El árbol del mejor fruto: 077

Escena I
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El árbol del mejor fruto Acto III Tirso de Molina


IRENE e ISACIO.
  
IRENE

¿A un villano, a un Lisinio la corona
de Roma? Mas ¿qué mucho, si es villano,
que autorice su misma semejanza?
El monarca romano
los dioses deja, y bárbaro pregona
a Cristo, del hebreo vil venganza.
No verá su esperanza,
Constantino, cumplida
mientras a Irene el alma diese vida.
Isacio, ya el amor se ha convertido
en lícito rigor, en odio justo.
¡Plegue al Cielo, si más le amare Irene,
que cautive mi gusto
un alarbe crüel, y que querida,
me aborrezca y dé celos! No conviene
que con triunfo solene
por César le reciba
Roma, ni que la ley de Cristo siga.


ISACIO

Murió Constancio, y con la viuda Elena
partió a Jerusalén, supersticioso,
a buscar el madero, que castigo
dio a un hombre sedicioso:
justa y debida pena
de un hombre que a su patria fue enemigo.


IRENE

Búsquela, que conmigo
en odio se convierte
el amor, que aspirando va a su muerte.
Isacio, de tu amor y fe constante
obligada, pretendo, en premio justo,
darte el alma rendida con la mano,
si das muerte al Augusto,
que, ciego e ignorante,
los dioses niega, el nombre honra cristiano.


El árbol del mejor fruto de Tirso de Molina

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