El árbol del mejor fruto: 086

Escena IV
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El árbol del mejor fruto Acto III Tirso de Molina


MINGO

Luego, ¿búrlanse conmigo?
Pues los judicame Deus
adviertan lo que les digo;
que si la cruz no parece
el sábado o el domingo,
ha de criar en su casa
un lechón cada judío,
y con regalo y amor
tratarle como a sí mismo.


JUDAS

¿Lechón? Nuestra ley lo veda.


MINGO

Vede, o no, yo soy ministro,
y han de hacer lo que les mando.
No repliquen.


JUDAS

No replico.


MINGO

A fe de archicomisario,
si no callan y me indigno,
que he de mandar que en la cola
besen...


JUDAS

¿A quién?


MINGO

A un cochino.
Han de acostarle en sus camas,
ya esté puerco, ya esté limpio,
y dalle la delantera,
que es lugar de los maridos.


ZABULÓN

Señor, no permitas tal.


JUDAS

Señor, humildes pedimos
que interceda por nosotros
el oro deste bolsillo.
Cien escudos hay cabales.


MINGO

Soy ministro; no recibo.
Pero ¿no sois Judas vos?

(Apárale en la manga.)


JUDAS

Este es, señor, mi apellido.


MINGO

¿Cómo os atrevéis a dar
cien escudos, fementido?
Si fueran treinta dineros,
fuera el número cumplido
en que vendistes a Dios.


El árbol del mejor fruto de Tirso de Molina

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