el monarca más grave
por timbre de su corona
tu figura santa ensalce.
Avisen a Constantino,
acudan sus capitanes,
sus príncipes vengan todos,
los sacerdotes se llamen.
Instrumentos venturosos
traigan que la tierra aparten
que esta joya santa oculta,
digna de reverenciarse.
Yo os haré muchas mercedes
si esta joya viene a hallarse
por vos.


JUDAS

Yo la sacaré.


MINGO

Pues la verdad confesaste,
ya serás de hoy más confeso.


ELENA

¡Ay palma hermosa y suave!


JUDAS

¡Ay descoyuntados güesos!


MINGO

¡Ay, qué tocino he de darte!

(Vanse.)


El árbol del mejor fruto de Tirso de Molina

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