Discurso de la manifestación del 1 de Agosto de 1968

Al saludarlos fraternalamnete, quiero comenzar con indicar que, por petición de numerosos sectores de maestros y estudiantes de la Universidad, y para demostrar una vez más que vivimos en una comunidad, nuestra manifestación se extenderá hasta la esquina de Insurgentes y Félix Cuevas. Se efectuará en ese lugar una expresión en forma de discursos y retornaremos a nuestra Casa por la misma ruta.

Quiero decir que confío en que todos sepan hacer honor al compromiso que han contraído. Necesitamos demostrar al pueblo de México que somos una comunidad responsable, que merecemos la autonomía, pero no solo será la demanda, la exigencia por la libertad da nuestros un motivo de satisfacción y orgullo que estudiantes y maestros del Intituto Politécnico, codo con codo, como hermanos nuestros, nos acompañan en esta manifestación.

Bienvenidos. Sin ánimo de exagerar, podemos decir que se juegan en esta jornada no solo los destinos de la Universidad y el Politécnico, sino las causas más importantes, más entrañables para el pueblo de México. En la medida en que sepamos demostrar que podemos actuar con energía, pero sólo dentro del marco de la ley, tantas veces violada, pero no por nosotros, afianzaremos no sólo la Autonomía y las libertades de nustras casas de estudio superiores, sino que contribuiremos fundamentalmente a las causas libertarias de Mexico.

Vamos pues, compañeros, a expresarnos. Y no necesito repetirles una vez más que estemos alertas sobre la actuación de posibles provocadores. Los provocadores, lo señalo desde ahora, si los hay espero que no, confío en que no, serán objeto del repudio mayoritariamente abrumador de la comunidad universitaria. Y yo, lo digo desde ahora y sin ambages, seré el primero en denunciarlos ante nuestra Universidad y ante la opinión pública.

¡Muchas gracias!

¡Nuestra lucha no termina!