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Discurso de Ernesto Zedillo Ponce de León con motivo de la designación del licenciado Francisco Labastida Ochoa como Secretario de Gobernación

Los Pinos, 3 de enero de 1998.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, con motivo de la designación del licenciado Francisco Labastida Ochoa, como Secretario de Gobernación, en sustitución del licenciado Emilio Chuayffet Chemor, el día de hoy, en la residencia oficial de Los Pinos.

Muy buenas tardes:

Durante dos años y medio, Emilio Chuayffet ha servido con gran dedicación y lealtad a la República, como Secretario de Gobernación.

Para incorporarse a mi equipo de trabajo, Emilio sacrificó una posición para su vocación de servidor público, y por la cual luchó y alcanzó, con los medios de la democracia, la gubernatura de su querido Estado de México. Lo hizo en su momento y en circunstancias particularmente difíciles: el país enfrentaba una muy grave emergencia económica y tenía frente a sí un panorama político de enorme complejidad e incertidumbre.

Durante este lapso Emilio no ha conocido el descanso y ha perdido muchas horas de compañía con su esposa e hija; sin embargo, no ha habido momento en que yo haya visto decaer su ánimo de cumplir con la República, y en verdad creo que ha cumplido.

Hoy el país ha entrado a una etapa de normalidad democrática, lo cual es un logro de todos los mexicanos, pero especialmente de personas como Emilio Chuayffet, quien con su firme convicción ha dedicado lo mejor de su gestión como Secretario de Gobernación para hacer posible la nueva democracia que comienza a consolidarse en nuestro país.

Por razones personales que yo debo respetar, Emilio me ha pedido ahora su retiro de la responsabilidad que le conferí el 28 de junio de 1995. Al lamentar su decisión, no puedo sino expresar mi gratitud como Presidente y como ciudadano por los valiosos servicios que él ha dado al Gobierno que encabezo. Le deseo el mayor de los éxitos, en sus nuevas actividades y le reitero mi invariable amistad.

Quiero también enviar mi cariño y gratitud a Olga y Caro, por su paciencia, aliento y apoyo a Emilio.

He decidido que el nuevo secretario de Gobernación sea Francisco Labastida Ochoa, hasta hoy secretario de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, posición en la cual se ha desempeñado con especial sensibilidad y eficacia. Estas son características que han sido permanentes en la trayectoria de Francisco a lo largo de su destacada carrera como servidor público, lo digo con conocimiento de causa, ya que es sabido de su magnífico desempeño como funcionario desde que coincidimos en la Secretaría de la Presidencia al inicio de los años 70.

El nuevo secretario de Gobernación sabe de lo delicado e importante de su responsabilidad. Le he manifestado con todo detalle los principales asuntos que deberá atender durante su gestión. Me permito comentar tres de ellos:

Corresponderá, en primer término, a la Secretaría de Gobernación seguir impulsando el proceso e desarrollo político que está viviendo nuestro país. Ese desarrollo no se agota con la celebración de las elecciones legales y justas, sino que debe avanzar vigorosamente en los otro temas que el propio Gobierno de la República, el Congreso de la Unión, los partidos políticos y las organizaciones sociales han señalado como de vital importancia.

El diálogo, invariablemente enmarcado en los principios políticos de nuestra Constitución, constituirá el método de trabajo para que la Secretaría de Gobernación continúe promoviendo el desarrollo político de México.

La seguridad pública es la otra materia que debe ser motivo de renovado esfuerzo por parte de la Secretaría de Gobernación. He pedido al secretario Labastida, tanto un programa emergente como uno de mediano plazo, que deberán ser preparados a la brevedad, a fin de enfrentar el gravísimo problema de la criminalidad e inseguridad que hoy sufre nuestro país. El establecimiento de un auténtico Estado de Derecho y la creación de las condiciones que garanticen la seguridad de los ciudadanos en sus personas, en sus familias y en su patrimonio, será una de las más altas prioridades durante la segunda parte de esta Administración Federal. Corresponderá a la Secretaría de Gobernación coordinar las tareas gubernamentales destinadas a ese propósito.

Entre los temas de especial relevancia para la Secretaría de Gobernación y para todo el Gobierno Federal se encuentra el de Chiapas. Es compromiso inalterable del Gobierno de la República el trabajar con las autoridades locales, con las comunidades, con los líderes políticos y de organizaciones sociales hasta lograr las condiciones de tranquilidad, progreso y justicia social que con toda razón reclaman los chiapanecos, particularmente nuestras hermanas y hermanos indígenas.

De ahí que he instruido al secretario Labastida para que después de realizar las consultas que considere pertinentes proponga una nueva estrategia respecto a Chiapas. La estrategia deberá sustentarse invariablemente en el diálogo y en la genuina búsqueda de mejores niveles de vida para las comunidades que hoy sufren la pobreza y la marginación. Tengo la confianza de que éstos y todos los demás temas que competen a la Secretaría de Gobernación serán atendidos con patriotismo y eficacia por Francisco Labastida, quien contará en todo momento con mi más firme apoyo para desempeñar su delicada tarea.

Muchas gracias. Cedo el uso de la palabra a Emilio Chuayffet.

http://zedillo.presidencia.gob.mx/pages/f_archivo_gral.html